Pablo Picasso: «Étude de Youri Gagarine»

Uno de los dibujos de la serie «Étude de Youri Gagarine» (Pablo Picasso, 1961)

[Agitprop] Darth Vader XVI

El malo de la película… y en la vida real. [Vía: @Omy_Mulder en Yfrog]

Luces del Norte

“We come spinning out of nothingness, scattering stars like dust».
[Vía: Thirteengalaxseas]

Marcelino Camacho (1918-2010)

La ‘última hora’ del periodismo en España

Captura de pantalla del telediario de la cadena privada Telecinco, una de las de más audiencia en España, del 27 de octubre de 2010. ¿Se trata de una astuta maniobra de distracción para que nadie repare en que Néstor lo escribieron sin tilde en la «e»?, ¿acabarán convirtiéndose los informativos de las televisiones en programas de humor —negro, en este caso— o argumento para comentarios cómicos en las redes sociales? Las respuestas, como siempre, después de la publicidad.

Imagen vía: @javierM en Twitter

Preparados para la Guerra Fría

Nikita Sergéyevich Jrushchov (1894-1971), obrero metalúrgico, ruso de nacimiento y ucraniano de adopción, fue secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (máximo cargo dirigente de la URSS) entre 1953 y 1964. Tras la muerte de Stalin denunció ante el XX Congreso del PCUS (1956) las prácticas de su antecesor a la cabeza del Partido y del Estado socialista y dirigió con mano firme las riendas de la superpotencia euroasiática durante una década que coincidió con algunos de los episodios más peligrosos de la Guerra Fría de EEUU contra la URSS, como la Crisis de los Misiles de Cuba en octubre de 1962. Pero a la vez el mandato de Jruschov también coincidió con un desarrollo y florecimiento históricamente sin par de la economía, la cultura, la industria, la tecnología y la ciencia soviéticas. Los años de Jruschov, caracterizado por los historiadores como un hijo de la clase obrera impulsivo y resolutivo, fueron tiempos en los que la URSS sobrepasó a su rival norteamericano en muchos aspectos; uno de los más destacables fue, sin duda, la carrera espacial, con unas repercusiones impactantes en la opinión pública mundial en una época en la que la rivalidad entre las dos superpotencias estaba a la orden del día en los medios de comunicación. Eran tiempos en los que la URSS era un país unido y orgulloso, respetado y temido, respectivamente, por amigos y adversarios. Con independencia de sus aciertos y errores personales al frente del Estado soviético (que, como no podría ser de otra forma, los tuvo), durante la década de Jrushchov la URSS se consolidó como una superpotencia de escala global y un país socialista desarrollado. Lo que vino —y ha venido— después es otra historia.

Wikileaks Iraq: ¿Necesitábamos una confesión firmada?

La reciente filtración y publicación de documentos secretos del Pentágono (Ministerio de la Guerra de EEUU) por parte de la ONG Wikileaks no descubren nada que no supiéramos de antemano pero sí dejan al descubierto las miserias de unos medios de comunicación internacionales que llevan ya muchos años —demasiados— representando el papel de meros órganos de propaganda de guerra que reproducen y transmiten las consignas de Washington y de Wall Street; los dos pilares sobre los que se asienta el Imperio global estadounidense y su régimen: respectivamente, un colosal aparato estatal-militar al servicio de las guerras emprendidas por las grandes corporaciones privadas para la rapiña de recursos económicos y humanos globales con más de la mitad de su presupuesto destinado al gasto militar, y la sede del capitalismo financiero desde la que se toman las grandes decisiones que luego aplican los gobiernos de turno de su partido único con dos versiones.

La Guerra y ocupación de Iraq ha sido —y es, no olvidemos que aún continúa— la demostración más cruda de por dónde van los tiros en el Nuevo Orden mundial surgido a principios de la década de 1990 tras la disolución de la URSS: el capitalismo absoluto y rampante. Precisamente la primera agresión bélica al martirizado país de los iraquíes —durante la presidencia de Bush I— por parte de EEUU y sus satélites fue posible gracias a la implosión de la superpotencia soviética. A partir de ahí siguió más de una década de sanciones económicas a Iraq que fueron la causa directa de más de 1,5 millones de muertos (en su mayoría niños), la mayor parte debidos a la carencia de productos médicos e infraestructura y maquinaria sanitaria a causa de ese bloqueo que finalizó con la invasión en 2003. Este embargo criminal ha sido denunciado a lo largo de más de 10 años por diversas organizaciones internacionalistas y solidarias, voces que clamaban en un vacío informativo desierto, como fue el caso de la meritoria y honorable Campaña por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq, con sede en Madrid.

Después del 29 de septiembre de 2001, el nuevo jefe del régimen militar-corporativo estadounidense Bush II (hijo de Bush I) ordenó iniciar en su calidad de comandante en jefe de las tropas imperiales una nueva guerra en un país estratégico desde los puntos de vista militar y económico y a caballo entre Asia Central y Oriente Medio. Daba comienzo así la Guerra de Afganistán contra los talibán, fánáticos teocrático-feudales amigos y aliados de EEUU («luchadores de la libertad», según Reagan) que fueron armados, financiados y aupados finalmente al poder tras la retirada del Ejército soviético de Afganistán (una retirada que sí fue real y efectiva). Otro de sus «objetivos» declarados era capturar a un personaje tan fantasmal como etéreo denominado Bin Laden —señor de la guerra de la teocracia saudí y antiguo amigo de EEUU también—; aún están «trabajando en ello». A partir de ahí, este complejo militar-financiero de EEUU con destacados representantes con intereses económicos directos en la región dentro del mismo gobierno (vicepresidente y varios miembros del Gabinete de la Casa Blanca) se lanzó en 2003 a una nueva aventura bélica para conquistar una de las reservas de petróleo más importantes del mundo: la II Guerra de Iraq en la que aún estamos (el nuevo jefe Obama no ha retirado sus tropas a pesar de que lo prometió y aunque los medios convencionales hayan publicado sin rubor lo contrario este mismo año).  Sigue leyendo

[Arte digital] Dale May: América, sexo y muerte

Dale May es un artista neoyorkino que refleja en sus trabajos, no exentos de altas dosis de ironía, el modo de vida americano. May actualiza con medios de hoy la tradición del fotomontaje de denuncia, uno de cuyos ejemplos más destacables es el español Josep Renau con su famosa serie Fata morgana USA: The American way of life (1967). Dale May nos muestra con su obra «The Bomb» (parte de la serie Pinups) dos de los elementos fundamentales de ese modo de vida americano y del modelo cultural y propagandístico-publicitario del capitalismo occidental: el paradójico culto al sexo y a la muerte [clic en la imagen para ampliar].

+info y galería de trabajos del autor: dalemayphotography.com
Entrada relacionada en Ciudad futura: América está gagá


[Apuntes] ¿A quién beneficia?

Estamos convencidos de que uno de los principales viveros de «voto inútil» de la izquierda hacia el PSOE, así como de cierre de filas dentro de este partido, son las barbaridades que propala la ultraderecha política y mediática. Tras lo del alcalde facha (o «facho») con Leire Pajín ya nadie habla de la inanidad política de esta nueva ministra, un verdadero cero (¿o «cera»?) a la izquierda, ni de los nombramientos de «tránsfugas» del PCE-IU y de UGT para seguir manteniendo la ficción de un doble discurso —tradicional en la socialdemocracia— que cada vez es más indigerible: política netamente antiobrera y de derechas combinada con un mensaje («comunicación», dicen ahora) de izquierda.

El ‘skyline’ de Madrid y el dióxido de nitrógeno

El viernes 22 de octubre determinadas zonas de la ciudad de Madrid alcanzaron niveles muy dañinos para la salud de concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) según los baremos de la Unión Europea. En algunas estaciones de medición se llegaron a superar los 360 microgramos de NO2 por metro cúbico, según informa elpais.com. Ello se debe fundamentalmente a dos factores: la expulsión a la atmósfera de este gas irritante de las vías respiratorias por parte de los motores de los vehículos, unido a la circunstancia meteorológica —habitual en la región de Madrid— de varios días seguidos de tiempo estable. El NO2 es un gas tóxico de color parduzco amarillento, como bien podemos observar en la fotografía inferior, generado por los motores de combustión. Dos millones y medio de vehículos circulan a diario por la metrópolis madrileña según datos del Anuario Estadístico 2009 del Ayuntamiento de Madrid; en su inmensa mayoría son automóviles particulares de cuatro ruedas con capacidad para 5 viajeros que se desplazan con una sóla persona a bordo a una velocidad media anual que no alcanza los 25 kilómetros por hora y que apenas sobrepasa los 10 km/h en la zona central de Madrid. No hace falta correr mucho para superar una velocidad de diez kilómetros por hora con la sola ayuda de sendos pares de piernas y pulmones y un corazón. Una buena parte de esos vehículos-tortuga unipersonales tienen motor diésel, más dañino aún para todos los organismos vivos (animales o vegetales) que los motores convencionales de gasolina*. Todo esto que a simple vista parece bastante absurdo, irracional y hasta delirante es una simple transcripción de datos y una reproducción de imágenes reales del skyline («línea del cielo») de Madrid. [De la foto superior, captada por lo que se ve el invierno pasado, no conocemos su autoría • Fotografía inferior: Santi Burgos, enero de 2008 • Fuentes: elpais.com y Ayuntamiento de Madrid]

[*]: La temperatura de combustión más alta necesaria para quemar el combustible de los motores diésel (gasoil) conlleva un incremento en las emisiones de óxido de nitrógeno. Además, como el gasoil es menos volátil que la gasolina, no todo el combustible se quema durante la combustión, lo que da como resultado la formación de partículas de hollín que se liberan por el tubo de escape.

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