Pablo Picasso: “Étude de Youri Gagarine”
Uno de los dibujos de la serie “Étude de Youri Gagarine” (Pablo Picasso, 1961)
Uno de los dibujos de la serie “Étude de Youri Gagarine” (Pablo Picasso, 1961)
El malo de la película… y en la vida real. [Vía: @Omy_Mulder en Yfrog]
“We come spinning out of nothingness, scattering stars like dust”.
[Vía: Thirteengalaxseas]

Captura de pantalla del telediario de la cadena privada Telecinco, una de las de más audiencia en España, del 27 de octubre de 2010. ¿Se trata de una astuta maniobra de distracción para que nadie repare en que Néstor lo escribieron sin tilde en la “e”?, ¿acabarán convirtiéndose los informativos de las televisiones en programas de humor —negro, en este caso— o argumento para comentarios cómicos en las redes sociales? Las respuestas, como siempre, después de la publicidad.
Nikita Sergéyevich Jrushchov (1894-1971), obrero metalúrgico, ruso de nacimiento y ucraniano de adopción, fue secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (máximo cargo dirigente de la URSS) entre 1953 y 1964. Tras la muerte de Stalin denunció ante el XX Congreso del PCUS (1956) las prácticas de su antecesor a la cabeza del Partido y del Estado socialista y dirigió con mano firme las riendas de la superpotencia euroasiática durante una década que coincidió con algunos de los episodios más peligrosos de la Guerra Fría de EEUU contra la URSS, como la Crisis de los Misiles de Cuba en octubre de 1962. Pero a la vez el mandato de Jruschov también coincidió con un desarrollo y florecimiento históricamente sin par de la economía, la cultura, la industria, la tecnología y la ciencia soviéticas. Los años de Jruschov, caracterizado por los historiadores como un hijo de la clase obrera impulsivo y resolutivo, fueron tiempos en los que la URSS sobrepasó a su rival norteamericano en muchos aspectos; uno de los más destacables fue, sin duda, la carrera espacial, con unas repercusiones impactantes en la opinión pública mundial en una época en la que la rivalidad entre las dos superpotencias estaba a la orden del día en los medios de comunicación. Eran tiempos en los que la URSS era un país unido y orgulloso, respetado y temido, respectivamente, por amigos y adversarios. Con independencia de sus aciertos y errores personales al frente del Estado soviético (que, como no podría ser de otra forma, los tuvo), durante la década de Jrushchov la URSS se consolidó como una superpotencia de escala global y un país socialista desarrollado. Lo que vino —y ha venido— después es otra historia.

La reciente filtración y publicación de documentos secretos del Pentágono (Ministerio de la Guerra de EEUU) por parte de la ONG Wikileaks no descubren nada que no supiéramos de antemano pero sí dejan al descubierto las miserias de unos medios de comunicación internacionales que llevan ya muchos años —demasiados— representando el papel de meros órganos de propaganda de guerra que reproducen y transmiten las consignas de Washington y de Wall Street; los dos pilares sobre los que se asienta el Imperio global estadounidense y su régimen: respectivamente, un colosal aparato estatal-militar al servicio de las guerras emprendidas por las grandes corporaciones privadas para la rapiña de recursos económicos y humanos globales con más de la mitad de su presupuesto destinado al gasto militar, y la sede del capitalismo financiero desde la que se toman las grandes decisiones que luego aplican los gobiernos de turno de su partido único con dos versiones.
La Guerra y ocupación de Iraq ha sido —y es, no olvidemos que aún continúa— la demostración más cruda de por dónde van los tiros en el Nuevo Orden mundial surgido a principios de la década de 1990 tras la disolución de la URSS: el capitalismo absoluto y rampante. Precisamente la primera agresión bélica al martirizado país de los iraquíes —durante la presidencia de Bush I— por parte de EEUU y sus satélites fue posible gracias a la implosión de la superpotencia soviética. A partir de ahí siguió más de una década de sanciones económicas a Iraq que fueron la causa directa de más de 1,5 millones de muertos (en su mayoría niños), la mayor parte debidos a la carencia de productos médicos e infraestructura y maquinaria sanitaria a causa de ese bloqueo que finalizó con la invasión en 2003. Este embargo criminal ha sido denunciado a lo largo de más de 10 años por diversas organizaciones internacionalistas y solidarias, voces que clamaban en un vacío informativo desierto, como fue el caso de la meritoria y honorable Campaña por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq, con sede en Madrid.
Después del 29 de septiembre de 2001, el nuevo jefe del régimen militar-corporativo estadounidense Bush II (hijo de Bush I) ordenó iniciar en su calidad de comandante en jefe de las tropas imperiales una nueva guerra en un país estratégico desde los puntos de vista militar y económico y a caballo entre Asia Central y Oriente Medio. Daba comienzo así la Guerra de Afganistán contra los talibán, fánáticos teocrático-feudales amigos y aliados de EEUU (“luchadores de la libertad”, según Reagan) que fueron armados, financiados y aupados finalmente al poder tras la retirada del Ejército soviético de Afganistán (una retirada que sí fue real y efectiva). Otro de sus “objetivos” declarados era capturar a un personaje tan fantasmal como etéreo denominado Bin Laden —señor de la guerra de la teocracia saudí y antiguo amigo de EEUU también—; aún están “trabajando en ello”. A partir de ahí, este complejo militar-financiero de EEUU con destacados representantes con intereses económicos directos en la región dentro del mismo gobierno (vicepresidente y varios miembros del Gabinete de la Casa Blanca) se lanzó en 2003 a una nueva aventura bélica para conquistar una de las reservas de petróleo más importantes del mundo: la II Guerra de Iraq en la que aún estamos (el nuevo jefe Obama no ha retirado sus tropas a pesar de que lo prometió y aunque los medios convencionales hayan publicado sin rubor lo contrario este mismo año). Leer más…
Dale May es un artista neoyorkino que refleja en sus trabajos, no exentos de altas dosis de ironía, el modo de vida americano. May actualiza con medios de hoy la tradición del fotomontaje de denuncia, uno de cuyos ejemplos más destacables es el español Josep Renau con su famosa serie Fata morgana USA: The American way of life (1967). Dale May nos muestra con su obra “The Bomb” (parte de la serie Pinups) dos de los elementos fundamentales de ese modo de vida americano y del modelo cultural y propagandístico-publicitario del capitalismo occidental: el paradójico culto al sexo y a la muerte [clic en la imagen para ampliar].
Estamos convencidos de que uno de los principales viveros de “voto inútil” de la izquierda hacia el PSOE, así como de cierre de filas dentro de este partido, son las barbaridades que propala la ultraderecha política y mediática. Tras lo del alcalde facha (o “facho”) con Leire Pajín ya nadie habla de la inanidad política de esta nueva ministra, un verdadero cero (¿o “cera”?) a la izquierda, ni de los nombramientos de “tránsfugas” del PCE-IU y de UGT para seguir manteniendo la ficción de un doble discurso —tradicional en la socialdemocracia— que cada vez es más indigerible: política netamente antiobrera y de derechas combinada con un mensaje (“comunicación”, dicen ahora) de izquierda.
El viernes 22 de octubre determinadas zonas de la ciudad de Madrid alcanzaron niveles muy dañinos para la salud de concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) según los baremos de la Unión Europea. En algunas estaciones de medición se llegaron a superar los 360 microgramos de NO2 por metro cúbico, según informa elpais.com. Ello se debe fundamentalmente a dos factores: la expulsión a la atmósfera de este gas irritante de las vías respiratorias por parte de los motores de los vehículos, unido a la circunstancia meteorológica —habitual en la región de Madrid— de varios días seguidos de tiempo estable. El NO2 es un gas tóxico de color parduzco amarillento, como bien podemos observar en la fotografía inferior, generado por los motores de combustión. Dos millones y medio de vehículos circulan a diario por la metrópolis madrileña según datos del Anuario Estadístico 2009 del Ayuntamiento de Madrid; en su inmensa mayoría son automóviles particulares de cuatro ruedas con capacidad para 5 viajeros que se desplazan con una sóla persona a bordo a una velocidad media anual que no alcanza los 25 kilómetros por hora y que apenas sobrepasa los 10 km/h en la zona central de Madrid. No hace falta correr mucho para superar una velocidad de diez kilómetros por hora con la sola ayuda de sendos pares de piernas y pulmones y un corazón. Una buena parte de esos vehículos-tortuga unipersonales tienen motor diésel, más dañino aún para todos los organismos vivos (animales o vegetales) que los motores convencionales de gasolina*. Todo esto que a simple vista parece bastante absurdo, irracional y hasta delirante es una simple transcripción de datos y una reproducción de imágenes reales del skyline (“línea del cielo”) de Madrid. [De la foto superior, captada por lo que se ve el invierno pasado, no conocemos su autoría • Fotografía inferior: Santi Burgos, enero de 2008 • Fuentes: elpais.com y Ayuntamiento de Madrid]
El planeta gigante del Sistema Solar y su satélite volcánico Ío [véase en ciudad-futura.net: Ío: un mundo de fuego frente al gélido Júpiter] captados por las cámaras de la sonda interplanetaria Cassini-Huygens. A su paso por Júpiter (flyby) camino de Saturno entre finales de 2000 y principios de 2001 —en los albores de este siglo y del nuevo milenio— Cassini-Huygens envió en torno a 26.000 imágenes e importantes datos a la Tierra sobre el sistema joviano y la colosal atmósfera de Júpiter. Esta misión científica conjunta de la ESA (Agencia Espacial Europea) y de la NASA acaba de cumplir 13 años el pasado 15 de octubre desde su lanzamiento en 1997. Hoy Cassini-Huygens, la que seguramente sea la misión interplanetaria más fructífera y prolífica en cuanto a resultados que se haya realizado nunca, sigue enviándonos imágenes y datos de Saturno y sus satélites. La magnífica imagen que reproducimos aquí es una interpretación a cargo de Gordan Ugarkovic (Zagreb, Croacia) en color natural aproximado de los datos “en bruto” de una de las imágenes captadas y enviadas por Cassini-Huygens mediante su tratamiento informático con filtros de luz visible (RGB). Para saber más acerca del postprocesado de los datos de este tipo de imágenes para que podamos visualizarlas en “color natural” recomendamos la lectura de la breve pero a la vez esclarecedora entrada “Saturno en color” en Brucknerite, una bitácora pilotada con destreza por el amigo Iván Rivera.

El Antonov AN-225 (Антонов Ан-225 Мрія) es una aeronave de “transporte estratégico” diseñada en la URSS en la década de 1980 como nave de transporte de cargas pesadas del programa espacial soviético y sigue siendo aún hoy el mayor avión en servicio —el progreso, en este y otros muchos casos, ahí se detuvo. Debe su nombre al ingeniero aeronaútico soviético Oleg Konstantinovich Antonov (Moscú, 1906-1984, en la imagen de la derecha). El primer vuelo de un AN-225 se remonta a 1988. Actualmente presta servicio para la compañía ucraniana Antonov Airlines como nave de carga, tanto en el interior de su enorme bodega de 1.300 m³ de capacidad (cargas de hasta 250 toneladas) como en el exterior, sobre su fuselaje (cargas de 200 t con 70 m de longitud máxima). El AN-225 despega y aterriza gracias a unos trenes con 32 grandes ruedas capaces de soportar sus 600 toneladas de peso máximo en el despegue, lo que le convierte también en el avión más pesado del mundo. Las turbulencias en el aire que genera este avión al despegar provocan que los siguientes en pista deban esperar al menos 15 minutos para iniciar las maniobras de despegue. Para impulsar este coloso soviético del aire su planta motriz la conforman seis (tres por ala) turborreactores ZMKB Progress D-18 con 229 kN de empuje cada uno que permiten alcanzar a este Antonov una velocidad máxima de 850 km/h. Su techo de servicio es de 10.000 m y su alcance varía entre 4.000 y 14.000 km en función del peso de la carga transportada.

La “base de operaciones” del AN-225 es el aeropuerto británico London-Luton
Las dimensiones de Antonov AN-225
En cuanto a sus dimensiones —aunque en este caso una imagen como la de la infografía superior que hemos realizado sí vale más que mil palabras— el Antonov AN-225 tiene una superfície alar de nada menos que 905 m² (otro récord más). Su envergadura [anchura total de ala a ala] es de 88,40 m y equivale a casi el doble de los 46,05 m de altura de la Estatua de la Libertad desde la antorcha hasta la base. La longitud del AN-225 es de 84 m y su altura total de 18,10 m es más o menos la equivalente a la de un edificio residencial de seis pisos.
Para terminar diremos que este verdadero prodigio de la ingeniería aeroespacial soviética sería capaz de transportar en su bodega las 156 toneladas de acero y cobre que conforman la estatua neoyorkina La Libertad iluminando al mundo; sin duda también un prodigio de la ingeniería pero en este caso con pasaporte francés y proyectada un siglo antes que el AN-225 soviético en la década de 1880, como obsequio de Francia al pueblo de EEUU… No satisfecho con esto, el AN-225 podría cargar otras 100 toneladas más.
Planos originales del Antonov AN-225 [Clic en la imagen para ampliar]
Texto e infografía de cabecera: Paco Arnau / Ciudad futura