#14N: Materiales gráficos de difusión en red de la huelga general

A continuación os ofrecemos una recopilación de materiales de difusión en red de la huelga general convocada en España, Grecia y Portugal el 14 de noviembre de 2012 por todos sindicatos de clase frente a las políticas de recortes sociales de sus gobiernos, dictadas por la gran patronal, banca privada y especuladores financieros y la troika europea. Estos trabajos de diseño son mi aportación al esfuerzo para difundir la convocatoria en las redes sociales y en la calle, pues también se reproducen en cartelería y otros materiales de propaganda. También están disponibles en la galería de nuestra cuenta en Twitter —@ciudadfutura—.

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El Golpe

La ministra de Economía Elena Salgado ha declarado con motivo de la reforma constitucional en ciernes que apoyan PSOE y PP que se trata, fundamentalmente, de un mensaje claro a los inversores en el sentido de que las reformas económicas en España van en serio y de que el déficit público no aumentará en el futuro. La reforma constitucional (propuesta por un agónico gobierno del PSOE cuyo presidente ni siquiera se presenta a la reelección) es la primera de gran calado desde la aprobación de la vigente Constitución Española en 1978 (en 1992 se modificó el artículo 13.2 para otorgar derecho a voto a los residentes extranjeros en elecciones locales a propuesta de todos los grupos parlamentarios y en votación unánime) y pretende introducir en su texto un techo de endeudamiento para el conjunto de las administraciones públicas del Estado español… 

Precisamente un precepto legal similar, el llamado “techo de la deuda”, ha sido una de las causas por la que Estados Unidos ha estado recientemente al borde del colapso económico con un Estado federal en el límite de la suspensión de pagos durante varias semanas del mes de agosto de este año en un país, EEUU, con una mortalidad infantil muy superior a la de Cuba y con decenas de millones de súbditos sobreviviendo gracias a los cupones alimenticios. La ministra de Economía ha añadido que limitando el techo del déficit del Estado español, los inversores (léase los “socios capitalistas” que compran deuda estatal) son situados en un rango legal de primer nivel, el constitucional.

Esta reforma, cuyos defensores en la derecha del espectro político —ya sea desde el gobierno o desde su “oposición”— nos venden también como una especie de designio fatal del los tiempos que corren (una imposición de la Unión Europea o de su eje franco-alemán), confirma algo que ya venían avanzando lo más destacados economistas de izquierdas desde el estallido de la burbuja financiera-especulativa en EEUU en 2008: que esta crisis implica en realidad un golpe del poder económico capitalista en Occidente cuyo fin es eliminar los últimos restos del Estado del bienestar surgido en Europa Occidental tras la Segunda Guerra Mundial, para así dar rienda suelta a un capitalismo especulativo desbocado desde el momento histórico que dio inicio a la actual etapa: la disolución de la URSS hace dos décadas. Un acontecimiento que —de seguir así las cosas, esperemos que no— podría ser definido por los historiadores del futuro como el principio del fin de la Edad de los derechos del hombre y del ciudadano que se inició en 1789 con la Toma de la Bastilla de París. 

El golpe constitucional

Si algo define esta segunda legislatura del PSOE con gobiernos formados en torno a Zapatero es el desmantelamiento de las últimas bases del Estado del bienestar en España: drástica disminución de la renta de la clase trabajadora en forma de recortes de salarios y pensiones, ataque a la negociación colectiva con una reforma tendente a su supresión en la práctica (la “línea de flotación” del movimento obrero organizado en las empresas y sectores productivos) y la eliminación de todo rastro garantista para los trabajadores en la legislación laboral española (ya de por sí una de las menos garantistas de Europa) bajo la coartada de una mayor “flexibilidad” en la contratación y en los despidos para los empresarios (en un país con una de las legislaciones ya de por sí más flexibles en su entorno). Todo ello ha venido siendo acompañado con una serie de medidas económicas cuyos fines no han sido otros que inyectar dinero público a la banca privada y proseguir un proceso de concentración del capital (capitalismo monopolista privado) en beneficio de la Gran Patronal representada por la CEOE y en detrimento de las pequeñas y medianas empresas.

La reforma constitucional —hurtando la posibilidad de refrendo popular— que se anuncia por parte de un gobierno que ha promovido a su vez la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones, es más importante de lo que a simple vista pudiera parecer. Algunos ya han comparado este “golpe constitucional” con el intento de Golpe de Estado de utraderecha de 1981. El objetivo es el mismo: acabar con preceptos básicos que establece una Constitución que fue fruto de un pacto que establecía cesiones tanto por parte de la derecha como de la izquierda. Algunos de quienes aún consideran de izquierdas al PSOE —lo que es mucho considerar a estas alturas del partido— han definido esta reforma constitucional como “un suicidio político de la izquierda”. 

Volviendo a las declaraciones de la señora Salgado, principal valedora y fuerza de choque de las políticas de derecha extrema que viene aplicando el gobierno de ZP, efectivamente esta reforma sitúa al capital especulativo en el primer rango legal, el constitucional, y ataría de pies y manos cualquier iniciativa parlamentaria tendente a asegurar el llamado “gasto social” (inversiones públicas redistributivas de la riqueza y el bienestar) ya sea en tiempos de crecimento o de crisis, poniendo en primer plano la estabilidad de los mercados especulativos sobre las necesidades inversoras estatales (centrales o autonómicas) en Sanidad, Educación o infraestructuras… e incluso la posibilidad de renacionalizar sectores estratégicos como la banca, la energía o las telecomunicaciones de forma constitucional, por mucho que en su articulado y espíritu la Constitución actual establezca la primacía del interés público sobre el privado.

No se trata, por tanto, sólo de una cesión de soberanía nacional bajo el diktat de Alemania o Francia. En el plano interno esta reforma supone en la práctica ceder la soberanía del pueblo al capital especulativo y a los oligopolios privados locales, que son quienes —en última instancia— marcan los ritmos de las reformas y las decisiones de los gobiernos y oposiciones de turno desde los inicios del régimen bipartidista actual en 1982. La llegada al gobierno del PSOE poco tiempo después del Golpe de 1981 tuvo su letra pequeña y ahora la estamos leyendo con trazos muy gruesos. Tan gruesos que ese mismo partido, con el apoyo de su alter ego bipartidista, está proponiendo ahora culminar su legislatura con la ruptura del pacto constitucional de 1978, la base de la llamada “paz social” durante más de tres décadas.

‘Negras tormentas agitan los aires’… 

En estas condiciones, indignarse soñando con rebeliones de clases medias que ni lo fueron ni lo serán (la clase media es un concepto tan metafísico como el centro político) o jugar a ser diana de la represión policial con repetitivas convocatorias minoritarias e insuficientemente preparadas o con debates paralizantes en los que nos dedicamos a “descubrir el Mediterráneo” de forma sucesiva ya no basta. Hay que pasar de la indignación a la acción masiva, consciente y organizada por todos los medios al alcance de la mayoría social. En justicia algunos podrían proponer que rueden cabezas, depurar responsabilidades políticas, pero eso sería irreal sin capacidad para llevarlo a cabo. En realidad tenemos ante nosotros un horizonte de sucesos mucho más amplio frente al poder real, que no es otro que el económico: reconstruir el movimiento obrero (cautivo y desarmado en la actualidad), transformar el clamor popular contra las políticas de derecha extrema en voto útil, consciente y organizado y, al mismo tiempo (sólo votando no se alcanzan objetivos plenos), proseguir en la construcción de un movimiento de oposición real por medio de asambleas de base territorial realmente representativas de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, único camino para asegurar la continuidad del movimiento y su incidencia real en los acontecimientos para detener el avance del único contendiente —hasta ahora— en esta lucha de clases que nos arrastra porque todos estamos inmersos en ella.

Sólo un 10% de diputados de izquierdas podría haber impuesto la celebración de un referéndum sobre esta reforma constitucional que muy posiblemente hubiera sido rechazada en tal caso. No ha sido así porque no hay un 10% de diputados de izquierdas en el Parlamento español. Llegados a este punto, la izquierda no debe seguir considerándose comprometida con el pacto social que dio lugar al régimen actual por el sencillo motivo de que lo han roto sus dos principales facciones políticas; de la misma forma que quienes voten al PSOE o al PP o aseguren sus hasta ahora amplias mayorías absteniéndose, blanqueando o anulando su voto forman parte del problema, no de su solución.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

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Las semillas, en los barrios. En los jardines de Sol se queman

Si bien es cierto que las revoluciones las hacen los pueblos o no son tales, tambien es verdad que no es posible hacer una revolución —si entendemos por ello un giro político radical que dé un vuelco a las relaciones de poder en una sociedad determinada— si no existe una parte consciente de ese pueblo que disponga de una organización y de una estrategia transformadora clara. “Sin organización no viven las ideas” decía nuestro filósofo de cabecera Antonio Gramsci. La historia de las revoluciones que en el mundo han sido así nos lo enseña. Y la historia de las rebeliones y amotinamientos populares fracasados, también nos lo demuestra.

Hace tiempo decíamos aquí que denominar “revoluciones árabes” a los levantamientos populares contra las tiranías en Túnez o Egipto nos parecía erróneo porque no se correspondía con lo que estaba pasando en realidad. De hecho, ni en Túnez ni en Egipto han cambiado sustancialmente las relaciones de poder y, en el caso de Egipto, la Junta Militar que gobierna no hace más que implantar nuevas leyes contra los trabajadores y sus derechos (precisamente el detonante de las protestas). Más erróneo aún nos parecía denominar “revolución” a una rebelión reaccionaria como la de Libia, cuyos rebeldes (con dirigentes entrenados y financiados por los servicios secretos de EEUU) están sirviendo de criminal coartada a los bombardeos de la OTAN al servicio de intereses económicos imperiales.

Bomba de relojería

El 40% de desempleo juvenil en España es una bomba de relojería. En 2010 destacados dirigentes del establishment económico y financiero mundial ya advertían de que en nuestro país existía el caldo de cultivo apropiado para una revuelta social. Tras una movilización obrera cuyos principales sindicatos convocantes no pudieron, quisieron o supieron mantener, algo se empezó a mover en el subsuelo, por donde pasan también las redes de Internet. La llamada Ley Sinde —impuesta por una Embajada extranjera con la complicidad necesaria del partido del gobierno— y las sucesivas medidas de recorte de derechos sociales a los trabajadores tras la Huelga General, dictadas por los grandes empresarios y banqueros al gobierno de Zapatero en contra no sólo de la opinión, sino también de los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad española, fueron los principales argumentos de una rebelión larvada desde hacía ya tiempo. Todo ello en un país como España, en el que llevamos décadas sufriendo una cruenta lucha de clases con un solo contendiente debido a que toda política gubernamental desde 1982 (inicio del régimen PSOE-PP) se ha centrado en debilitar a un movimiento obrero que hoy aparece cautivo o desarmado.

En estas circunstancias, todo esto vino a desembocar en la convocatoria de unas elecciones autonómicas y municipales en mayo de 2011. Una campaña que los partidos de turno que defienden el sistema preveían como un simple trámite para el traspaso del poder de uno a otro, que todo cambiara para que todo siguiera igual, acabó convirtiéndose en una movilización social que ha puesto a prueba y ha agitado los cimientos del propio sistema bipartidista y las mentes adormecidas de la mayoría.

¿#spanishrevolution?

Con Madrid a la cabeza, grandes movilizaciones cívicas han puesto en cuestión el modelo político en todo el país. Lo han puesto en cuestión pero no han conseguido removerlo, sólo agitarlo. Por una parte (y por mucho que algunos hablaran de #spanishrevolution), las reivindicaciones planteadas, si bien justas, se caracterizaban por una carencia de partida: una valoración parcial del origen de los problemas causantes de las propias movilizaciones por parte de sus convocantes. Al margen de los buenos deseos, que nadie pone en duda, la realidad que ha trascendido a la opinión pública ha sido una crítica genérica e indiscriminada a la política y a los políticos que, como han escrito algunos analistas de izquierdas estos días, recuerda mensajes populistas (cuando no de ultraderecha) y olvida el factor principal: la lucha de clases. Quienes hablan de “clase política” olvidan (o no saben) que el origen de las clases sociales está en la economía, en quiénes controlan —y quiénes no— los medios de producción. Y que es la economía la que define la política y no viceversa. La base de la corrupción del régimen político autodenominado “democracia española”, y de su propio proceso de degeneración e insostenibilidad más allá de la parodia mediática actual en que se ha convertido, es que el poder económico, ya sin caretas, ejerce su dictadura a través los partidos que tienen responsabilidades gubernamentales, PSOE y PP, convirtiendo a éstos en el brazo ejecutor o puño de hierro de la dictadura de “los mercados” sobre la política. Las fotos de Botín y cía. reunidos en el Palacio de la Moncloa para dictar sus políticas al presidente del Gobierno y a la ministra de Economía es suficientemente ilustrativa y no vamos a abundar en ello.

Ha quedado claro además, y en ello coinciden la inmensa mayoría de los analistas independientes del poder, que en el origen de esta crisis está la aplicación de políticas económicas de derecha extrema o neoliberales que no han hecho otra cosa que empobrecer a amplias capas de los trabajadores y de los pequeños empresarios para aumentar la concentración del capital; es decir, el poder real en cada vez menos manos. Como decía el profesor José Luis Sampedro, no le demos más vueltas: “el debate sigue estando entre ricos y pobres. Nada más”… y nada menos.

Todo esto parece que se está olvidando por parte aquéllos que ejercen el papel de “portavoces” de facto del movimiento de indignados en España. Un movimiento que dice no tener portavoces, pero que en relidad sí los tiene: son aquéllos que hablan en los medios de comunicación y controlan las webs y redes sociales en última instancia. Y ésta es quizá la causa de que el propio movimiento esté derivando a algo que es difícil calificar, a no se sabe muy bien qué.

La fecha clave del día de las votaciones, el 22 de mayo, hemos visto síntomas de que algo fallaba de forma estrepitosa. Mientras los medios de derecha y extrema derecha (la gran mayoría en España) propalaban la falsedad de que el movimiento #nolesvotes pedía la abstención; algo que, sin duda beneficiaba sobre todo al PP (cuyos votantes nunca se abstienen), nadie en las acampadas, empezando por la de Sol, puso el acento en llamar a la movilización de los indignados para que fueran a votar. La febril batería de diversas actividades y asambleas propuestas para ese día y el anterior de reflexión (incluyendo la plantación de hortalizas en la Puerta del Sol) no incluía un solo llamamiento al voto responsable de los ciudadanos para frenar el poder municipal y autonómico de PP-PSOE y de CiU en Cataluña, el #nolesvotes originario que aglutinó a cientos de miles de ciudadanos en torno a este movimiento plural. El supuesto “apartidismo” ha devenido así en simple apoliticismo, confundiendo no inclinar la balanza a favor de la/s fuerzas políticas defensoras del movimiento con no tomar partido. En torno al día 22 de mayo, los que tenían en sus manos los teclados de la Puerta del Sol “aclararon” que “ellos” no pedían el voto para nadie ni no votar a nadie ni votar en blanco ni votar nulo ni abstenerse. O sea, nada.

Este “ecosistema autosuficiente”, con plantaciones incluídas, ha sido muy propicio para que en él surjan y arraiguen espiritualistas, conspiranoicos, izquierdistas (en el sentido leninista del término, como enfermedad infantil de la izquierda), místicos trasnochados y toda una panoplia de gentes que literalmente se representan a sí mismos y no hacen otra cosa que desprestigiar y hacer desaparecer todo atisbo de seriedad al movimiento ante la mayoría de lo que podría ser su base social.

A pesar de todo lo anterior, la respuesta del pueblo de Madrid en las urnas no se puede calificar como descorazonadora. PSOE y PP ha perdido decenas de miles de votos tanto en la capital como en la Asamblea autonómica y el mapa bipartidista se ha debilitado en favor de opciones diferentes a éstos tanto a la derecha como en la izquierda. A escala nacional el voto bipartidista también ha retrocedido. Si en estas condiciones tan precarias ha sido así, no podemos evitar pensar qué hubiera ocurrido si los que pudieron dar un pequeño empujón y no lo hicieron, hubieran hecho o dicho algo con relación a las urnas… La historia sólo la escriben los valientes y los audaces.

El énfasis que desde el principio se ha puesto por parte de los que manejan la megafonía y los teclados de que aquí no hay banderas (especialmente si son tricolores) no se corresponde con el cobijo que se ha dado desde un principio a sectas política y científicamente irracionales que no sirven para otra cosa que desprestigiar y disolver el movimiento.

Si la gente consciente y realmente organizada y transformadora, lo que se ha dado en llamar la izquierda real y que sí representa a cientos de miles, no es capaz de reconducir esta situación, mucho me temo que la deriva actual continuará y el viaje a ninguna parte emprendido finalizará cuando los medios de comunicación dejen de soplar las velas.

‘Un hombre, una mujer, un voto’

Consideramos imprescindible que las acampadas se disuelvan cuanto antes, que se haga desaparecer todo rastro de elementos irracionales infiltrados en el movimiento y que la estructura organizativa piramidal desde el vértice que impera hasta ahora sea invertida. Debería desaparecer también toda esa panoplia de comisiones espiritualistas e irracionales, así como todos esos talleres donde nada se fabrica; todo eso sólo sirve para perder el tiempo y como excelentes maniobras de distracción al servicio, por acción u omisión, de los adversarios del movimiento. Deberían ser, a partir de ahora, las asambleas y estructuras organizativas que se creen en los barrios las que tendrían que redefinirlo todo de abajo arriba y no de arriba abajo, como hasta ahora. Y son estas asambleas territoriales, mediante consultas verdaderamente democráticas, las que deberían establecer una serie de propuestas de cambio ligadas a la realidad política y económica del país y no al margen de ella. Esa caricatura de soviet supremo que algunos han montado en la Puerta del Sol —y que nadie ha elegido— debe ser disuelto y dar paso a asambleas locales que generen una verdadera estructura participativa y democrática desde abajo. A partir de ahí, que nadie dude que podrían surgir verdaderos líderes populares —que ahora no hay, por cierto—, como así ocurrió durante los años de lucha contra el franquismo en las fábricas, en los campos y en los barrios.

La dura batalla por imponer un sistema electoral basado en el principio “un hombre, una mujer, un voto”, que sustituya al actual fraudulento, y recuperar el impulso de las reivindicaciones laborales y sociales frente a los recortes habidos —y por haber— y contra quienes los dictan y los imponen (banqueros y grandes empresarios y sus partidos, respectivamente) deben ser, según nuestra modesta opinión, los dos principales argumentos de un amplio y plural pero unitario movimiento cívico y popular que no debería morir antes de nacer, porque es necesario.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

[Vídeo] Historia del 1º de Mayo: Los mártires de Chicago

La historia del 1º de Mayo, actual día internacional de la clase trabajadora en casi todo el mundo (excepto en países como EEUU), hunde sus raíces en la proclamación de esta fecha como jornada de lucha de la clase obrera por parte del incipiente pero ya poderoso movimiento sindical unificado de Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX. Posteriormente, la Internacional Obrera también hizo suya esta fecha. La dura y sangrienta represión al movimiento obrero —que ejercieron las autoridades estadounidenses como reacción a su creciente extensión e influencia en zonas industriales como Chicago o Nueva York— desembocó en la ejecución, tras un proceso amañado, de cuatro dirigentes obreros anarquistas y socialistas. El 11 de noviembre de 1886 fueron ahorcados Parsons, Spies, Fischer y Engel. El siguiente documental resume esta historia. El alegato de Engel antes de su ejecución (reproducido al final del vídeo) pasó a formar parte de los anhelos y de la lucha de millones de trabajadores del mundo en décadas posteriores y sigue vigente en la actualidad…

[Infografía] Por sus votos los conoceréis: Un índice #nolesvotes

Presentamos una infografía que hemos realizado como aportación a #nolesvotes, una campaña abierta que se inició en la Red pero que ya se ha convertido en todo un movimiento y un referente social por sus indudables repercusiones en el mundo real de la política y la sociedad española más allá de Internet. Tanto es así que ya circulan órdenes en las redacciones de diversos medios en el sentido de que sea censurada toda mención a esta campaña de #nolesvotes, claramente enfrentada al bipartidismo de los partidos de turno de este régimen; el tanto monta, monta tanto del PP-PSOE y sus eventuales aliados nacionalistas en el Congreso.

Infografía: Ciudad futura, marzo de 2011 [clic en la imagen para ampliar]

La infografía está basada en datos reales y objetivos de cinco votaciones en el Congreso que consideramos decisivas en la segunda fase de esta legislatura. Un tempo político que, con la coartada de la crisis, ha supuesto un evidente giro hacia posiciones derechistas, ultraconservadoras y neoliberales impulsadas por un gobierno del PSOE que, no ya desde un punto de vista de izquierda, sino simplemente progresista, ha hecho retroceder en décadas los derechos sociales y los restos del llamado Estado del Bienestar en España así como los derechos y los ingresos de los trabajadores, ya de por si magros en esta segunda legislatura de un Zapatero sin caretas que gobierna bajo el dictado del poder financiero, los grandes empresarios y hasta legaciones extranjeras.

El trabajo se ciñe a las fuerzas políticas con representación parlamentaria por el sencillo motivo de que de otra forma sería inabarcable. Se podrá objetar también que el criterio a la hora de elegir esas cinco leyes o decretos de todos cuantos se han aprobado define los resultados del propio índice… Pero no se podrá negar que estas votaciones elegidas, todas ellas recientes: paquete de medidas de rescate a la banca privada, Reforma Laboral, recorte de las pensiones y aumento de la edad de jubilación, ‘Ley Sinde’ y ratificación a la intervención en una guerra intervencionista por el control recursos económicos corporativos, son elementos que definen la política económica, exterior, social y los derechos y libertades de los ciudadanos para así poder analizar de forma real el who is who a la hora de decidir el voto en las urnas en estos tiempos de saturación de noticias y mensajes manipulados que provocan una memoria frágil en todos nosotros. De ahí que resumamos los datos con un espectro ideólogico real (más allá de las declaraciones o las palabras) basado en posicionamientos y votaciones concretas y decisivas de sus señorías en el Congreso…

Un cuadro real de esa “derecha” e “izquierda” de lo que tanto se habla a la hora de pedir un voto útil que en realidad se torna inútil y contraproducente para el fin que se emitió. Digan lo que digan, por sus votos los conoceréis. Y en función de sus actos deberíamos actuar en consecuencia ante las urnas en las próximas convocatorias electorales… y no sólo por la ‘Ley Sinde’. Nos estamos jugando mucho, muchísimo más.

Nota: En el punto 2 de la infografía nos referimos a la votación que convalidó el Decreto-Ley del Gobierno sobre reforma del mercado laboral, llamado también “Decretazo”, que fue convalidado por el Congreso para su entrada en vigor gracias a la abstención de PP, CiU, CC, UPN, PNV y UPyD; ya que sólo contó con el voto favorable del Grupo del PSOE (que no cuenta con mayoría absoluta en la Cámara Baja). Esta ajustada votación fue la decisiva, ya que sin ella no habría entrado en vigor ni iniciado el trámite posterior de enmiendas en el Senado y Congreso posteriormente, que no modificaron el referido Decreto de forma sustancial. La fecha expresada en la nota 2 (9/09/2010) se refiere a la finalización del trámite parlamentario.

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Entrada relacionada en Ciudad futura: ‘London calling’ al amo del Botín

[Vídeo] ‘Lágrimas de Gaza’, lágrimas de Iraq, lágrimas de Libia…

El film documental Gazas tårer (Vibeke Løkkeberg, Noruega, 2010) contiene imágenes impactantes, pues trata del impacto de las bombas israelíes sobre el pueblo palestino; bombas fabricadas y vendidas por los mismos que ahora las hacen impactar también sobre Libia. En ambos casos, el impacto sobre la opinión pública occidental es relativo. En un caso, el palestino, porque parecería que hemos asumido como algo cotidiano e inevitable el horror, la opresión y la muerte de todo un pueblo durante décadas. El Estado racista de Sudáfrica desapareció hace tiempo pero el Israel del apartheid y la guerra eterna sigue ahí… Las bombas que impactan sobre Libia tampoco impactan ni generan indignación en buena parte de la opinión pública occidental. Se trata de nuestras bombas y además, dicen los medios, son para “proteger a la población civil” con fines “humanitarios”; un mensaje que se repite como un mantra budista en los telediarios y que consigue sus mismos efectos: vaciar las mentes de todo atisbo de realidad y de los más básicos principios de humanidad… la dialéctica paradójica de la propaganda de guerra en acción. Echemos un vistazo fuera de los partes de guerra de los telediarios a la realidad cotidiana del pueblo árabe (en Palestina, en Iraq o ahora en Libia), que vive y muere bajo nuestras bombas o las de nuestros aliados en una misma guerra, una guerra eterna

+info sobre el film: ‘Tears of Gaza’ en tiff.net

‘London calling’ al amo del Botín

Aspecto que presentaba el 26 de marzo de 2011 una sucursal del Banco Santander en la ‘city’ londinense. El Santander es también el principal grupo financiero en Gran Bretaña, además de en España.

Una gran manifestación contra los recortes sociales a la clase trabajadora ha reunido a medio millón de personas el sábado 26 de marzo en… ¿Madrid?. No, en Londres. Todo el centro de la capital británica, la mayor ciudad de Europa, ha sido el escenario de la manifestación más masiva que se haya realizado en el viejo continente desde que comenzara esta crisis, una recesión económica que está sirviendo para que un puñado de grandes empresarios y banqueros hayan incrementado su poder y sus fortunas en detrimento de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Mientras cientos de miles de londinenses tomaban las calles, Zapatero convocaba en el Palacio de la Moncloa la segunda reunión del verdadero Gobierno de España, una junta patronal-bancaria a la que asiste ZP como convidado de piedra y que hace tiempo que dejó de estar en la sombra: 40 banqueros y grandes empresarios encabezados por Botín y el jefe de la patronal CEOE, respectivamente… ¿El orden del día de la reunión?: tras el brutal recorte a las pensiones de los trabajadores dictado en el primera reunión a ZP por esos mismos Cuarenta del botín de Alí Babá, aplicar en España las directrices aprobadas el día anterior por la Unión Europea para recortar los salarios, ligándolos a la productividad y no a la evolución de los precios. En suma, una nueva reforma económica “modernizadora” que nos lleva de cabeza a las relaciones laborales del siglo XIX (el Londres de los carlos Marx y Dickens) y más beneficios para los más ricos en una España donde los parados y los pobres de solemnidad (inmigrantes o no) ya alcanzan cifras intolerables… O tolerables, según se mire y quién lo mire. Mientras tanto, seguimos con las llamadas internacionales. Al “siempre nos quedará París” sumaremos a partir de hoy Londres tras este ‘London calling’ a nuestro país… De momento, el amo del Botín —léase España— y su zapatero no reciben muchas “llamadas” de los españoles, si exceptuamos la manifestación que reunió (también ayer) a miles de personas en Madrid contra el nuevo intercambio de sangre por petróleo en Libia. O hay motín o seguimos con Botín; he ahí el dilema. [Foto: Eduardo Suárez en Yfrog < Vía: @victorsmadrid]

P.s.: Con los miles de millones de euros con los que el Estado español ha avalado el rescate de los banqueros desde 2009, se podría hacer frente a la reconstrucción de Japón tras el terremoto-tsunami de 2011. El ‘tsunami’ financiero provocado por el gobierno del PSOE para salvar a la banca privada también ha asolado y empobrecido el país y a los españoles. Sus devastadores efectos sobre la mayoría de los ciudadanos están a la vista.

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