«Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas»
(«Madrid», Antonio Machado, 7 de noviembre de 1936)
Dedicamos esta entrada a la Delegación del Gobierno en Madrid , que ordenó desalojar a los concentrados tras la manifestación del 15 de mayo y a los cuatro ¿incontrolados? que quemaron cuatro contenedores esa noche; a las juntas electorales Provincial y Central, que «prohibieron» esta gran movilización ciudadana, y a las fuerzas políticas del sistema que apoyaron ese «brindis al Sol«; y por último, pero no menos importante, al Tribunal Supremo, por declarar que la realidad es «ilegal».
Mañana nos vemos en las urnas. Pasado mañana, más.
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