El sueño de Tsiolkovski
El sueño de Tsiolkovski (música: Gustav Mahler y Dimitri Shostakovich)…
El sueño de Tsiolkovski (música: Gustav Mahler y Dimitri Shostakovich)…
Presentamos un documental rodado clandestinamente en 1976 en la ciudad de Vitoria, actual capital del País Vasco. Una manifestacion de obreros que pedía aumento de sueldo fue tiroteada por la policía siendo ministro de Gobernación Manuel Fraga Iribarne. Mundo Obrero, a la sazón el órgano clandestino de la principal fuerza opositora al franquismo, el PCE, titulaba a toda plana en su edición de esas fechas: “Asesinados en la calle por fuerzas del ministro Fraga”. Claro, conciso, negro sobre blanco el titular de Mundo Obrero que reproduce este documental. Sirva este documento histórico para rendir tributo a la memoria de los obreros asesinados en Vitoria y también al dirigente comunista Julián Grimau, torturado y fusilado años atrás de la masacre de Vitoria, en 1963, siendo ministro de Franco el mismo prócer fascista al que hoy homenajean por su “contribución a la democracia” la mayoría de los medios así como los dirigentes de los principales partidos del actual régimen, el PP y el PSOE. Unos y otros mienten como si les fuera la vida en ello.
Autores: Colectivo de Cine de Madrid (Adolfo Garijo, Tino Calabuig y Andres Linares)
‘Ciudad futura’ trata de artes visuales, diseño gráfico, ciencia y sociedad de la información. Nunca fuimos ajenos, por tanto, a la realidad sociopolítica en la que estamos inmersos lo queramos o no, lo creamos o no. Siempre hemos dicho que ya es hora de pasar de la indignación a la acción para que las movilizaciones en la calle no caigan en saco roto. Democracia no es sólo votar cada cuatro años, pero también es dar la cara y dar un paso al frente en los momentos críticos, en las encrucijadas. La involución de la democracia en Europa puede tener un punto de inflexión el 20 de noviembre en España. Como fichas de dominó, país por país, la democracia en Europa está siendo sometida, golpe a golpe, a los dictados de la Banca y de un puñado los especuladores privados frente a los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos y de la totalidad de los trabajadores.
Fieles a nuestro compromiso ético y político, pedimos un voto activo, consciente y consecuente el próximo 20 de noviembre. Nuestro voto vale lo mismo que el de cada uno de los enemigos del pueblo. Pedimos el voto y votaremos con resolución y orgullo a los únicos que de forma consecuente han defendido y defienden a la mayoría frente a este capitalismo desbocado y sus guerras, la razón democrática frente al bipartidismo, el progreso social frente a la involución y la tiranía de los vendepatrias… Porque somos más, no debemos dejar las urnas en manos de los enemigos del pueblo. No a la abstención. No anules tus ideas ni blanquees tu voto el 20 de noviembre.
En este año que conmemoramos el 50º aniversario de la hazaña de Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio, no olvidamos tampoco que tal día como ayer, el 16 de junio de 1963, la también ciudadana soviética Valentina Vladimirovna Tereshkova fue la primera mujer en alcanzar la órbita de nuestro planeta a bordo de la nave Vostok 6. Sirva como modesto homenaje a Valentina Tereshkova, a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y a las mujeres pioneras del cosmos este vídeo, cuya banda sonora es “La varsoviana” [conocido en su versión española como "A las barricadas"], la versión rusa de un sonoro, evocador y bello himno revolucionario europeo a cargo de los Coros del Ejército Rojo. Poyéjali, Valentina!
Vídeo: Roscosmos (Agencia Cosmonáutica Federal de Rusia) • Vía: @gabriel_hgs
La historia del 1º de Mayo, actual día internacional de la clase trabajadora en casi todo el mundo (excepto en países como EEUU), hunde sus raíces en la proclamación de esta fecha como jornada de lucha de la clase obrera por parte del incipiente pero ya poderoso movimiento sindical unificado de Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX. Posteriormente, la Internacional Obrera también hizo suya esta fecha. La dura y sangrienta represión al movimiento obrero —que ejercieron las autoridades estadounidenses como reacción a su creciente extensión e influencia en zonas industriales como Chicago o Nueva York— desembocó en la ejecución, tras un proceso amañado, de cuatro dirigentes obreros anarquistas y socialistas. El 11 de noviembre de 1886 fueron ahorcados Parsons, Spies, Fischer y Engel. El siguiente documental resume esta historia. El alegato de Engel antes de su ejecución (reproducido al final del vídeo) pasó a formar parte de los anhelos y de la lucha de millones de trabajadores del mundo en décadas posteriores y sigue vigente en la actualidad…

El film documental Gazas tårer (Vibeke Løkkeberg, Noruega, 2010) contiene imágenes impactantes, pues trata del impacto de las bombas israelíes sobre el pueblo palestino; bombas fabricadas y vendidas por los mismos que ahora las hacen impactar también sobre Libia. En ambos casos, el impacto sobre la opinión pública occidental es relativo. En un caso, el palestino, porque parecería que hemos asumido como algo cotidiano e inevitable el horror, la opresión y la muerte de todo un pueblo durante décadas. El Estado racista de Sudáfrica desapareció hace tiempo pero el Israel del apartheid y la guerra eterna sigue ahí… Las bombas que impactan sobre Libia tampoco impactan ni generan indignación en buena parte de la opinión pública occidental. Se trata de nuestras bombas y además, dicen los medios, son para “proteger a la población civil” con fines “humanitarios”; un mensaje que se repite como un mantra budista en los telediarios y que consigue sus mismos efectos: vaciar las mentes de todo atisbo de realidad y de los más básicos principios de humanidad… la dialéctica paradójica de la propaganda de guerra en acción. Echemos un vistazo fuera de los partes de guerra de los telediarios a la realidad cotidiana del pueblo árabe (en Palestina, en Iraq o ahora en Libia), que vive y muere bajo nuestras bombas o las de nuestros aliados en una misma guerra, una guerra eterna…
+info sobre el film: ‘Tears of Gaza’ en tiff.net
Nota importante: Billion years (bya) debe ser interpretado en castellano como miles de millones de años (un error garrafal y muy habitual en los medios periodísticos es traducir “billion” literalmente como “billón”, que equivale en castellano a un millón de millones).

Los intercosmonautas os deseamos lo mejor para el nuevo año que comienza con esta primera entrada de Ciudad futura en 2011.
[Fuente original: If we don't remember me ← Vía: drumandslapbass.tumblr.com (gracias, Ialza)]
Un vídeo realmente instructivo sobre cómo funciona la banca privada y porqué la banca siempre gana…
Escenas de la película Concursante (España, 2007)
Guión y dirección: Rodrigo Cortés
Actores: Leonardo Sbaraglia y Chete Lera (en el papel de “banquero”)
La web del medio digital de Brasil Vermelho ha publicado hoy mismo una cuidada traducción a la lengua portuguesa de nuestro reciente texto “30 años de ‘Blade Runner’: Cuando la ciencia ficción se transforma en realidad”. Entrada de CF que, por cierto, ha tenido una excelente acogida en las redes sociales (donde ha sido difundido, enlazado y retuiteado por bastantes amigos de Ciudad futura), reproducido en Rebelión.org, así como un buen número de lectores en los últimos días basándonos en nuestras estadísticas. Agradecemos la atención a todos ellos y especialmente a los amigos de Vermelho.org.br por esta tradução…
Versão brasileira do texto:
30 anos de Blade Runner (Paco Arnau / Ciudad futura • Vermelho)
Casi 30 años después de su rodaje en 1981 Blade Runner —producción estadounidense dirigida por el británico Ridley Scott estrenada en junio del año siguiente— es un film que ha resistido el paso de tres décadas “sin despeinarse” y ha sido considerado por lo más granado de la crítica del género de la ciencia ficción una obra maestra en toda la extensión del término, por mucho que la Academia de Hollywood no pensara lo mismo al no concederle ningún galardón en los Óscar en 1982 (sólo mereció dos nominaciones el año de su estreno). Indudablemente, para la inmensa mayoría de los cinéfilos y buenos aficionados al género, muchos de los cuales seguramente deben haber perdido la cuenta de las veces que la han visto, Blade Runner no es una película más de ciencia ficción e incluso sobrepasa la tópica definición de “film de culto”: es “La película”. Sin olvidar —claro está— a 2001, la obra maestra de Kubrik estrenada en 1968 y verdadero punto de inflexión de una nueva época para el séptimo arte.








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Reproducido en Rebelión.org
[Versão brasileira do texto (portugués): 30 anos de Blade Runner (Paco Arnau / Ciudad futura • Vermelho)]
El guión de Blade Runner es un trabajo colectivo que está inspirado —aunque no basado sensu stricto— en la novela editada en 1968 (el mismo año en que se estrenó 2001) ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (“Do androids dream of electric sheep?” en su título original) de Philip Dick, escritor estadounidense que lamentablemente no pudo llegar a ver la película terminada; falleció apenas tres meses antes de junio de 1982, fecha del estreno de Blade Runner en las pantallas de EEUU.
La banda sonora es de Vangelis, el conocido y magistral compositor griego de música electrónica. Los escenarios y la ambientación están basados en los trabajos de la excelente generación de autores de cómic de los años 70 y 80, entre los que destaca Jean Giraud, dibujante francés reconocido internacionalmente por su sobrenombre ‘Moebius’ y uno de los principales autores de la revista gala de culto Métal hurtlant (Heavy Metal en su versión en otros países como España, Alemania, Gran Bretaña o EEUU).
Una película de contrastes
La estética, el vestuario y la ambientación de Blade Runner crearon tendencia y aun en nuestros días sigue pareciendo “moderna”… o postmoderna. Una mezcla explosiva de vintage, afterpunk y futurismo… Brillante arquitectura de vanguardia del siglo XXI sobre una capa “sedimentaria” de avejentados edificios de infraviviendas de principios del XX. Elegantes trajes y tocados que homenajean la moda de la década de 1940 junto a crestas y quincallería postpunkies. Sofisticados vehículos aeroterrestres esquivando masas de gente que sólo puede desplazarse a pie en una macro-conurbación sin transporte público… Todo ello embadurnado de una oscuridad brumosa provocada por la contaminación de pozos y refinerías que agotan las últimas reservas californianas de crudo en pleno suelo urbano de esta ciudad fundada por los españoles como Nuestra Señora de los Ángeles en 1781. Los detalles en el atrezzo y la decoración rozan la perfección.
Sin ninguna necesidad de recurrir al abuso de efectos especiales (oropel bajo el que se suele esconder la debilidad del argumento en la mayoría de las flojas películas que se estrenan en la actualidad), sólo con la profesionalidad y el buen hacer cinematográficos, Blade Runner consigue deslumbrarnos y sorprendernos escena tras escena.
La dirección de esta gran producción de la Warner estuvo a cargo, como hemos dicho al principio, del británico Ridley Scott (Inglaterra, 1937), un verdadero virtuoso y perfeccionista de la gran pantalla que no necesita carta de presentación y que también es el autor de películas tan imperecederas como ésta: Alien (1979, otra obra maestra de referencia obligada en el poco prolífico género de la ciencia ficción), Thelma & Louise (1991) o Gladiator (2000), entre otras.
A las órdenes de Scott actuó en Blade Runner un plantel de actores encabezado por un protagonista Harrison Ford en el papel de Rick Deckard (trabajo que supuso la consagración definitiva de Ford como estrella internacional) y el “holandés errante” Rutger Hauer, que borda el papel del líder de los androides replicantes Roy Batty; junto con otros de carreras más o menos irregulares: una joven y bellísima (rozando los cánones de la perfección) Sean Young en el papel de la glamourosa Rachael, la también joven y bella Daryl Hannah en el papel de la replicante Pris y Edward James Olmos, representando al misterioso, siniestro e intrigante detective Gaff del LAPD.

«He visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir». [Monólogo del androide Roy Batty en la que quizá sea la escena más conocida de 'Blade Runner']
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Un contexto social e ‘histórico’ verosímil porque hoy ya no parece de ciencia ficción
Sobre el argumento de Blade Runner no nos extenderemos. La acción se desarrolla en una oscura, caótica, depauperada y contaminada gran metrópolis californiana de Los Ángeles a finales de 2019 ó principios de 2020, centro de poder de grandes corporaciones privadas que se han convertido —suplantando al Estado— en dueñas y señoras de vidas (humanas o humanoides), haciendas y de todo cuanto acontece… Un futuro distópico o utopía perversa cuando se rodó la película a principios de la década de 1980 (la correlación de fuerzas económicas y sociales globales era a la sazón ciertamente distinta a la de hoy), pero más verosímil, menos distópico además de temporalmente cercano y en buena medida descriptivo del mundo actual.
Las ineficientes y hostiles pero lucrativas y omnipotentes grandes corporaciones privadas ya superan con holgura la mitad del producto interno bruto planetario así como el de muchos Estados del mundo, además de —en consecuencia— detentar el poder real en buena parte de ellos: las llamadas democracias occidentales y sus empobrecidos países satélites, ya sean vasallos o sometidos por la ocupación y la guerra, como venimos constatando día a día.
Dejando al margen que los avances en los campos científico y tecnológico que refleja el 2019 de Blade Runner en absoluto han llegado en nuestros días y es altamente improbable —al paso que vamos— que los veamos llegar en la próxima década, ese mundo depauperado cuyos designios dirigen oligopolios privados en manos de un puñado de desalmados desde sus atalayas de cristal opaco (que tan bien describe este film como ciencia ficción en la época de su rodaje), se parece mucho al mundo actual, en esta etapa de retrocesos sociales globales que comenzó a finales de los 80 y principios de los 90 con sendos acontecimientos históricos europeos de nefastas consecuencias para el planeta y nuestras generaciones.
Seguramente será por eso que Blade Runner no ha envejecido con el paso de prácticamente tres décadas desde su rodaje y estreno. Sin olvidar, claro está, su excelencia desde el punto de vista artístico, algo que no deja de sorprendernos por mucho que revisitemos esta obra maestra una y otra vez… Es por ello que, para terminar, dejamos una pregunta en el aire: ¿por qué ya no se hacen películas como ésta?
Texto: Paco Arnau / Ciudad futura