El camino de vuelta del presidente del Congreso

José Bono en los tiempos en que era ministro de Defensa de Rodríguez Zapatero junto a los cardenales Cañizares Llovera y Rouco Varela

José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, ha declarado recientemente que Izquierda Unida va a acabar reducida a lo más “rancio” y “sectario” de PCE. Estas declaraciones las ha realizado el señor Bono en plena ofensiva política del PSOE y medios afines (la retroprogresía medíatica representada por PRISA y otros grupos empresariales) contra IU a cuenta de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del pasado 22 de mayo y los votos de los electos en ayuntamientos y comunidades autónomas.

El PSOE ha perdido una enorme proporción de su poder municipal y autonómico porque un alto porcentaje de su electorado —quizá voto prestado de la izquierda— rechaza las recetas neoliberales, de derecha extrema, que vienen aplicando “los socialistas” desde el gobierno y también —no lo olvidemos— la gestión municipal de este partido en los últimos cuatro años en cientos de localidades españolas. Pero el PSOE, lejos de rectificar estas políticas de derecha extrema dictadas por la banca y los grandes empresarios cuya última expresión es el nuevo decretazo de reforma de la negociación colectiva, ha decidido optar por el viejo, rancio y gastado discurso del voto útil con la vista puesta en las próximas elecciones generales; es decir, embestir hacia la izquierda y arremeter contra ella.

Un mensaje y una réplica

Los argumentos del señor Bono, pistoletazo de salida de esta campaña contra la izquierda, además pueden y deben ser calificados de franquistas. En este sentido, publicamos un mensaje en el perfil de Ciudad futura de la red social Twitter en el que se afirmaba textualmente que “José Bono es el arquetipo del franquismo sociológico remanente: garrulismo, anticomunismo y nacionalcatolicismo a partes iguales”. Es indudable (aunque quizá lo dude la revisionista Real Academia de la Historia) que el anticomunismo, aderezado con un catolicismo nacionalista a ultranza (nacional-catolicismo según la historiografía no revisionista), fue la principal seña de identidad política del régimen franquista a lo largo de cuatro largas décadas… de la misma forma que nadie medianamente informado podría negar que el señor Bono es un eminente anticomunista católico y nacionalista.

El citado mensaje no tardó en recibir una réplica en Twitter a cargo de la diputada y dirigente federal del PSOE Elena Valenciano: “No!! Jose Bono es un demócrata que peleó contra el franquismo cuando eso era peligroso (sic)” [la cursiva es nuestra]. Ignoramos la peculiar gradación de “peligrosidad” del franquismo que establece la señora Valenciano. Si en los años 70 el franquismo era “peligroso”, imagínense ustedes cómo era en décadas anteriores. Tampoco utilizaremos aquí argumentos que se han usado en otros medios, tales como que el progenitor de Bono fuera un fascista rural. Éste es un dato irrefutable, pero no es menos cierto que a los hijos no se les pueden imputar los actos de sus padres. Como también es cierto que el señor Bono militó en sus años mozos —como tantos otros “hijos del régimen fascista”— en la oposición antifranquista de la “década peligrosa” de 1970. Bono llegó a militar en el Partido Socialista Popular (PSP) del profesor Enrique Tierno. En esa época el PSOE —actual partido de Bono y de la señora Valenciano— por regla general “ni estaba ni se lo esperaba” en barrios, campos, facultades o fábricas. A la sazón, era el Partido —así llamado popularmente el PCE— la fuerza política de la oposición democrática más nutrida y activa así como la única relevante a escala nacional.

Pero Bono —como tantos otros también— es de los que han hecho el camino de vuelta de la izquierda del sistema hacia los “burgos podridos” de la derecha más rancia, parafraseando a Don Manuel Azaña. La transmutación de la socialdemocracia europea, el “rostro humano” del capitalismo durante la Guerra Fría, en lo que es ahora, el puño de hierro de éste contra los trabajadores y la izquierda real allá donde gobierna, ha supuesto el abandono por parte de algunos de sus más destacados correligionarios —entre ellos José Bono— de su tradicional “doble lenguaje”, de esos guiños a la izquierda sociológica que hasta ahora les habían servido durante décadas (con inestimables apoyos externos de los de siemprepara frenar el avance y la consolidación de la izquierda real en varios países de Europa Occidental, entre ellos España.

Diremos para finalizar, desde un punto de vista estrictamente democrático formal, que tanto el Reglamento de la Cámara como la Constitución Española de 1978 otorgan al presidente del Congreso un papel moderador y hasta de representación institucional de las fuerzas políticas legales y con representación parlamentaria. Con la ley en la mano, los actos y declaraciones del señor Bono son incompatibles con ese alto cargo y ya no lo ostenta, lo detenta.

Sin entrar a valorar imputaciones delictivas que se hicieron en su momento (relacionadas con su evidente y hasta desvergonzadamente ostentoso enriquecimiento familiar siendo presidente de Castilla-La Mancha), así como sus más que supuestas “amistades peligrosas” con personajes tan oscuros y putrefactos como un pozo séptico, que la tercera autoridad del Estado español “olvide” las obligaciones constitucionales y reglamentarias inherentes a su cargo y arremeta contra una fuerza política parlamentaria (IU) y el principal partido que la integra (el PCE) es una muestra más de la descomposición de un régimen cuestionado por la calle y hasta por su propio Tribunal Constitucional, en estado de caída libre.

Aprovechando que nuestra lengua es mucho más específica que otras y sí distingue entre “ser” y “estar”, diremos que Bono no sólo está en la derecha; es de derechas y no lo puede disimular. A la menor oportunidad, al señor Bono se le acaba viendo el pelo de la dehesa… ¿Culminará el señor Bono su camino de vuelta a sus ‘orígenes biológicos’ persiguiendo y reprimiendo a los comunistas?

Enlace relacionado: Ciudad futura en Twitter

5 pensamientos en “El camino de vuelta del presidente del Congreso

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  4. Leo en un ¨confidencial de junio de 2010 que “Bono acudió al acto de homenaje a las cinco víctimas de la matanza de Atocha celebrado en la sede central de CCOO. Y allí aseguró que el asesinado Benavides, a cuya familia representó en el juicio como uno de los ocho abogados de la acusación particular, “tenía muchas identidades: fue comunista, de CCOO, cristiano, hijo de un registrador de la propiedad y nieto de un general franquista, y se puso del lado de la verdadera causa de la política. Fue uno de los que lucharon por la libertad y la igualdad”. Sin duda trataba de identificarse en el perfil de la víctima.

    “¿Reconocería hoy el difunto Benavides a su abogado defensor -que logró para los instigadores y autores de la matanza, entre ellos José Fernández Cerrá y Carlos García Juliá, penas de casi 200 años de cárcel- en el Bono bon vivant que ha logrado amasar en un tiempo record un patrimonio prácticamente inalcanzable para un servidor público? El ex presidente de Castilla-La Mancha, a diferencia del abogado asesinado, nunca fue comunista ni militante de CCOO; pero sí comparte con aquél la fe cristiana -aunque su precoz vocación sacerdotal acabó malográndose- y sus raíces franquistas: el padre del presidente del Congreso fue falangista y alcalde/cacique de Salobre (Albacete), el pueblo natal de Bono. Pero tal vez ahí acaben las afinidades entre el abogado laboralista de la calle Atocha y el político repentinamente millonario” y detentador del Cargo de Presidente del Congreso de los Diputados ;-)

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