666: De la ficción a la realidad

Gerardo Díaz Ferrán,

presidente de la CEOE, es uno de los propietarios de Air Comet, empresa que el pasado 23 de diciembre presentó ante las autoridades laborales un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a

trabajadores, la totalidad de su plantilla. El ERE presentado por la empresa de Díaz Ferrán hará desaparecer 650 puestos de trabajo en la Comunidad de Madrid y otros 16 en las Islas Baleares.

[Publicado en] Rebelión: Bancos españoles, medios de comunicación y Camorra italiana

Presentación del grupo Vocento en la Bolsa de Madrid en noviembre de 2006

Pascual Serrano / Rebelión

Hasta el pasado mes de octubre solía publicar una columna quincenal en un periódico regional del grupo Vocento. No había recibido ninguna objeción a mis textos hasta el que envié para publicar el martes 27 de octubre. En éste, bajo el título «El banquero y el presidente», yo contrastaba el patrimonio del presidente del Gobierno español, hecho público recientemente y valorado en 209.206 euros, y la jubilación del consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, de 55 años, que ascendería a tres millones de euros anuales. Llegó la fecha prevista de publicación en el diario y no apareció mi columna, ni tampoco explicación alguna. Tras intentar saber la razón, alguien del periódico, en un alarde de sinceridad que agradezco, me aclaró que el motivo era la presencia en el artículo de la crítica a esa astronómica jubilación. “Qué te voy a contar que tú no sepas”, añadió mi interlocutor. Me indicó que tres días más tarde me informaría de la decisión tomada a alto nivel sobre mi artículo. Nunca más se dirigieron a mí y el artículo no se publicó. No he vuelto a tener relación con ellos.

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La CIA: teoría y práctica del caos

Reproducimos un extracto del libro The Craft of Intelligence [El arte de la Inteligencia portada original], cuyo autor, Allen Welsh Dulles, fue director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) entre 1953 y 1961.

«Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.

Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)».

Allen Welsh Dulles (The Craft of Intelligence, 1963)

Un profesional del caos: el ‘curriculum’ de Allen W. Dulles

Paco Arnau / Ciudad futura

Aunque el texto inicial de Dulles —que deja al Reichspropagandaleiter Joseph Goebbels a la altura de un inexperto principiante— es tan elocuente y explícito que no deja lugar a dudas ni requiere comentarios ni explicaciones, para analizar en su contexto temporal la ausencia absoluta, impasible y descarnada de principios éticos, así como el nihilismo fascista, amoral y obsceno del personaje, daremos un pequeño repaso al curriculum de Dulles, todo un profesional del caos cuya trayectoria es una cruda caracterización de los verdaderos orígenes de la Guerra fría contra la Unión Soviética, la implacable política imperial de Estados Unidos para hacer frente a los movimientos de liberación nacional y popular en su área de influencia y el papel que jugó la CIA en todo ello.

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Una vida resumida en seis imágenes… y una frase

Hemos encontrado esto por ahí. Se trata de la imagen central de una campaña de publicidad de la división inmobiliaria de una entidad financiera multinacional sueca. La agencia de publicidad, obviamente, ha hecho un gran trabajo si nos atenemos exclusivamente al resultado desde los puntos de vista de la ejecución técnica y de su estética minimalista e impactante (ya se sabe, menos es más). Pero vayamos más allá de la estética y fijemos nuestra atención en el mensaje final: «Your life. Our business» [Tu vida. Nuestro negocio]. Queda claro, ¿no?

Al genial publicista que tuvo tan brillante idea gráfica le dedicaremos este par de versos sueltos del Cantar del mío Cid: «De todas las bocas sale el mismo lamento: / ¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!». Y al ingenioso autor de la frase le dedicaremos un pareado más modesto pero no menos conocido: «¡Viva el mal, viva el capital!».

Enlace relacionado en Ciudad futura:
La publicidad como arma de alienación masiva »