Sed de justicia

Ver esta imagen de Haití en la actualidad quizá sirva para refrescar nuestra frágil memoria… Quizá nos haga recordar lo que ocurrió en ese país caribeño a principios de este mismo año y cómo nos lo contaron en los medios de comunicación. Construcciones precarias abatidas por un terremoto provocaron la muerte a más de 200.000 personas el 12 de enero. En los días posteriores, la noticia de que Europa y EEUU habían «comprometido no-sé-cuantos miles de millones de dólares en ayudas para la reconstrucción» abría todos los telediarios. Así fue… la noticia tuvo una amplia difusión, pero esos mediáticos millones dólares nunca llegaron y la “reconstrucción” tampoco. Más de un millón de haitianos continúan viviendo a la intemperie y más de dos millones pasan hambre cada día…

También recordaremos las botellitas de agua mineral de 33 centilitros que llegaron desde Europa y EEUU para “saciar” la sed de los haitianos (alguien hizo ganar mucho dinero a alguien con esto). En las colas de distribución de las malditas botellas los poros de la oscura piel de cada haitiano sediento sudaban bastante más de 33 cl de agua durante largas horas de espera bajo un sol de injusticia. Las redes de infraestructuras básicas siguen aún destrozadas, como ya lo estaban antes del terremoto…

Quizá también recordemos a esos equipos españoles de rescate, que en las primeras horas ya se afanaban en salvar gente bajo los escombros de Puerto Príncipe… Gente alojada en el hotel más lujoso de la capital haitiana cuyas cinco estrellas no impidieron que sus cimientos cedieran en el seísmo…

También recordaremos que los medios se hicieron eco de “la llegada” [“invasión” es el término en castellano] de 10.000 marines de EEUU que desembarcaron en la isla. Su cometido, aunque no nos lo aclararon del todo, nos lo imaginamos… Por el contrario, seguramente no recordaremos que la masiva y eficiente asistencia médica de brigadas sanitarias cubanas fue lo que realmente salvó muchos miles de vidas en los primeros días. La mayoría no lo recordará porque ningún telediario habló de ello y porque de La Habana no llegó ningún barco cargado de marines.

Así fue, aunque de aquélla manera nos lo contaron. Poco ha cambiado en Haití desde el desastre de enero pasado. Medio año después, los haitianos siguen teniendo sed de justicia.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura • Foto: Postcard from Hell (Tony Belizaire)
[Reproducido en rebelion.org]

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5 pensamientos en “Sed de justicia

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  3. Excelente articulo, Paco. Junto a los médicos y enfermeras cubanos, me acuerdo de mi amigo Francisco García Lanzas, medico español a quien conocí en Senegal y que ha estado desde el primer momento como voluntario en Haití. Tambien me acuerdo del doctor Jose Uroz, navarro afincado en Las Palmas, quien acudía a operar niños en Nouachot (Mauritania) y Saint Louis (Senegal), sin ayuda de la Agencia Española de Cooperación (AECID) por su comportamiento critico y comprometido,. En el mundo hay gente maravillosa en los que se encarna el valor de la solidaridad humana entre tanta indolencia, individualismo, hipocresía, consumismo y acomodación.Bien por ellos!

  4. Gracias, Josegabriel. Vaya por ellos también y por todos lo voluntarios desinteresados que “no existen” para los medios de comunicación. He reseñado especialmente lo de Cuba porque, siendo lo más destacable en cuanto a resultados, fue lo menos destacado en los medios. Era más importante resaltar operaciones de marketing como las supuestas ayudas de astronómicas cifras, más falsas que un billete de tres dólares.

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