El Golpe

La ministra de Economía Elena Salgado ha declarado con motivo de la reforma constitucional en ciernes que apoyan PSOE y PP que se trata, fundamentalmente, de un mensaje claro a los inversores en el sentido de que las reformas económicas en España van en serio y de que el déficit público no aumentará en el futuro. La reforma constitucional (propuesta por un agónico gobierno del PSOE cuyo presidente ni siquiera se presenta a la reelección) es la primera de gran calado desde la aprobación de la vigente Constitución Española en 1978 (en 1992 se modificó el artículo 13.2 para otorgar derecho a voto a los residentes extranjeros en elecciones locales a propuesta de todos los grupos parlamentarios y en votación unánime) y pretende introducir en su texto un techo de endeudamiento para el conjunto de las administraciones públicas del Estado español… 

Precisamente un precepto legal similar, el llamado «techo de la deuda», ha sido una de las causas por la que Estados Unidos ha estado recientemente al borde del colapso económico con un Estado federal en el límite de la suspensión de pagos durante varias semanas del mes de agosto de este año en un país, EEUU, con una mortalidad infantil muy superior a la de Cuba y con decenas de millones de súbditos sobreviviendo gracias a los cupones alimenticios. La ministra de Economía ha añadido que limitando el techo del déficit del Estado español, los inversores (léase los “socios capitalistas” que compran deuda estatal) son situados en un rango legal de primer nivel, el constitucional.

Esta reforma, cuyos defensores en la derecha del espectro político —ya sea desde el gobierno o desde su “oposición”— nos venden también como una especie de designio fatal del los tiempos que corren (una imposición de la Unión Europea o de su eje franco-alemán), confirma algo que ya venían avanzando lo más destacados economistas de izquierdas desde el estallido de la burbuja financiera-especulativa en EEUU en 2008: que esta crisis implica en realidad un golpe del poder económico capitalista en Occidente cuyo fin es eliminar los últimos restos del Estado del bienestar surgido en Europa Occidental tras la Segunda Guerra Mundial, para así dar rienda suelta a un capitalismo especulativo desbocado desde el momento histórico que dio inicio a la actual etapa: la disolución de la URSS hace dos décadas. Un acontecimiento que —de seguir así las cosas, esperemos que no— podría ser definido por los historiadores del futuro como el principio del fin de la Edad de los derechos del hombre y del ciudadano que se inició en 1789 con la Toma de la Bastilla de París. 

El golpe constitucional

Si algo define esta segunda legislatura del PSOE con gobiernos formados en torno a Zapatero es el desmantelamiento de las últimas bases del Estado del bienestar en España: drástica disminución de la renta de la clase trabajadora en forma de recortes de salarios y pensiones, ataque a la negociación colectiva con una reforma tendente a su supresión en la práctica (la “línea de flotación” del movimento obrero organizado en las empresas y sectores productivos) y la eliminación de todo rastro garantista para los trabajadores en la legislación laboral española (ya de por sí una de las menos garantistas de Europa) bajo la coartada de una mayor “flexibilidad” en la contratación y en los despidos para los empresarios (en un país con una de las legislaciones ya de por sí más flexibles en su entorno). Todo ello ha venido siendo acompañado con una serie de medidas económicas cuyos fines no han sido otros que inyectar dinero público a la banca privada y proseguir un proceso de concentración del capital (capitalismo monopolista privado) en beneficio de la Gran Patronal representada por la CEOE y en detrimento de las pequeñas y medianas empresas.

La reforma constitucional —hurtando la posibilidad de refrendo popular— que se anuncia por parte de un gobierno que ha promovido a su vez la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones, es más importante de lo que a simple vista pudiera parecer. Algunos ya han comparado este “golpe constitucional” con el intento de Golpe de Estado de utraderecha de 1981. El objetivo es el mismo: acabar con preceptos básicos que establece una Constitución que fue fruto de un pacto que establecía cesiones tanto por parte de la derecha como de la izquierda. Algunos de quienes aún consideran de izquierdas al PSOE —lo que es mucho considerar a estas alturas del partido— han definido esta reforma constitucional como “un suicidio político de la izquierda”. 

Volviendo a las declaraciones de la señora Salgado, principal valedora y fuerza de choque de las políticas de derecha extrema que viene aplicando el gobierno de ZP, efectivamente esta reforma sitúa al capital especulativo en el primer rango legal, el constitucional, y ataría de pies y manos cualquier iniciativa parlamentaria tendente a asegurar el llamado “gasto social” (inversiones públicas redistributivas de la riqueza y el bienestar) ya sea en tiempos de crecimento o de crisis, poniendo en primer plano la estabilidad de los mercados especulativos sobre las necesidades inversoras estatales (centrales o autonómicas) en Sanidad, Educación o infraestructuras… e incluso la posibilidad de renacionalizar sectores estratégicos como la banca, la energía o las telecomunicaciones de forma constitucional, por mucho que en su articulado y espíritu la Constitución actual establezca la primacía del interés público sobre el privado.

No se trata, por tanto, sólo de una cesión de soberanía nacional bajo el diktat de Alemania o Francia. En el plano interno esta reforma supone en la práctica ceder la soberanía del pueblo al capital especulativo y a los oligopolios privados locales, que son quienes —en última instancia— marcan los ritmos de las reformas y las decisiones de los gobiernos y oposiciones de turno desde los inicios del régimen bipartidista actual en 1982. La llegada al gobierno del PSOE poco tiempo después del Golpe de 1981 tuvo su letra pequeña y ahora la estamos leyendo con trazos muy gruesos. Tan gruesos que ese mismo partido, con el apoyo de su alter ego bipartidista, está proponiendo ahora culminar su legislatura con la ruptura del pacto constitucional de 1978, la base de la llamada “paz social” durante más de tres décadas.

‘Negras tormentas agitan los aires’… 

En estas condiciones, indignarse soñando con rebeliones de clases medias que ni lo fueron ni lo serán (la clase media es un concepto tan metafísico como el centro político) o jugar a ser diana de la represión policial con repetitivas convocatorias minoritarias e insuficientemente preparadas o con debates paralizantes en los que nos dedicamos a “descubrir el Mediterráneo” de forma sucesiva ya no basta. Hay que pasar de la indignación a la acción masiva, consciente y organizada por todos los medios al alcance de la mayoría social. En justicia algunos podrían proponer que rueden cabezas, depurar responsabilidades políticas, pero eso sería irreal sin capacidad para llevarlo a cabo. En realidad tenemos ante nosotros un horizonte de sucesos mucho más amplio frente al poder real, que no es otro que el económico: reconstruir el movimiento obrero (cautivo y desarmado en la actualidad), transformar el clamor popular contra las políticas de derecha extrema en voto útil, consciente y organizado y, al mismo tiempo (sólo votando no se alcanzan objetivos plenos), proseguir en la construcción de un movimiento de oposición real por medio de asambleas de base territorial realmente representativas de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, único camino para asegurar la continuidad del movimiento y su incidencia real en los acontecimientos para detener el avance del único contendiente —hasta ahora— en esta lucha de clases que nos arrastra porque todos estamos inmersos en ella.

Sólo un 10% de diputados de izquierdas podría haber impuesto la celebración de un referéndum sobre esta reforma constitucional que muy posiblemente hubiera sido rechazada en tal caso. No ha sido así porque no hay un 10% de diputados de izquierdas en el Parlamento español. Llegados a este punto, la izquierda no debe seguir considerándose comprometida con el pacto social que dio lugar al régimen actual por el sencillo motivo de que lo han roto sus dos principales facciones políticas; de la misma forma que quienes voten al PSOE o al PP o aseguren sus hasta ahora amplias mayorías absteniéndose, blanqueando o anulando su voto forman parte del problema, no de su solución.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

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Soyuz: La nave de la Tierra

Presentamos en ‘Ciudad futura’ nuestra última colaboración publicada en Amazings.es

Referencias y enlaces relacionados:
Ilustración e infografía de la nave Soyuz TMA
https://ciudad-futura.net/2010/03/04/soyuz-tma/
Los colores de la Soyuz
https://ciudad-futura.net/2010/09/12/soyuz-color/
Soyuz TMA-01M: Eficiencia ruso-soviética y puntualidad ‘británica’
https://ciudad-futura.net/2010/10/11/soyuz-tma-01m_iss/
Vadim Lukashevich: Un gran Soyuz FG en 3D
https://ciudad-futura.net/2010/11/18/vadim-lukashevich_soyuz/
Apolo-Soyuz: Encuentro en órbita de dos mundos distintos y distantes
https://ciudad-futura.net/2010/07/17/35-astp/
Amazings: El círculo de tiza de Koroliov
http://amazings.es/2011/05/02/el-circulo-de-tiza-de-koroliov/
A los mandos de una Soyuz
https://ciudad-futura.net/2011/06/03/mandos-soyuz/
Infografía: Lanzador Soyuz FG
https://ciudad-futura.net/2010/02/22/soyuz-fg/
El resplandor de una Soyuz
https://ciudad-futura.net/2010/06/03/soyuz-tma-17/
Eureka: “Soyuz: La nave de la Unión”
http://danielmarin.blogspot.com/2007/11/soyuz-la-nave-de-la-unin-i.html
Reportaje gráfico en Yuriesfera.net: Soyuz TMA-21 ‘Gagarin’
http://www.yuriesfera.net/recursos/soyuz-gagarin/
PTK-NP: El relevo para la Soyuz cuando cumpla medio siglo
https://ciudad-futura.net/2010/09/24/ptk-np_ppts/
Publicado en Amazings.es: Soyuz: La nave de la Tierra

Javier Ortiz no ha muerto… y el Diablo sólo está dormido

Recuperamos un excelente texto del desaparecido maestro Javier Ortiz de la mano de nuestro amigo Hugo Martínez Abarca (@hugomabarca en Twitter). El gran Javier Ortiz lo escribío hace años pero no por ello ha perdido vigencia; a la sazón era Papa católico el anticomunista polaco Wojtyla, antecesor del exnazi alemán Ratzinger que actualmente dirige la Iglesia. Los clásicos tienen la virtud de que nunca pasan de moda porque nunca mueren: sus ideas plasmadas en letras, negro sobre blanco, siguen llegando a la mente de quienes aún seguimos vivos en estos tiempos irracionales y oscuros que nos ha tocado vivir. La claridad de ideas y las claras ideas de Ortiz, así como su agudo sentido de la ironía —obsérvese cómo nos ilustra con mucha retranca sobre el comunismo y su vigencia con perspectiva histórica y ojos de lince—, se echan mucho de menos precisamente ahora, cuando dedicamos largas horas de cada jornada a difundir bienes tan escasos en nuestro país como lo obvio, lo racional, lo lógico, lo material o lo científico. Va por el maestro Javier Ortiz… [Introducción de Paco Arnau (@ciudadfutura), editor de ‘Ciudad futura’]

El Diablo sólo está dormido

Lo más hermoso de toda la leyenda de Satán, Lucifer, el Diablo, el Maligno, Luzbel o como quiera llamársele, es su origen: fue —según el tradicional relato de la Iglesia católica— un ángel que se alzó en armas contra Dios.

No concibo rebelión más bella: enfrentarse a alguien que, siendo la perfección absoluta -que San Anselmo me asista-, jamás habría podido salir derrotado, y menos todavía perecer.

No hay rebelión más noble que la que nada espera del combate. El Diablo fue el legítimo predecesor de Prometeo, de Espartaco, de los Federados de la Comuna de París, de los amotinados del Potemkin, de todos cuantos en esta vida —o en el más allá, tanto hace al caso— no se han lanzado a la liza por la ambición de lo conseguible, sino por el radical rechazo, por la repugnancia hacia lo existente. En aquella desigual pelea, Dios jugó con ventaja. Nunca me han gustado los ventajistas.

Afirma el papa Karol Wojtyla que el Diablo ha sido derrotado definitivamente. Me parece que se basa en datos contingentes: Rusia se ha convertido, es verdad —aunque lo cierto es que nunca fue realmente atea—, y el comunismo ha fenecido en medio de espasmos agónicos que vienen a confirmar que en efecto era «intrínsecamente perverso», como decía mi libro de Religión.

Pero la Historia da muchas vueltas. Lentas, si se miran con la lupa del propio presente, pero enormes, si se observan con el catalejo de los siglos.

La observación de los constantes meandros de la Humanidad me hace sospechar —entre otras cosas, porque me gusta sospecharlo— que el espíritu del Diablo, el Maligno, Satán, Luzbel o como quiera llamársele, y el de Prometeo, y el de Espartaco, y el de los Federados de la Comuna, y el de los amotinados del Potemkin, y el de todos cuantos en un momento u otro se han rebelado contra el Poder sin la menor esperanza, pero con toda la rabia, en esta vida o en el más allá —que tanto me da, a estos efectos—, no muere ni puede morir jamás, porque ese espíritu de rebeldía está anclado en lo más recóndito del alma humana. Quizá no en el de todas las almas, si almas hay, pero sí en el de algunas, que seguro que las hay.

Se equivoca Juan Pablo II: Satán no ha muerto. Sólo duerme, como Ulises, el de Itaca, fascinado por el canto de algunas sirenas.

Despertará.

Javier Ortiz. Madrid, 5 de septiembre de 1999

Monumento dedicado al ‘Ángel caído’ en el Parque del Retiro de Madrid (dicen que se trata de la única estatua pública de estas características en el mundo). Cerca de ella se han instalado confesionarios en espacio público con motivo de la visita a la capital de España del Papa Ratzinger, exnazi alemán. Toda una metáfora de esta nueva ‘Edad Media tecnológico-fascista’: lo más parecido en la realidad a lo que algunos conceptuaban como infierno o barbarie, desde Dante a nuestros días, estuvo en el mismo corazón de Europa en los tiempos en los que el Papa actual militaba en las Juventudes Hitlerianas.

Texto de Javier Ortiz tomado del blog ‘Quien mucho abarca’, de Hugo Martínez Abarca

#15M y #20N: Sigamos atentos

Esta semana que llega a su fin ha sido intensa para quienes somos ciudadanos indignados, también llamado #15M para abreviar. El ministro del Interior de un agónico gobierno del PSOE (Camacho) y su delegada en Madrid (Carrión) ordenaron la ocupación ilegal del simbólico espacio público de la madrileña Puerta del Sol por parte de fuerzas policiales haciendo uso de medios represivos. La quiebra del Estado del Bienestar que defienden con recortes sociales los adalides de la «modernidad» del partido único del capitalismo (PPSOE) y su fondo de reptiles mediático, nos está llevando de cabeza a un Estado policial que se asemeja de facto a épocas pasadas aún frescas en nuestra memoria histórica. La respuesta ciudadana en Madrid, de nuevo, ha dado al traste con los planes gubernamentales que pretendían «resolver el asunto» con los contundentes «argumentos» de las porras y la Puerta del Sol es de nuevo un espacio de todos donde se puede ejercer el derecho a la libre circulación de las personas. Extraño reino éste en el que han de ser sus súbditos quienes aseguren el cumplimiento de las leyes básicas mientras su rey regatea favores en el litoral Mediterráneo y su Gobierno, una y otra vez, incumple de forma ostensible y alevosa derechos fundamentales.

Culminadas las reformas laborales y de la negociación colectiva y el recorte de las pensiones para rematar la agresión a los salarios y derechos de los trabajadores y los pensionistas al albur de una crisis que está sirviendo para que los más millonarios sean más millonarios y la todopoderosa banca privada española siga acumulando beneficios, el gobierno actual ya no da más de sí. Su amo Botín ha decidido adelantar la convocatoria de elecciones generales. Con esta decisión el poder económico no pretende ningún cambio, sino un recambio, como cuando se agota una batería. Los candidatos en liza del poder económico, con una ley electoral que distorsiona el voto ciudadano en detrimento de la izquierda parlamentaria actual o de otras fuerzas políticas más pequeñas, tienen apellidos que empiezan por «R» y no se afeitan por las mañanas… pero hay una «gran diferencia» entre ellos: uno de los dos tiene menos pelo sobre su cabeza. Hasta ahí las diferencias…

#nolesvotes en versión original

Ellos son iguales pero no todos son iguales. De cara al 20 de noviembre seguiremos insistiendo en que #nolesvotes —en su versión original, no la inventada por el ínclito Pedro Jota y sus tontos útiles voluntarios o involuntarios en las redes sociales— no significa abstenerse o votar nulo o en blanco, sino votar a otros que no sean PP, PSOE o sus eventuales socios de la derecha nacionalista. Ese «supremo esfuerzo» de ir a las urnas es más importante de lo que algunos creen. Al recambio que representa el PP, cuyos votantes sí son disciplinados y no se andan por las ramas, le interesa una fuerte abstención de posibles votantes teóricamente adversarios.

En España y en cualquier otro país de nuestro entorno tan válidas son unas elecciones con un 20% de abstención como unas con un 60% de abstencionistas; eso no pone en cuestión ningún sistema electoral (EEUU es un buen ejemplo de ello desde hace décadas). Que no nos engañen: a medida que se acerque la fecha del 20 de noviembre la campaña abstencionista «desde dentro» y desde fuera del movimiento #15M se va a recrudecer. En todo movimiento amplio y unitario hay de todo (y así debe ser), incluso personas que por acción u omisión le hacen el caldo gordo al bipartidismo y al PP promoviendo un abstencionismo supuestamente «apolítico» (lo llaman apartidismo y no lo es) con trasnochados mensajes populistas o místicos, ahora en versión 2.0 travestidos de «neuropolítica» new age o espiritualismo lamaísta. Sigamos atentos.

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La estación de ‘Sol’ no está en el centro

De igual forma que el universo real no gira en torno a la Tierra —a pesar de que doctrinas religiosas propalaron tal creencia falsa durante siglos—, nuestra estrella, el Sol, tampoco es el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Tanto el geocentrismo como el heliocentrismo, en este sentido, son igual de erróneos si nos atenemos a la realidad de nuestro entorno más cercano: una galaxia entre las miles y miles de millones que conforman el inmenso Cosmos, «más que granos de arena en todas las playas». El Sistema Solar está ubicado en el llamado Espolón de Orión del brazo de Sagitario de la Vía Láctea, una galaxia con una morfología de aspecto espiral. Tomando como centro de sus coordenadas al Sol, nos encontramos en una región de la Rama o Espolón de Orión del Brazo de Sagitario situada a más de 25.000 años/luz del verdadero núcleo galáctico y a unos 7.000 años/luz de otro de sus brazos espirales principales, el de Perseo. Si la Vía Láctea fuera el sistema de transporte metropolitano de una ciudad como Madrid, la estación de Sol («Puerta del Sol») no estaría en el centro geográfico, como podemos ver en la ilustración superior a cargo del diseñador gráfico Samuel Arbesman. A continuación podéis ver otra imagen, realizada por R. Hurt para el Instituto de Tecnología de California (JPL/NASA), que representa a la Vía Láctea vista desde fuera en un plano perpendicular. Giramos en torno a un núcleo que no conocemos en profundidad. Posiblemente se trata de un agujero negro.

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Un contrato temporal de 30.000 años