La República de Inglaterra

Entre 1649 y 1660, más de un siglo antes de la Revolución Francesa, Inglaterra fue una república cuyo nombre oficial en la lengua de Shakespeare era Commonwealth of England. En el período histórico inmediatamente anterior el reinado de Carlos I de Inglaterra (entre 1625 y 1649) se había caracterizado, en el plano interno, por un recrudecimiento del absolutismo monárquico (tiranía en términos de la época) que provocó sucesivos enfrentamientos con el Parlamento que llevaron a la disolución de éste por orden real en 1629…

Primera bandera de la República de Inglaterra (1649), con las enseñas
alternadas de Inglaterra (cruz roja) y Escocia (aspa blanca)

El pulso entre el poder de la Corona y el Parlamento tuvo mucho que ver con la política exterior. Las pretensiones del rey de elevar los impuestos para financiar campañas bélicas que situaran al país como una potencia emergente en América y en Europa, primero con la declaración de guerra a España (la superpotencia global de la época y el espejo en el que Inglaterra llevaba décadas mirándose) y luego a Francia (la eterna enemiga de la islas británicas en el continente europeo), sangraban las arcas públicas de Inglaterra y contaron con una contumaz oposición del Parlamento hasta su disolución.

Derecha: escudo de armas de la República. A los colores de Inglaterra y Escocia se añade la lira como símbolo de Irlanda.

Guerra, revolución y República

Las guerras contra los escoceses durante el reinado de Carlos I no hicieron sino agravar aún más la situación interna del país, que se vio abocado —tras una guerra civil entre las fuerzas militares del rey y del Parlamento— a una revolución, la llamada por los historiadores Revolución Inglesa. La guerra y la revolución finalizan con el derrocamiento del régimen absolutista monáquico y el encarcelamiento de Carlos I a finales de 1648. En los primeros días del año siguiente la Cámara de los Comunes aprueba juzgar por alta traición y otros crímenes al monarca.

Aunque bien parece un “retrato policial” del siglo XVII, en la imagen superior vemos un detalle de un cuadro real de la época: el ajusticiado monarca Carlos I de Inglaterra tal y como lo veía el pintor holandés Anthonis van Dyck.

El 30 de enero de 1649 Carlos I es ajusticiado mediante su decapitación pública en las afueras de Londres. Inglaterra ya era una república más de un siglo antes del inicio de la Edad Contemporánea con la Toma de la Bastilla de París. Oliver Cromwell, comandante militar de los revolucionarios ingleses, protagonizó buena parte de la breve historia de la Commonwealth of England, aunque su primer período se caracterizó por el poder representativo del Parlamento en la dirección de los destinos de la República (1649-1653) y el Consejo de Estado elegido por éste (una situación similar a la del primer período revolucionario francés).

Oliver Cromwell según un cuadro de Samuel Cooper (detalle) y moneda británica de media corona con la efigie del lord protector emulando a Julio César. En la inscripción se lee en latín: OLIVAR.D.G.RP.ANG. SCO.ET.HIB&cPRO (OLIVARIUS DEI GRATIA REIPUBLICÆ ANGLIÆ SCOTIÆ ET HIBERNIÆ ET CETERA PROTECTOR); “Oliver, por la Gracia de Dios protector de la República de Inglaterra, Escocia e Irlanda y etcétera”.

La llegada al poder de Oliver Cromwell en 1653 como lord protector hasta su muerte en 1658 fue un período caracterizado por el cesarismo frente al Parlamento y nuevas campañas militares, en este caso contra los irlandeses. Es el período republicano británico denominado Protectorado, una situación también similar a la experiencia histórica posrevolucionaria del bonapartismo en Francia. La República o Protectorado apenas sobrevivirá dos años a Cromwell: en 1660 se restaura la monarquía en la figura del hijo del ajusticiado Carlos I, que reinará como Carlos II de Inglaterra.

Nada está escrito…

Sirva esta entrada como modesto homenaje a un Parlamento y a un pueblo que fueron capaces de romper las cadenas de la tiranía y proclamar una república en esos lejanos tiempos de mediados del siglo XVII. La Inglaterra revolucionaria de 1649 dio paso a una república de breve y atormentada historia, hija de una revolución pionera en Europa que fue un avance prematuro de posteriores acontecimientos en Francia que cambiaron la historia de toda la humanidad más de un siglo después. En estos tiempos en los que a menudo tenemos la impresión de que la historia va marcha atrás, es bueno recordar que ésta nos enseña que nada está escrito… ni siquiera el futuro de una monarquía británica que tantas mentes embrutece como portadas acapara estos días.

[Imágenes: Wikimedia Commons y elaboración propia (bandera)]