La Bolsa o la vida

Imponente escultura del artista italiano Maurizio Cattelan emplazada frente a la Bolsa de Valores de Milán (Piazza Affari), la principal sede de los especuladores financieros de Italia y uno de las más importantes símbolos del capitalismo en el país de Gramsci —nuestro pensador de cabecera— y en Europa. L.O.V.E. Happy end? , así se llama, representa una mano con un único dedo, el corazón (los demás aparecen amputados), apuntando al cielo en un gesto cargado de simbolismo universal. La ubicación de esta escultura de grandes proporciones en mármol macizo en principio no es permanente. Por requerimiento expreso del escultor ha sido colocada precisamente delante de este representativo edificio del capitalismo y de la arquitectura fascista mussoliniana (1932) con motivo de la Semana del Diseño de Milán (24 de septiembre al 3 de octubre de 2010), y ello a pesar de la polémica que ha generado en el país transalpino este colosal ejemplo de rebelión del arte frente al analfabetismo y la nadería visual imperante; “metáfora de la contemporaneidad”, según su autor. Contra todo pronóstico el Ayuntamiento de Milán, presionado por numerosas organizaciones cívicas, ha decidido prorrogar al menos hasta el 24 de octubre el emplazamiento actual de este regalo de Cattelan a los milaneses, al que algunos ya han rebautizado como “Vaffalculo”; expresión que no necesita ser traducida, dadas las más que obvias similitudes o parecidos razonables —en este caso y en muchos otros— entre las lenguas de Dante y de Cervantes. [Fuentes principales: Cubadebate y ExibArt.com]

6 pensamientos en “La Bolsa o la vida

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  3. Me encanta. :)

    Mejora mucho la vista a pesar de que los dedos amputados transmiten una sensación dolorosa. Podría convertirse en una atracción turística comparable a la estatua de la libertad o algo así.

    Que se quede ahí porque es lo mejor que le ha podido pasar a ese edificio fascista servir de fondo para esta obra.

  4. Totalmente de acuerdo contigo, Maju. Los de los dedos amputados tiene su intencionalidad, pero mientras alguno siga ahí, seguirá “apuntando al cielo” ;).
    Nada más que añadir excepto que gracias por el comentario.

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