[Galería] Jim Denevan: naturaleza y arte de proporciones colosales

El arte del californiano Jim Denevan sorprende, en primera instancia, por el soporte y el formato: el lienzo es la propia tierra y sus dimensiones, por tanto, colosales. Pero además sus obras son resultado de una meticulosa planificación previa, maestría en la ejecución y —a la vista está— grandes (nunca mejor dicho) resultados estéticos.

La mala noticia es que se trata de un arte temporal, con fecha de caducidad: los factores de erosión a corto plazo sobre el propio soporte (el viento, la lluvia, las mareas) convierten las obras de Denevan en un arte que no puede perdurar si no es por medio de la fotografía digital, a la que —afortunadamente— no afectan esos elementos.

A continuación os presentamos siete muestras de su galería de “terratransformaciones” temporales en lienzos como las playas de California o el desierto de Nevada…

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Surrealismo estratosférico

+info y vídeo: ntimm

La técnica del montaje fotográfico está empezando a perder sentido en una época como ésta en la que la realidad muchas veces supera a la ficción… no hay más que ver los telediarios. Lo que aquí os mostramos no es un montaje de Photoshop por mucho que lo pudiera parecer. Se trata de escenas reales del rodaje, mediante cámaras automáticas, de un spot de una conocida firma japonesa de productos electrónicos.

El daliniano y surrealista resultado: un sillón estratosférico a más de 98.000 pies de altura, como diría un controlador aéreo; nosotros diremos, para que todo el mundo lo entienda, casi 30.000 metros ó 30 kilómetros sobre el nivel del mar. Gracias a un simple globo de helio y a unos discretos hilos de nailon, este sencillo sillón ha batido un récord de altura para un mueble de estas características, superando en nada menos que 5.000 m el techo máximo de servicio del caza de diseño soviético MiG-31, uno de los pocos aviones capaces de volar en esas cotas de la estratosfera… y volver para contarlo.

La presión es tan baja a esas alturas (~0,1 atmósferas) que —a diferencia del asiento eyectable de la cabina presurizada de un MiG-31— ningún ser humano podría ocupar ese sillón para poder disfrutar de la espectacular panorámica: divisar la curvatura terrestre y el negro azabache del espacio exterior en pleno mediodía sobre el desierto de Nevada.

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