Todos somos cosmonautas
Julio de 2011: Tras la última misión de un transbordador espacial de EEUU…

Julio de 2011: Tras la última misión de un transbordador espacial de EEUU…

Con escaso eco en los medios de comunicación y sin el apoyo institucional que se merecía un acontecimiento así, del 20 al 24 de julio (aa.i) se ha celebrado al sur de la isla canaria de Tenerife el ‘Starmus Festival’. Aunque los promotores del evento —a la cabeza de ellos el astrofísico de origen armenio afincado en Canarias Garik Israelian, miembro del IAC— le dieron un título que combinaba las palabras “star” y “music”, el eje central del programa de sesiones fue la astronomía, la astrofísica y la cosmonáutica para conmemorar el medio siglo de la hazaña soviética de Yuri Alexéievich Gagarin, el primer hombre en el espacio (1961-2011).
Sin olvidar, claro está, la “música de las estrellas”, con la activa participación de Brian May, rara avis en el mundo del rock si tenemos en cuenta que el que fuera guitarrista de mítico grupo británico Queen es también astrofísico. May dió una de las conferencias del programa bajo el título “¿Qué estamos haciendo en el espacio?” y junto a la banda Tangerine Dream (con Pink Floyd a finales de los 60) ofreció el concierto de clausura con algunos temas inéditos que combinaban acordes musicales con ondas acústicas reales provenientes de estrellas como el Sol o Alfa Centauri; la unión de la música, la “expresión más abstracta del arte” con el sonido del cosmos… Un contundente “We will we will rock you!”, el famoso tema de Queen, hizo levantar de sus asientos a todos los asistentes al concierto, incluído al alma del Starmus en primera fila, el también mítico cosmonauta de la Unión Soviética Alexéi Leonov, primer hombre que flotó libremente en el espacio exterior en un paseo extravehicular de 10 minutos allá por 1965 (Vosjod 2) y comandante de la Soyuz en la primera misión conjunta soviético-estadounidense Apolo-Soyuz en 1975.
Resulta difícil tan siquiera intentar resumir el denso programa de sesiones del Starmus. Hubo tardes en las que se relizaron hasta seis conferencias a cargo de figuras tan destacadas como los premios Nobel Jack Szostak (“El origen de la vida en la Tierra”) y George Smoot (“Señales desde el principio”) o los eminentes científicos y divulgadores Richard Dawkings, que nos habló sobre “Exobiología y religión” mostrando afablemente su desacuerdo (filosófico también) con la segunda parte del título de su conferencia; o Michel Mayor, de la Universidad de Ginebra, que nos ilustró sobre los “Planetas extrasolares” descubiertos en los últimos años, “muchos, muy variados y por todas partes”, vino a decir. Mayor también anunció que, gracias a la búsqueda selectiva de exoplanetas en marcha, próximamente serán descubiertos nuevos mundos similares al nuestro en regiones relativamente cercanas del universo.
De izquierda a derecha: Claude Nicolier, Michel Mayor, Buzz Aldrin y Brian May
A este impresionante plantel hay que añadir los nombres de George Smith (co-inventor del dispositivo CCD de las cámaras digitales actuales), Kip Thorne (físico teórico del Instituto Caltech de EEUU), Robert Williams (presidente de la Unión Astronómica Internacional), Sami Solanki (director del Instituto Max Plank de Alemania), Adam Burrows (astrofísico de la prestigiosa Universidad de Princeton, en la que trabajó Albert Einstein hasta su muerte)… y muchos otros que sería prolijo relacionar con detalle; como George Smoot (Universidad de Berkeley), Leslie Sage (revista ‘Nature), Joseph Silk (Universidad de Oxford), entre otros… Todos ellos hicieron sus correspondientes presentaciones en este denso programa de conferencias del Starmus de sólo cinco días.
Otra destacada presencia fue la de la astrónoma estadounidense Jill Tarter, que intentó, a falta de respuestas verificables, dar pistas sobre una pregunta esencial —incluso existencial— que todos nos hemos hecho alguna vez: “Hay alguien ahí fuera?”. Contact, la novela del gran Carl Sagan también conocida por su versión cinematográfica protagonizada por la actriz Jodie Foster (doctora Arroway), está basada en la vida de Tarter, dedicada hasta hoy en cuerpo y alma a la búsqueda de señales inteligentes procedentes del espacio mediante el Proyecto SETI.
Coincidiendo con el 50º aniversario del vuelo de Yuri Gagarin, el Starmus puso el también el acento en la presencia de destacados representantes de la Edad de Oro de la cosmonáutica, historia viva de una generación que abrío las puertas del espacio en las décadas de 1960 y 1970. No resulta exagerado afirmar que presenciamos un acontecimiento histórico en España que reunió por primera vez a pioneros del cosmos como el héroe estadounidense Neil Armstrong (Apolo 11), el primer hombre que puso el pie en otro mundo; Buzz Aldrin, quien acompañó a Armstrong en el primer alunizaje; el veterano cosmonauta soviético Victor Gorbatko, con varias misiones Soyuz y Salyut a sus espaldas (con él coincidimos en un funicular que llevaba a la costa atlántica del recinto y gritamos “poyéjali!” cuando arrancó); Bill Anders, que con la misión Apolo 8 llegó por primera vez a la órbita lunar; Jim Lovell, mundialmente conocido por la película ‘Apolo 13’ y la frase “Houston, tenemos un problema” en una difícil misión con final feliz; Charlie Duke, el décimo y último hombre que llegó a pisar la Luna en la misión Apolo 16… Otros menos veteranos como el astronauta de la ESA Claude Nicolier, que nos ilustró sobre los descubrimientos del telescopio espacial Hubble, o Yuri Baturin, cosmonauta soviético con varias expediciones a la Estación Orbital MIr también paticiparon en el Starmus. Echamos de menos a la primera mujer en el espacio, la cosmonauta soviética Valentina Tereshkova, que finalmente no pudo asistir. Acompañada en todo momento por Leonov, Nina Kotenkova, la viuda del ingeniero jefe del programa espacial soviético, Serguéi Koroliov, también participó en el Starmus.
Nina Ivánovna Kotenkova, viuda de Serguéi Koroliov, el ingeniero jefe del programa espacial del URSS (izquierda), y Alexéi Leonov durante una entrevista en la sala de prensa del Starmus

Escenario del acto de homenaje a Yuri Gagarin “50 años en el espacio: Poyéjali” en el Palacio de congresos Magma de Tenerife el 24 de julio de 2011. Una foto que es historia viva de la carrera espacial entre las dos superpotencias, “la mejor y mayor Olimpiada de la historia” en palabras de Leonov: de izda. a dcha., la presentadora rusa del acto, Alexéi Leonov (Vosjod 2 y Apolo-Soyuz, URSS), Bill Anders (Apolo 8, EEUU), Victor Gorbatko (Soyuz-Salyut, URSS), Neil Armstrong (Apolo 11, EEUU), Jim Lovell (Apolo 13, EEUU) y Yuri Baturin (Soyuz-Mir, URSS)
Sin embargo, dos figuras descollaron entre todas y no sólo por la leyenda que les precedía, también por su impresionante calidad humana: Alexéi Leonov y Neil Armstrong. Lograr que el astronauta estadounidense viniera al Starmus no debió ser tarea fácil para la organización. Al contrario que su compañero lunar Aldrin (con el que no coincidió en el evento), Armstrong no alimenta su ego y vive alejado de reuniones públicas y medios desde hace décadas. Que viniera hasta España para “rendir tributo a los nobles hombres que antes fueron sus competidores”, refiriéndose a los cosmonautas soviéticos presentes, fue todo un logro. Armstrong es un tipo tímido y modesto y así nos consta: en los desplazamientos fue en autocar con los demás mortales (participantes, invitados y periodistas); brindó emocionado por Yuri Gagarin en la “cena de gala” del Starmus; destacó los logros de la URSS en el espacio, sin los cuales “no hubiera sido posible el programa Apolo”; se dejó fotografiar con aquéllos que se lo reclamaron a pesar de su evidente timidez… Modestia y generosidad, algo difícil de encontrar en personajes de su talla, son dos palabras que pueden definir con justicia a Armstrong tras conocerlo cara a cara.
Dos grandes pioneros, Leonov y Armstrong, durante la mesa redonda del Starmus “Descubre el cosmos y cambia el mundo”. Este acto duró 108 minutos, exactamente el tiempo que duró la misión de Yuri Gagarin desde el lanzamiento de la Vostok 1 hasta el aterrizaje.
¿Qué decir de Alexéi Leonov? Se podría resumir en una sola frase que difundimos en las redes sociales durante las sesiones del Starmus: “Leonov no sólo tiene cara de buena persona, es una buena persona”… por su carácter e incansable trabajo y tenaz entrega. El organizador del evento, Garik Israelian, afirmó en la sesión inaugural que la implicación personal de Leonov fue decisiva para el éxito de la convocatoria. Durante las sesiones fuimos testigos de ello y de la envidiable energía de un hombre de 77 años que asistió a todas las sesiones, atendió a todo el mundo siempre con una sonrisa en la boca y hasta participó en el concierto de rock de cierre, donde los Tangerine Dream interpretaron un tema especialmente compuesto para él. Sólo una frase de “queja” pude escuchar de su boca una de la veces que coincidí con Leonov, y ésta fue en castellano, la lengua universal más apropiada para quejarse: “¡Mucho trabajo!”.
“Descubre el cosmos y cambia el mundo” fue el lema del Starmus. En consonancia con este lema que suscribimos, finalizamos esta reseña con un deseo reivindicado y compartido por Leonov y Armstrong: “Que el XXI sea el siglo en el que la humanidad destierre definitivamente las guerras”.
Texto y fotos: Paco Arnau / Ciudad futura

Leonov (derecha), su hija haciendo las veces de traductora durante la intervención de Buzz Aldrin y quien suscribe estas líneas (izquierda). [Foto: Javier Peláez]
Durante las sesiones del Starmus tuve el honor y el gran placer de conocer personalmente (“desvirtualizar”) a Javier Peláez (‘Irreductible’, a la izquierda) y a Antonio Martínez Ron (‘Aberrón’, en el centro), dos de los fundadores de Amazings.es, portal de divulgación de la ciencia y el pensamiento racional en el que ‘Ciudad futura’ colabora. [Foto: Alison Hughes]

Tenerife, 21/06/2011.— Del 20 al 25 de junio de 2011 se está celebrando en el sur de Tenerife (Islas Canarias) Starmus, un encuentro internacional que reúne diversas disciplinas científicas relacionadas con la astronomía y la cosmonáutica, así como con la cultura, el arte y la música, bajo el esperanzador lema —más en unos tiempos tan atribulados como estos— “Descubre el cosmos y cambia el mundo”. El “Tributo a Yuri Gagarin”, ciudadano soviético y del mundo y primer cosmonauta de la historia de la humanidad es el eje central de este acontecimiento que se celebra en el año del 50º Aniversario del vuelo de la Vostok 1 y coincide, además, con el evento astronómico del solsticio de verano.
Ayer, 20 de junio, se realizó la primera sesión del Starmus. Hicieron sus presentaciones personajes de la talla de Claude Nicolier (astrofísico, astronauta de la ESA), quien en la rueda de prensa, preguntado sobre el futuro del programa espacial tripulado de la NASA y la próxima retirada de los transbordadores espaciales, declaro que “los shuttle han sido vehículos costosos y peligrosos” y que la NASA se va a concentrar en misiones [no tripuladas, suponemos] más allá de nuestra órbita baja. Nicolier también habló de vida en el cosmos y de que ésta no tiene por qué ser un fenómeno peculiar de nuestro planeta a pesar de que “la materia en el universo está muy dispersa”.
Michel Mayor (astrofísico de la Universidad de Ginebra, Suiza), hablando sobre exobiología y citando al filósofo griego Epicuro (“¿Y si hay vida en esos planetas?”), afirmó que “podrían existir condiciones para la vida en Marte” [...] “incluso el primer paso de la vida se podría haber dado en el planeta rojo”; además, en cuanto a la búsqueda de exoplanetas con condiciones de habitabilidad para organismos biológicos, Mayor dijo que —concentrando la búsqueda en un catálogo de “estrellas candidatas” en regiones cercanas de nuestra galaxia— va a ser posible en un plazo razonable encontrar más mundos similares a la Tierra a una distancia relativamente cercana al Sistema Solar; específicamemente destacó como una de estos cuerpos extrasolares candidatos para la búsqueda a HD85512B.
Jill Tarter, astrónoma estadounidense que inspiró el personaje protagonista de Contact (Ellie Arroway en la magnífica obra de ciencia ficción de Carl Sagan, llevada al cine), habló sobre el proyecto SETI y la búsqueda y recepción de posible señales inteligentes procedentes del cosmos, disciplina que definió como “la arqueología del futuro”.
El astronauta de la NASA Buzz Aldrin (quien acompaño a Neil Armstrong en el descenso a la Luna en la histórica misión Apolo 11 en 1969), en el estilo peculiar, dicharachero y “políticamente incorrecto” que lo caracteriza, afirmó que “tras la misión Apolo-Soyuz en 1975 se dijo que la carrera espacial entre las dos grandes superpotencias había acabado y dado paso a una nueva época de colaboración. En esa competición la URSS y EEUU empatamos… ahora ganan los chinos”. También expresó como una de las dos cosas de las que “se arrepentía” en su carrera como astronauta, es de que la NASA, tras la cancelación del programa Apolo, concentrara todos sus esfuerzos en los transbordadores espaciales y no así en cápsulas orbitales tripuladas. Interpretamos que quizá en referencia a la situación actual y de que a partir del mes que viene Estados Unidos dejará de tener capacidad de realizar misiones espaciales tripuladas a la Estación Espacial Internacional o a cualquier o otro lugar, pasando a depender de las Soyuz de diseño soviético, naves contemporáneas de las antiguas Apolo. También habló de que, superada la fase anterior de competencia, con grandes logros: “Al principio, nuestro reto fue dar la impresión de que EEUU podía hacer frente a los grandes avances de la URSS en la carrera espacial”; es necesario actualmente un “liderazgo conjunto, compartido” para llevar adelante los retos de la exploración del espacio en nuestros días.
Pero sin duda la “estrella del día” en Starmus fue el mítico y laureado cosmonauta soviético Alexéi Leonov, primer hombre que salió al espacio exterior para realizar una actividad extravehicular. En una breve pero profunda y emotiva intervención, la más aplaudida por los asistentes en la sesión del día, el gran Leonov destacó como un enorme logro este evento en España por parte de los organizadores de una iniciativa que por primera vez en la historia reúne tan destacados participantes relacionados con la exploración del espacio en un encuentro internacional del que se sentía honrado por haber colaborado en su promoción, sin olvidar el espíritu común que nos había traído hasta aquí: “Es Yuri Gagarin en realidad quien no ha reunido a todos”, afirmó Leonov recordando a su inolvidable amigo Yura medio siglo después de su hazaña. [Disculpadnos una autorreferencia: ha sido un gran honor para quien escribe estas lineas poder estrechar ayer la mano de Alexéi Leonov]
Las sesiones del Starmus continuarán hasta el próximo viernes 25, con nuevas conferencias tan interesantes como las que hemos relacionado brevemente aquí. La sesión del último día contará con la asistencia de otros dos grandes personajes históricos pioneros del cosmos: nada menos que la cosmonauta soviética Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, y Neil Armstrong, ciudadano estadounidense y primer hombre que puso el pie sobre la superficie de otro mundo.
En este año que conmemoramos el 50º aniversario de la hazaña de Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio, no olvidamos tampoco que tal día como ayer, el 16 de junio de 1963, la también ciudadana soviética Valentina Vladimirovna Tereshkova fue la primera mujer en alcanzar la órbita de nuestro planeta a bordo de la nave Vostok 6. Sirva como modesto homenaje a Valentina Tereshkova, a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y a las mujeres pioneras del cosmos este vídeo, cuya banda sonora es “La varsoviana” [conocido en su versión española como "A las barricadas"], la versión rusa de un sonoro, evocador y bello himno revolucionario europeo a cargo de los Coros del Ejército Rojo. Poyéjali, Valentina!
Vídeo: Roscosmos (Agencia Cosmonáutica Federal de Rusia) • Vía: @gabriel_hgs
Lo que vemos en la imagen superior es un plano general de la Estación Espacial Internacional (ISS) captado desde la nave rusa Soyuz TMA-20 durante su sobrevuelo del mayor complejo orbital construido por el hombre. El astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea (ESA) Paolo Nespoli fotografió con su cámara esta imagen de la ISS desde el módulo Orbital de la Soyuz. Decíamos en una entrada anterior que el astronauta italiano se desplazó ex profeso a este módulo para hacer de paparazzo de la misión. La Soyuz TMA-20 realizó este sobrevuelo la noche del 23 de mayo (GMT) con tres cosmonautas a bordo antes de su partida y llegada a la Tierra el pasado 24 de mayo a las 02:27 GMT. Esta imagen, que se ha hecho esperar bastante, tiene la particularidad de que nos muestra la ISS al completo, con el transbordador de la NASA Endeavour acoplado en la que fuera su última misión (en el extremo superior de la imagen). En el extremo opuesto (parte inferior), el segmento ruso de la ISS con el carguero espacial europeo ATV-2 acoplado al módulo Zvezda, el centro neurálgico de la Estación. Una extensa región de nuestro planeta cubierta de nubes y su azulado limbo atmosférico contrastando con el negro absoluto del espacio exterior, completan este espectacular cuadro. Si hacéis clic en la imagen para ampliar la foto a alta resolución (3.000×2.595 píxeles), descubriréis muchos detalles que hablan por sí mismos. [Foto: Paolo Nespoli (ESA)]
Actualización: Con motivo de la publicación en la web de la NASA de la serie completa de fotografías de la ISS, añadimos una nueva imagen de la misma serie pero con otra perspectiva. En el caso siguiente podemos observar —cruzando las estructura central que soporta los paneles fotovoltaicos y radiadores— todos los módulos presurizados de la Estación orbital. El segmento de módulos de la NASA, con el shuttle Endeavour acoplado así como los módulos europeo y japonés, es lo que se divisa a la izquierda. A la derecha, hacia donde se ve la Tierra, el segmento ruso con sus módulos y naves acopladas (Soyuz, Progress y carguero orbital europeo ATV-2 en el extremo derecho). Como en el caso anterior, recomendamos hacer clic en la imagen para ampliar a resolución completa (2.500×4.450 píxeles, 1,1 MB).
Panel de control del módulo de Descenso de una nave orbital Soyuz TMA.
[Foto: MilanNN / Russian AviaPhoto Team • Clic en la imagen para ampliar]
Tras la aprobación por parte del Gobierno del anteproyecto de la ‘Ley de igualdad de trato’ a iniciativa de la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, la polémica en la Red está servida. Determinados contenidos de este anteproyecto de Ley, que algunos han calificado como contradictorio y hasta caótico en su redactado, podrían servir para abundar aún más en los efectos perversos de la llamada Ley Sinde en relación con la libertad de expresión en los blogs y webs de Internet. No se trata, en este caso, de regular las llamadas “descargas ilegales” y sus enlaces en función de intereses económicos impuestos desde fuera, sino de establecer una serie de nuevas normas que podrían suponer, en función de la lectura que se dé al articulado, un ataque en toda regla a la libertad de publicación y de opinión en la Red.
La que se ha dado en llamar ‘Ley Mordaza de Pajín’, partiendo de unas supuestas buenas intenciones (defender la igualdad de trato e impedir la discriminación por diversos y amplios motivos), contiene una serie de preceptos que ponen en peligro la libertad de publicación y de expresión al dejar en manos de una “Autoridad para la Igualdad de Trato y la No Discriminación”, nombrada por quien tenga la mayoría de turno por Real Decreto (Artículos 37 y 38), qué es publicable o no y en consecuencia punible en un blog o web (siendo objeto incluso de elevadas multas). El texto de la Ley es tan ambiguo que casi cualquier cosa que aparezca publicada (incluídos comentarios) podría ser considerado —a criterio discrecional de esa Autoridad inquisitoria— discriminatorio y suponer, por tanto, censura de contenidos y acarrear las correspondientes sanciones a los autores o administradores de un blog o web. En este caso, además, se invierte la carga de la prueba y será el “acusado” quien deberá demostrar su inocencia, algo claramente anticonstitucional pero ninguna novedad si tenemos en cuenta otras leyes claramente no garantistas aprobadas por el Gobierno del PSOE y sus aliados parlamentarios de turno en esta legislatura que está llegando a su final.
La ministra Pajín quiere poner su “broche de hojalata” (como su pulsera power balance) a un mandato ministerial que podría hacerla pasar a la historia de la infamia jurídica junto con la ministra Sinde. El acoso a lo poco que queda ya de Estado de derecho garantista en España por parte de un gobierno de Rodríguez Zapatero en agonía política, se une así a derribo de los derechos, pensiones y salarios de los trabajadores que ha caracterizado su mandato en esta legislatura bajo los dictados del poder financiero o embajadas extranjeras.
Un par de reflexiones finales: Quienes defienden esta Ley están planteando que es “progresista” defender la igualdad de trato y la no discriminación y que ése es el espíritu del texto. El problema es su letra. El cúmulo de generalidades y contradicciones del anteproyecto de Pajín (muy en consonancia con los insondables esquemas de pensamiento del personaje), así como la designación de una Autoridad a la que se deja a su albedrío qué es políticamente correcto y qué no en los textos, imágenes o comentarios de un blog o de una web, lo convierte en coartada para la censura en función de la lectura que haga de él el gobierno o la mayoría parlamentaria de turno.
Algunas voces de la derecha han criticado el anteproyecto porque podría suponer el cierre o denegación de ayudas a colegios que disgregan a los alumnos por sexo (un caballo de batalla tradicional de la ultraderecha religiosa más rancia). El problema es que, visto lo visto, tenemos razonables y serias dudas de que un Gobierno del PSOE o del PP, las dos facciones del partido de este sistema, utilizara esta Ley para tal fin, aunque bien es verdad que su ambiguo articulado casi podría valer para cualquier cosa imaginable. Más bien los tiros apuntan hacia otro lado: el control de los contenidos y de la libre expresión de la Red, algo que hasta ahora no estaba en sus manos.
Nota: Para saber más acerca de los contenidos de esta denominada ‘Ley Mordaza’ o #leymordazapajin, recomendamos la lectura del artículo “Así afectará a los blogs la Ley Mordaza que prepara Leire Pajín”, publicado hoy mismo (según fecha de esta entrada) en Rebelión.org. También nos parece esclarecedor el texto: “Ley Mordaza o cómo el Gobierno podría censurar la red”, publicado el 29 de mayo en Nación Red. El texto completo del anteproyecto de Ley está disponible en la web del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad que encabeza Leire Pajín; aquí tenéis el enlace directo al PDF.

Lo que vemos en la imagen superior es una foto captada desde la Estación Espacial Internacional (ISS) durante el sobrevuelo de la nave rusa Soyuz TMA-20 justo en el momento en que el astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea (ESA) Paolo Nespoli fotografiaba con su cámara planos generales de la ISS en órbita.
En el detalle ampliado que mostramos a la derecha de estas lineas podemos distinguir a través de la ventanilla circular frontal del módulo Orbital de la Soyuz tanto la cámara como la mano izquierda de Nespoli sujetándola. El astronauta italiano se desplazó ex profeso a este módulo para hacer de paparazzo de la misión.
Desde que la Soyuz TMA-20 realizara este sobrevuelo la noche del 23 de mayo (GMT) con tres cosmonautas a bordo antes de su partida y llegada a la Tierra el pasado 24 de mayo a las 02:27 GMT, se espera con impaciencia que estas imágenes generales de la ISS al completo, con el transbordador de la NASA Endeavour acoplado, sean por fin “reveladas”. Deseamos que así sea pronto… pues ya están tardando.
[Imágenes: Ron Garan (NASA) • Ciudad futura]

La nave Soyuz TMA-21 Gagarin, lanzada el pasado 4 de abril de 2011, acoplada al módulo Poisk del Segmento de la Federación de Rusia de la ISS. Sobre el módulo orbital de la Soyuz se distingue el logotipo de la misión con la efigie de Yuri Gagarin y la inscripción en ruso “URSS. 50 años del vuelo de Gagarin al espacio”. [Foto vía: @Astro_Ron en twitpic]

Tras su desacoplamiento del módulo Rassvet del segmento ruso de la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) a las 21:35 GMT, la nave Soyuz TMA-20 ha aterrizado según lo previsto en la estepa de Kazajistán a las 02:27 GMT del martes 24 de mayo de 2011. En la imagen superior podemos ver el instante en el que el módulo de Descenso de la Soyuz toma tierra. La mayor parte de la nube de polvo que se observa alrededor de la Soyuz se debe a la acción de los retrocohetes de frenado de la velocidad de descenso de la nave, que se encienden de forma automática durante unos segundos para que el contacto final con tierra sea lo más suave posible para los tripulantes. La foto fue captada desde uno de los helicópteros del equipo de rescate. [Foto: Bill Ingalls/NASA]

En el mosaico de imágenes superior, de izquierda a derecha y de arriba abajo: (1) la Soyuz TMA-20 aún acoplada a la ISS momentos antes de su separación para iniciar su vuelo autónomo de regreso a la Tierra; (2) la nave, ya desacoplada del segmento ruso del complejo orbital, contrasta con el negro azabache del espacio exterior y el intenso azul del limbo terrestre; (3) imagen captada desde la ISS de la primera fase de separación de la Soyuz TMA-20 (en el extremo derecho de la imagen, el shuttle Endeavour acoplado a la Estación); (4) Vista general de la Estación sobre la Tierra, tal y como se veía en las pantallas del Centro de Control de Moscú mediante el sistema KURS (KYPC en la pantalla, sistema de cita espacial de diseño soviético) y fue retransmitido en directo por NASA TV. El astronauta italiano de la ESA Paolo Nespoli se trasladó al módulo orbital de la Soyuz para hacer el papel de pararazzo de la misión y fotografiar —desde la ventanilla circular frontal de la nave— por primera vez esta vista de la ISS al completo con el Endeavour y demás módulos y naves acoplados. Se espera que a lo largo de hoy o mañana (según fecha de esta entrada) estén disponibles estas imágenes a todo color y en alta resolución.
De izquierda a derecha los miembros de la tripulación de la Soyuz TMA-20 recién llegados a la Tierra y ya fuera del módulo de Descenso de la Soyuz: Dmtri Kondratyev (Irkutsk, RSFSR, URSS, 1969), comandante de la nave y de la expedición 27 de ISS, de la agencia cosmonáutica federal de Rusia Roscosmos; Catherine Coleman (Charleston, Carolina del Sur, EEUU, 1960), ingeniero de vuelo, de la NASA y Paolo Nespoli (Milán, Italia, 1957), ingeniero de vuelo, de la Agencia Espacial Europea (ESA) [foto: NASA; clic en la imagen para ampliar]. Abajo, cerrando esta entrada, nuestra tradicional ficha de vuelo de la Soyuz TMA-20, ahora completa con la fecha de retorno de la misión ya insertada.
Entradas realcionadas en Ciudad futura:
En días pasados (del 25 de abril al 9 de mayo de 2011) han culminado con éxito las operaciones de simulación del lanzamiento de un cohete Soyuz desde su nueva rampa en el Centro Espacial de Kourou en la Guayana Francesa (Sudamérica). El mítico cohete soviético R-7 Semiorka, que lanzó al primer hombre al espacio hace medio siglo y que sigue siendo la base principal de la presencia humana en nuestra órbita, atraviesa así el océano Atlántico para disponer de una flamante rampa de lanzamiento en Sudamérica, destinada en principio para el envío de satélites no tripulados en una etapa superior Soyuz-Fregat. La Agencia Espacial Europea (ESA) y Arianespace gestionarán esta nueva plataforma de lanzamiento después de que en febrero de 2007 comenzaran las obras de construcción de esta compleja instalación para los lanzadores R-7 Soyuz en Kourou. Su primer despegue está previsto para el último trimestre de 2011.
Así mismo, el pasado 7 de mayo se realizó en estas nuevas instalaciones del Centro Espacial de Kourou una ceremonia de homenaje al cosmonauta Yuri Gagarin a cargo de la ESA. El acto consistió en la colocación de una placa conmemorativa y una piedra de la Rampa de Gagarin del Cosmódromo de Baikonur (Área 1, Gagarinski Start) desde el que partió el héroe soviético a bordo de la nave Vostok 1 hace 50 años. En la imagen superior, representantes de la ESA, Roscosmos (Agencia cosmonáutica federal de Rusia), Arianespace y del CNES (Agencia espacial francesa) durante la ceremonia citada. [Foto: S. Corvaja/ESA)
Representación artística de un lanzamiento del cohete Soyuz con la etapa superior Fregat desde su nueva rampa en el Centro Espacial sudamericano de Kourou. [Ilustración: ESA • Clic en la imagen para ampliar]
El cohete Soyuz se dirige a la rampa de lanzamiento mediante una vía de ferrocarril de más de 600 metros de longitud.
El vehículo locomotor desplaza el lanzador con la torre de servicio de la rampa de lanzamiento al fondo.
Introducción del lanzador Soyuz en la torre de servicio para su colocación en posición vertical.
Integración de la cofia de una etapa superior Fregat sobre el lanzador Soyuz.
Final de las operaciones de simulación del lanzamiento. El vector Soyuz está “listo para el despegue”. [Fotos: S. Corvaja/ESA • Vía: spaceflightnow.com]
En los años 60 del siglo XX tuvo lugar un acontecimiento único en la historia de la humanidad. Espoleadas por su enfrentamiento mundial en plena Guerra Fría, las dos superpotencias decidieron llevar su rivalidad al espacio con el fin de intentar poner un hombre en la Luna. La competición finalizaría cuando Neil Armstrong puso un pie en el Mar de la Tranquilidad en julio de 1969. Durante años, la Unión Soviética negó que hubiese participado en la carrera lunar y muchos pensaron que Estados Unidos había competido en solitario. Pero estaban equivocados. La URSS se esforzó por adelantarse al programa Apolo de la NASA… aunque no se puede decir que lo intentara con todas sus fuerzas. Ésta es la historia del programa lunar soviético.
Esta entrada ha sido realizada conjuntamente por Daniel Marín (Eureka) y Paco Arnau (Ciudad Futura). Vuestros comentarios serán bienvenidos en ambos sitios. Este trabajo común parte de nuestra convicción de que la Red debe servir para colaborar y compartir ideas, conocimientos e iniciativas.

En 1960, la oficina de diseño OKB-1 del mítico ingeniero jefe Serguéi Pávlovich Koroliov había conseguido lo inimaginable. En el transcurso de sólo tres años fue capaz de poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik), el primer ser vivo en el espacio (Laika) y las primeras sondas hacia la Luna, entre otros muchos logros. El siguiente objetivo era lanzar un hombre al espacio y para ello estaba diseñando un nuevo tipo de nave, la Vostok 3KA (Восток, “oriente”). Todos estos éxitos eran el resultado directo de la enorme potencia del cohete R-7 Semiorka, el primer misil intercontinental de la historia, también obra de Koroliov.
En realidad, en un principio el gobierno soviético no había mostrado ningún interés especial en explorar el espacio. El trabajo de Koroliov debía limitarse a diseñar misiles para los militares, que eran los que pagaban las costosas facturas del proyecto. Pero la impresionante repercusión mediática del Sputnik pronto hizo cambiar de opinión a Jruschov, quien vio en las hazañas espaciales una magnífica oportunidad para promocionar los triunfos del modelo soviético en el mundo entero. Al otro lado del Atlántico, los políticos estadounidenses llegaron a la misma conclusión, aunque quizás un poco más tarde. El espacio se había convertido en el nuevo campo de batalla mediático de la Guerra Fría.
El 12 de abril de 1961 despegaba la primera nave tripulada de la humanidad, la Vostok 1. El vuelo de Yuri Gagarin desataría una serie de acontecimientos que cambiarían la historia de la exploración del espacio para siempre. A veces se habla del “momento Sputnik” para definir la sensación de impotencia y humillación que sufrió EEUU cuando la URSS se les adelantó a la hora de poner en órbita el primer satélite artificial. Sin embargo, el “momento Gagarin” fue mucho peor. En esta ocasión, los estadounidenses no podían esgrimir la excusa de que el lanzamiento les había cogido por sorpresa.
El gobierno norteamericano había creado en 1958 una agencia espacial civil, la NASA, con el objetivo expreso de ganar a “los rusos” en la carrera por poner un hombre en órbita. La conmoción en todo el país fue mayúscula. Quizás, después de todo, la URSS era una nación mucho más avanzada tecnológicamente y no había nada que hacer al respecto.
Intentando refutar esta idea, el 25 de mayo de 1961 el presidente John F. Kennedy pronunció su famoso discurso ante el Congreso de EEUU, embarcando a toda la nación en una aventura increíble. “Antes de que termine la década”, anuncia Kennedy, “pondremos un hombre en la superficie lunar y lo traeremos de vuelta sano y salvo”. Un desafío simple a la vez que ambicioso. Visto desde la perspectiva actual, el discurso de Kennedy quizás no parezca demasiado revolucionario, pero hay que tener en cuenta que en el momento de pronunciarlo ningún ciudadano estadounidense había alcanzado la órbita terrestre.
Kennedy había lanzado el reto y ahora había que llevarlo a cabo. Poco después, la NASA aprobaría el programa Apolo para poner un hombre en la Luna. Nadie sabía cuál sería la respuesta soviética… aunque estaba claro que aceptarían el desafío. Leer más…