La ilustración, realizada en el año 2000, muestra el perfil de la misión Galileo de la NASA a Júpiter, integrada por un orbitador y una sonda a la atmósfera del planeta gigante del Sistema Solar. La misión partió de la órbita terrestre el 18 de octubre de 1989. La sonda se internó unos 200 km en la atmósfera de Júpiter seis años después —el 7 de diciembre de 1995— hasta su destrucción debida a las altas presiones y temperaturas, no sin antes transmitir importantes datos sobre la composición química y la actividad meteorológica de Júpiter.
Ilustración: Ciudad futura / Paco Arnau • 2000 [clic en la imagen para ampliar]
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El orbitador permaneció operativo recopilando datos científicos de la atmósfera, el campo magnético y el sistema de anillos de Júpiter, así como acerca de sus satélites hasta el fin de la misión en el año 2003. La misión Galileo adoptó ese nombre en homenaje al matemático, astrónomo y físico italiano Galileo Galilei (Pisa, 1564-1642), descubridor de los cuatro satélites mayores de Júpiter, denominados galileanos en su honor: Ío, Europa, Calisto y Ganímedes.
A la derecha: imagen del satélite Europa en color natural captada a una distancia de más de 600.000 km por el orbitador Galileo durante su segunda órbita alrededor de Júpiter [clic para ampliar la imagen].
Europa tiene 3.160 km de diámetro —un tamaño similar al de nuestra Luna— y está cubierto de hielo, de ahí el gran sistema de grietas que podemos observar en su superficie y la escasez de cráteres de impacto visibles. Se cree que bajo el casquete helado de Europa bien pudiera existir un grán océano interno de agua líquida, lo que hace de este satélite uno de los objetivos principales para futuras misiones de exploración espacial.
[Fuente original de la imagen: Jet Propulsion Laboratory]





La Soyuz LOK (Lunova Orbitalny Korably, por sus siglas en ruso) fue un proyecto de nave espacial lunar soviética que permanecería en órbita mientras se efectuaba el alunizaje del módulo LK (Lunnaya Kabina, imagen de la derecha), hasta el regreso definitivo a la Tierra. La nave Soyuz LOK poseía tres módulos diferenciados: un módulo de propulsión (zona posterior de la nave), encargado de las maniobras de retorno; una cápsula de descenso a Tierra (en la parte central); y un módulo de servicio esférico situado en la parte superior de la nave [zona frontal de la ilustración].
