‘Nauka’: ciencia en la ISS

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El módulo MLM ‘Nauka’ (configuración orbital) • [Ampliar]

I. INTRODUCCIÓN

Roscosmos, la Agencia Cosmonáutica Federal de Rusia, tiene previsto próximamente —hacia la mitad de 2017 según el último anuncio oficial— el lanzamiento mediante un cohete Proton-M del módulo MLM Nauka [Наука; Naúka, literalmente ciencia] para ser acoplado al Segmento Orbital Ruso [ROS, Russian Orbital Segment] de la Estación Espacial Internacional (ISS). Nauka es un módulo de grandes dimensiones y masa de cerca de 13 metros de longitud, 4.11 m de diámetro máximo, 70 m³ de volumen presurizado y 21.2 toneladas en el lanzamiento (hasta 24 toneladas de masa en órbita).

El MLM Nauka es el primer módulo específicamente dedicado a la investigación y experimentación científicas del Segmento ruso de la ISS —con 16 estaciones de trabajo interiores y una docena más en el exterior— y además amplía el Sistema de soporte vital de la Estación e incorpora nuevos compartimentos de descanso y aseo para los tripulantes, una esclusa automática exterior de experimentación científica, un brazo robótico de fabricación europea, un panel radiador de control térmico de grandes dimensiones, así como generación adicional de energía eléctrica gracias a los 75 m² de superficie de sus paneles solares fotovoltaicos. Sigue leyendo

¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas?: “La ‘democracia 4.0’ frente a la realidad”

Nuestro amigo Iván Rivera [@brucknerite] ha publicado recientemente en su magnífico blog un texto cuya lectura recomendamos vivamente: “La ‘democracia 4.0’ frente a la realidad”. Es extenso (3.000 palabras) pero sin duda merece una atenta lectura. En estos tiempos oscuros existe una tendencia por parte de algunos a la ocurrencia espontaneísta, a inventar “cosas nuevas” frente a la dura realidad sociopolítica y económica del capitalismo absoluto actual que casi nunca se concretan en qué son, en qué consisten o cómo se aplican… Y que tampoco llegan siquiera a arañar el barniz del poder establecido. Palabrería hueca habitualmente o súbitos “descubrimientos” —producto de un serio déficit del cultura política y de rigor— de propuestas y/o realidades históricas incluso recientes; eso sí, convenientemente despolitizadas y edulcoradas (pensamiento blando). Pero cuando se concretan algunas de esas propuestas “innovadoras”, como la de la llamada “Democracia 4.0” (o “cibervoto”), puede ser peor aún si cabe. Los sueños “innovadores” a veces producen monstruos.

Venimos criticando tal propuesta, promovida en las redes por un par de abogados sevillanos, apoyada por alguna entidad y difundida por ciertos medios como el diario madrileño de tirada nacional El Mundo, desde el mismo momento de su aparición. No tanto por una declaración de intenciones que parcialmente podríamos compartir (más participación ciudadana en la toma de decisiones políticas), sino más bien por las nefastas consecuencias que supondría para el ejercicio de derechos democráticos desde el compromiso con la lucha colectiva por una verdadera democracia real, valga la redundancia. Es decir, perversión de la Política transformadora con mayúsculas disfrazada de propuesta rompedora, vanguardista y novedosa.

¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas?

La propuesta de “Democracia 4.0” ignora las relaciones económicas y de poder existentes asi como sus poderosos y casi omnipresentes medios de falsificación de la realidad o mass media (punto de partida erróneo para llegar a conclusiones falsas), privatizaría el ejercicio de derechos democráticos en manos de oligopolios privados o monopolios en manos del Estado (teleoperadoras), favorecería la aparición de “cibermandarinatos” o lobbys digitales, obvia la brecha digital de la mitad de los ciudadanos (que se convertirían en un nuevo lumpen sin medios o conexiones digitales de calidad accesibles), generaría más desmovilización social (justo lo que faltaba) al individualizar el proceso democrático (jugar a la política “desde el sofá” de cada uno y aislados del resto, con su receptor individual de propaganda del poder y emisor de voto en un mismo aparato tecnológico controlado por los mismos intereses privados o estatales que detentan el poder económico, pantallas orwelianas de la novela 1984)… y además es impracticable técnicamente de forma rigurosa por la ausencia de soluciones técnicas y operativas verosímiles para implementar tal propuesta. Todo ello sin olvidar un principio básico de la democracia y que olvida esa propuesta de “democracia 4.0”: O es el pueblo soberano quien protagoniza los procesos de votación, referéndum y elección (mesas, presidencia, firma y elevación de actas, interventores) o el proceso democrático propiamente dicho simplemente no existe porque es pervertido [véase atentamente la ilustración de cabecera, es muy sugerente].

Podríamos decir muchas más cosas pero nos extenderemos más. Rondaba por aquí la idea de escribir una crítica extensa —más razonada y fundamentada— a la llamada “Democracia 4.0” pero no ha lugar… Recomendamos el texto de Iván Rivera (experto en redes y tecnologías digitales), porque seguramente no se puede hacer mejor. ‘Voilà’…

La ‘democracia 4.0’ frente a la realidad

Ilustración: “New capitalism pyramid” (Vía: brothersoft.com)
Texto en ‘Ciudad futura’: Paco Arnau

Tiangong-1, el primer ‘Palacio celeste’ de China

Presentamos en ‘Ciudad futura’ nuestra última aportación en Amazings.es: 12.000 caracteres, 12 fotos e ilustraciones y 3 infografías sobre la nueva estación espacial de China…

Hace poco más de un año, en agosto de 2010, medios oficiales como la agencia estatal Xinghua o Renmín Ribao (‘Diario del Pueblo’, órgano del CC del PC de China) anunciaban la puesta a punto en su fase final del primer programa de estaciones orbitales tripuladas de la superpotencia asiática, así como que la primera de éstas sería lanzada en el año 2011. Este anuncio coincidía más o menos en el tiempo con otra decisión anunciada por Estados Unidos, provocada indudablemente por la aguda crisis económica que sufre este país desde 2008: la agencia espacial pública NASA retiraría sus transbordadores espaciales en 2011 y suspende su nuevo proyecto de programa tripulado, dejando así de tener capacidad autónoma para enviar astronautas al espacio durante un período aún por determinar… Ambas previsiones se han cumplido en este año en el que conmemoramos medio siglo de presencia de nuestra especie en el espacio, la hazaña del vuelo de Yuri Gagarin (Vostok 1, URSS, 1961).  Sigue leyendo

La estación de ‘Sol’ no está en el centro

De igual forma que el universo real no gira en torno a la Tierra —a pesar de que doctrinas religiosas propalaron tal creencia falsa durante siglos—, nuestra estrella, el Sol, tampoco es el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Tanto el geocentrismo como el heliocentrismo, en este sentido, son igual de erróneos si nos atenemos a la realidad de nuestro entorno más cercano: una galaxia entre las miles y miles de millones que conforman el inmenso Cosmos, “más que granos de arena en todas las playas”. El Sistema Solar está ubicado en el llamado Espolón de Orión del brazo de Sagitario de la Vía Láctea, una galaxia con una morfología de aspecto espiral. Tomando como centro de sus coordenadas al Sol, nos encontramos en una región de la Rama o Espolón de Orión del Brazo de Sagitario situada a más de 25.000 años/luz del verdadero núcleo galáctico y a unos 7.000 años/luz de otro de sus brazos espirales principales, el de Perseo. Si la Vía Láctea fuera el sistema de transporte metropolitano de una ciudad como Madrid, la estación de Sol (“Puerta del Sol”) no estaría en el centro geográfico, como podemos ver en la ilustración superior a cargo del diseñador gráfico Samuel Arbesman. A continuación podéis ver otra imagen, realizada por R. Hurt para el Instituto de Tecnología de California (JPL/NASA), que representa a la Vía Láctea vista desde fuera en un plano perpendicular. Giramos en torno a un núcleo que no conocemos en profundidad. Posiblemente se trata de un agujero negro.

Entrada relacionada en Ciudad futura: 
Un contrato temporal de 30.000 años

Burán: Cuando la Unión Soviética superó al transbordador espacial de EEUU

La presente entrada ha sido realizada conjuntamente para su publicación simultanea por Daniel Marín (Eureka) Iván Rivera (brucknerite) y Paco Arnau (Ciudad Futura). Vuestros comentarios serán bienvenidos en estos tres sitios adheridos a la Yuriesfera. Este trabajo común parte de nuestra convicción de que la Red debe servir para colaborar y compartir ideas, conocimientos e iniciativas.

Con el cadáver de la lanzadera espacial de EEUU todavía caliente y el inevitable retorno de los vuelos tripulados a los vehículos con forma de cápsula no reutilizables, se ha hablado mucho acerca de cómo el shuttle era “más complejo de lo humanamente tratable”. Dicho de otra forma: el empeño de la NASA en hacer volar sus lanzaderas a pesar de lo dificultoso de asegurar su correcto funcionamiento ¡y del precio de cada vuelo! era una tarea en el límite de lo posible. Si esto fuera cierto, más nos valdría asumir como inevitable el “paso atrás” de confiar todos los vuelos tripulados a las venerables y eficaces Soyuz (y a sus hermanas chinas, las Shenzhou), y esperar al nuevo vehículo americano de entre todos los contendientes posibles, la MPCV (ex Orión), la Dragon de SpaceX o la CST-100 de Boeing. Que, naturalmente para estos tiempos de “regreso al pasado”, serán cápsulas tradicionales en el caso de que lleguen a volar.

Muchos de vosotros habréis oído hablar de la lanzadera soviética Burán. Los que hayáis visto fotografías o vídeos de su única misión habréis podido pensar que “los rusos” consiguieron unos planos del shuttle en un despiste de la CIA, se construyeron uno igual, le pintaron “CCCP” en las alas y lo desecharon cuando la Unión Soviética dejó de tener el cuerpo para fiestas –o para cualquier otra cosa. Os equivocáis en casi todo: Burán era efectivamente una copia aerodinámica del shuttle americano, pero al mismo tiempo era un vehículo muy diferente.

“Copiar” un sistema tan complejo como el transbordador espacial no es tarea fácil. En realidad es imposible si no desarrollamos antes las miles de complejas técnicas y tecnologías asociadas a su fabricación. De hecho, el sistema Burán fue la cumbre de la tecnología aeroespacial soviética. Nunca antes en la historia de la URSS —ni siquiera durante la carrera lunar— tantas personas y organizaciones colaboraron para diseñar un vehículo espacial. El Burán fue el proyecto espacial tripulado más caro y complejo de la historia del país.

Ilustraciones del transbordador espacial de EEUU ‘Atlantis’ (izquierda) y de la lanzadera soviética Burán (derecha) en pleno despegue. [Clic en la imagen para ampliar]

Es cierto que el Burán era exteriormente muy parecido al transbordador de la NASA, pero lo que poca gente sabe es que estas similitudes se debieron a un “capricho” de los militares soviéticos. El alto mando de la URSS entró en pánico cuando se enteró de que las Fuerzas Aéreas estadounidenses participarían en el proyecto del shuttle. La USAF tenía pensado usar el transbordador para llevar a cabo decenas de misiones militares al año, algunas desde la base de Vandenberg, en California. Nadie sabía para qué querían los militares estadounidenses un vehículo de estas características, pero había que estar preparado por si acaso. Eran los años de la Guerra Fría y de la política de la respuesta simétrica, que venía a ser algo como “si tú haces algo, yo también lo hago, pero mejor”. Los ingenieros soviéticos consideraban que el shuttle era innecesariamente complejo y sugirieron usar otros diseños en principio más eficientes —sin éxito. Los militares, con el ministro de Defensa Dmitri Ustínov a la cabeza, querían su transbordador. Y lo iban a tener costase lo que costase.

Desde el primer momento los ingenieros soviéticos se vieron obligados a replicar la forma de la lanzadera estadounidense. A regañadientes: muchos veían ya en aquel shuttle en proyecto una máquina excesivamente compleja en comparación con el proyecto, en el tablero de diseño desde 1965, de un sistema de lanzadera exclusiva para tripulaciones más pequeña y sencilla denominada Spiral. Sin embargo, los requisitos del ejército no eran algo para ser ignorado; y no existen muchas configuraciones posibles para un “camión espacial”. Un ejemplo muestra hasta qué punto la cúpula militar soviética no estaba dispuesta a conformarse con menos que sus homólogos americanos: las famosas alas en doble delta de la lanzadera. Éstas vienen impuestas por un interesante requisito de la USAF: poder lanzar una misión en órbita polar desde la base de Vandenberg, lanzar alguna carga secreta desde la bodega de carga y volver tras una sola órbita, para aprovechar el factor sorpresa de cara al enemigo. Sin embargo, ¡la Tierra gira! Al iniciar su reentrada, la lanzadera se encontraría a alrededor de 2000 kilómetros al oeste de Vandenberg, distancia que tendría que ser cubierta virando y planeando, ya que el transbordador desciende sin motor alguno. La primera versión del transbordador americano tenía unas alas pequeñas, cortas y rectas. Los militares impusieron unas alas grandes con capacidad suficiente para ejecutar un tipo de misión que nunca se llevó a cabo, pero que obligó a reforzar la capacidad de los propulsores auxiliares para elevar todo ese peso muerto hasta la órbita.

Diferentes vistas 3D de la lanzadera orbital Burán y del cohete Energía con el emblema oficial de este programa espacial de la Unión Soviética. [Clic en la imagen para ampliar]

Otros sistemas debieron su configuración a una combinación del “y yo más” de los militares con las leyes de la Física: la distribución del escudo térmico, la forma del morro, las compuertas dorsales… Al final, los ingenieros soviéticos copiaron absolutamente todo lo que, de todas formas, tenía que ser así para obtener una nave con un perfil de misiones oponible punto por punto al del transbordador americano: más militar que civil, flexible en tipos de cargas secretas, maniobrable en órbita para sorprender al enemigo y con capacidad de aterrizaje en diferentes pistas. Eso —y no la pacífica nave científica que ha quedado para las hagiografías— era el shuttle. Hasta que los costes no previstos y la pérdida de dos tripulaciones completas hizo a la NASA entrar en razón. Eso, no lo olvidemos, era también Burán. Y sin embargo… Sigue leyendo

La ‘Ley Mordaza’ de Pajín

Tras la aprobación por parte del Gobierno del anteproyecto de la ‘Ley de igualdad de trato’ a iniciativa de la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, la polémica en la Red está servida. Determinados contenidos de este anteproyecto de Ley, que algunos han calificado como contradictorio y hasta caótico en su redactado, podrían servir para abundar aún más en los efectos perversos de la llamada Ley Sinde en relación con la libertad de expresión en los blogs y webs de Internet. No se trata, en este caso, de regular las llamadas “descargas ilegales” y sus enlaces en función de intereses económicos impuestos desde fuera, sino de establecer una serie de nuevas normas que podrían suponer, en función de la lectura que se dé al articulado, un ataque en toda regla a la libertad de publicación y de opinión en la Red.

La que se ha dado en llamar ‘Ley Mordaza de Pajín’, partiendo de unas supuestas buenas intenciones (defender la igualdad de trato e impedir la discriminación por diversos y amplios motivos), contiene una serie de preceptos que ponen en peligro la libertad de publicación y de expresión al dejar en manos de una “Autoridad para la Igualdad de Trato y la No Discriminación”, nombrada por quien tenga la mayoría de turno por Real Decreto (Artículos 37 y 38), qué es publicable o no y en consecuencia punible en un blog o web (siendo objeto incluso de elevadas multas). El texto de la Ley es tan ambiguo que casi cualquier cosa que aparezca publicada (incluídos comentarios) podría ser considerado —a criterio discrecional de esa Autoridad inquisitoria— discriminatorio y suponer, por tanto, censura de contenidos y acarrear las correspondientes sanciones a los autores o administradores de un blog o web. En este caso, además, se invierte la carga de la prueba y será el “acusado” quien deberá demostrar su inocencia, algo claramente anticonstitucional pero ninguna novedad si tenemos en cuenta otras leyes claramente no garantistas aprobadas por el Gobierno del PSOE y sus aliados parlamentarios de turno en esta legislatura que está llegando a su final.

Broche de hojalata

La ministra Pajín quiere poner su “broche de hojalata” (como su pulsera power balance) a un mandato ministerial que podría hacerla pasar a la historia de la infamia jurídica junto con la ministra Sinde. El acoso a lo poco que queda ya de Estado de derecho garantista en España por parte de un gobierno de Rodríguez Zapatero en agonía política, se une así a derribo de los derechos, pensiones y salarios de los trabajadores que ha caracterizado su mandato en esta legislatura bajo los dictados del poder financiero o embajadas extranjeras.

Un par de reflexiones finales: Quienes defienden esta Ley están planteando que es “progresista” defender la igualdad de trato y la no discriminación y que ése es el espíritu del texto. El problema es su letra. El cúmulo de generalidades y contradicciones del anteproyecto de Pajín (muy en consonancia con los insondables esquemas de pensamiento del personaje), así como la designación de una Autoridad a la que se deja a su albedrío qué es políticamente correcto y qué no en los textos, imágenes o comentarios de un blog o de una web, lo convierte en coartada para la censura en función de la lectura que haga de él el gobierno o la mayoría parlamentaria de turno.

Algunas voces de la derecha han criticado el anteproyecto porque podría suponer el cierre o denegación de ayudas a colegios que disgregan a los alumnos por sexo (un caballo de batalla tradicional de la ultraderecha religiosa más rancia). El problema es que, visto lo visto, tenemos razonables y serias dudas de que un Gobierno del PSOE o del PP, las dos facciones del partido de este sistema, utilizara esta Ley para tal fin, aunque bien es verdad que su ambiguo articulado casi podría valer para cualquier cosa imaginable. Más bien los tiros apuntan hacia otro lado: el control de los contenidos y de la libre expresión de la Red, algo que hasta ahora no estaba en sus manos.

Nota: Para saber más acerca de los contenidos de esta denominada ‘Ley Mordaza’ o #leymordazapajin, recomendamos la lectura del artículo “Así afectará a los blogs la Ley Mordaza que prepara Leire Pajín”, publicado hoy mismo (según fecha de esta entrada) en Rebelión.org. También nos parece esclarecedor el texto: Ley Mordaza o cómo el Gobierno podría censurar la red”, publicado el 29 de mayo en Nación Red. El texto completo del anteproyecto de Ley está disponible en la web del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad que encabeza Leire Pajín; aquí tenéis el enlace directo al PDF.

Luna roja

En los años 60 del siglo XX tuvo lugar un acontecimiento único en la historia de la humanidad. Espoleadas por su enfrentamiento mundial en plena Guerra Fría, las dos superpotencias decidieron llevar su rivalidad al espacio con el fin de intentar poner un hombre en la Luna. La competición finalizaría cuando Neil Armstrong puso un pie en el Mar de la Tranquilidad en julio de 1969. Durante años, la Unión Soviética negó que hubiese participado en la carrera lunar y muchos pensaron que Estados Unidos había competido en solitario. Pero estaban equivocados. La URSS se esforzó por adelantarse al programa Apolo de la NASA… aunque no se puede decir que lo intentara con todas sus fuerzas. Ésta es la historia del programa lunar soviético.

Esta entrada ha sido realizada conjuntamente por Daniel Marín (Eureka) y Paco Arnau (Ciudad Futura). Vuestros comentarios serán bienvenidos en ambos sitios. Este trabajo común parte de nuestra convicción de que la Red debe servir para colaborar y compartir ideas, conocimientos e iniciativas.

Viajar a la Luna

En 1960, la oficina de diseño OKB-1 del mítico ingeniero jefe Serguéi Pávlovich Koroliov había conseguido lo inimaginable. En el transcurso de sólo tres años fue capaz de poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik), el primer ser vivo en el espacio (Laika) y las primeras sondas hacia la Luna, entre otros muchos logros. El siguiente objetivo era lanzar un hombre al espacio y para ello estaba diseñando un nuevo tipo de nave, la Vostok 3KA (Восток, “oriente”). Todos estos éxitos eran el resultado directo de la enorme potencia del cohete R-7 Semiorka, el primer misil intercontinental de la historia, también obra de Koroliov.

En realidad, en un principio el gobierno soviético no había mostrado ningún interés especial en explorar el espacio. El trabajo de Koroliov debía limitarse a diseñar misiles para los militares, que eran los que pagaban las costosas facturas del proyecto. Pero la impresionante repercusión mediática del Sputnik pronto hizo cambiar de opinión a Jruschov, quien vio en las hazañas espaciales una magnífica oportunidad para promocionar los triunfos del modelo soviético en el mundo entero. Al otro lado del Atlántico, los políticos estadounidenses llegaron a la misma conclusión, aunque quizás un poco más tarde. El espacio se había convertido en el nuevo campo de batalla mediático de la Guerra Fría.

Gagarin y el Apolo

El 12 de abril de 1961 despegaba la primera nave tripulada de la humanidad, la Vostok 1. El vuelo de Yuri Gagarin desataría una serie de acontecimientos que cambiarían la historia de la exploración del espacio para siempre. A veces se habla del “momento Sputnik” para definir la sensación de impotencia y humillación que sufrió EEUU cuando la URSS se les adelantó a la hora de poner en órbita el primer satélite artificial. Sin embargo, el “momento Gagarin” fue mucho peor. En esta ocasión, los estadounidenses no podían esgrimir la excusa de que el lanzamiento les había cogido por sorpresa.

El gobierno norteamericano había creado en 1958 una agencia espacial civil, la NASA, con el objetivo expreso de ganar a “los rusos” en la carrera por poner un hombre en órbita. La conmoción en todo el país fue mayúscula. Quizás, después de todo, la URSS era una nación mucho más avanzada tecnológicamente y no había nada que hacer al respecto.

Intentando refutar esta idea, el 25 de mayo de 1961 el presidente John F. Kennedy pronunció su famoso discurso ante el Congreso de EEUU, embarcando a toda la nación en una aventura increíble. “Antes de que termine la década”, anuncia Kennedy, “pondremos un hombre en la superficie lunar y lo traeremos de vuelta sano y salvo”. Un desafío simple a la vez que ambicioso. Visto desde la perspectiva actual, el discurso de Kennedy quizás no parezca demasiado revolucionario, pero hay que tener en cuenta que en el momento de pronunciarlo ningún ciudadano estadounidense había alcanzado la órbita terrestre. 

Kennedy había lanzado el reto y ahora había que llevarlo a cabo. Poco después, la NASA aprobaría el programa Apolo para poner un hombre en la Luna. Nadie sabía cuál sería la respuesta soviética… aunque estaba claro que aceptarían el desafío.  Sigue leyendo

El círculo de tiza de Koroliov

Representación gráfica del volumen habitable comparado con la masa de los seis tipos de naves orbitales tripuladas de la carrera espacial entre la URSS y EEUU (1961-1975). [Infografía de Paco Arnau / ciudad-futura.net para Amazings.es]

Cuenta la leyenda que hace muchos años, en las afueras de Moscú, el gran Serguéi Koroliov fue preguntado por los cosmonautas acerca del espacio disponible dentro de una nave de nuevo diseño… El ingeniero jefe respondió que cuando le mostraron los planos del anteproyecto su primera reacción fue dibujar con una tiza en el suelo el contorno de lo que habían previsto los ingenieros como habitáculo para los cosmonautas a escala real (el camarada Seguéi Pávlovich tenía muy buen ojo y era bien conocida su rapidez a la hora de hacer cálculos mentales)… Acto seguido, le dijo a uno de los de los proyectistas que intentara introducirse dentro del círculo de tiza. En ese mismo instante se acabó el debate, los ingenieros recogieron sus planos para reelaborarlos y así ampliar las cotas del espacio interior de la nave a una escala más humana… Es lo que conocemos como volumen presurizado habitable.

Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio, junto a Serguéi Koroliov, el ingeniero jefe del programa espacial soviético.

La anécdota, dramatizada en la serie documental de la BBC Space Race, ilustra perfectamente un hecho: en los comienzos de la carrera espacial tripulada —cuyo primer objetivo era ser los primeros en poner un hombre en el espacio— un aspecto de la ergonomía tan importante como disponer de espacio suficiente para que sus ocupantes estuvieran cómodos dentro de una nave no era la principal preocupación de los estudios de diseño espacial y sus ingenieros, más preocupados por el correcto funcionamiento de la máquina y por la masa a poner en órbita, el “eterno problema” de los costosos lanzamientos espaciales.

Los cosmonautas y astronautas pasaban exigentes pruebas psicológicas y habría sido prácticamente imposible que las superara alguien que padeciera claustrofobia, pero con todo y con eso también eran humanos y toda persona necesita un espacio vital en su entorno… En el caso de la URSS este asunto sí preocupaba también a su gran ingeniero jefe, un cerebro privilegiado desde el punto vista técnico y científico pero al que nada humano le era ajeno. Y ésta es una de las razones, aunque seguramente no la decisiva, de porqué los soviéticos siempre aventajaron a los estadounidenses durante la carrera espacial en la otra carrera por el espacio… en este caso por el espacio habitable en el interior de las naves. Sigue leyendo

[En Amazings] El círculo de tiza de Koroliov

Os presentamos nuestra última colaboración en Amazings.es. Recién salida de las rotativas, “aún huele a tinta”. Se trata de una infografía de gran formato sobre la carrera espacial entre la URSS y EEUU que da pie a un extenso texto con un despliegue adicional de ilustraciones e imágenes. Si es de vuestro interés o queréis hacer algún comentario, aquí lo tenéis en el siguiente enlace:

El círculo de tiza de Koroliov

Un trabajo de Paco Arnau / Ciudad futura para Amazings

Hace medio siglo, en Cuba…

Hace medio siglo, a las 23:45 horas del 16 de abril de 1961, los estadounidenses Grayston Lynch y William Robertson (ambos agentes de la CIA) fueron los primeros en desembarcar en tierra cubana en una operación militar contra la Revolución organizada por los servicios secretos de Estados Unidos y financiada, sostenida y armada por la administración de su presidente, a la sazón John F. Kennedy.

Linch desembarcó en Playa Girón y Robertson en Playa Larga —ambas en el litoral de Bahía Cochinos, en la costa sur de la isla de Cuba— al frente de sendos destacamentos formados en su mayor parte por autoexiliados cubanos procedentes de La Florida y partidarios de la dictadura de Batista, régimen derrocado por una revolución popular que triunfó poco más de dos años antes de este acontecimiento con la entrada de Fidel Castro en La Habana el día de Año Nuevo de 1959.

Una de las paradisíacas playas del litoral de Bahía Cochinos en la actualidad.

Antecedentes históricos… y económicos

La principal causa de esta intervención militar de EEUU contra Cuba hay que buscarla en la economía, principio y fin de casi todas las guerras modernas. Desde el triunfo de la revolución La Habana demostró que el afán del pueblo cubano de independizarse de la explotación económica colonial de la isla por parte de EEUU desde que se liberara del yugo español iba muy en serio.

Tras la guerra entre Estados Unidos y España en 1898, que se saldó con la derrota de la antigua potencia colonial europea en la última guerra declarada que ha mantenido España contra una potencia extranjera, los estadounidenses dispusieron a voluntad en la mayor isla del Golfo de México y el Caribe de un nuevo “Estado vasallo” en su patio trasero durante la mayor parte de la primera mitad del siglo XX, con tres invasiones directas de tropas de marines desde 1898 incluídas. A partir de ahí, Cuba paso de ser —en la práctica— colonia española a colonia estadounidense.

Si bien es cierto que la Revolución cubana no había declarado aún su carácter socialista en los dos primeros años (1959-1960), el nuevo gobierno de la isla había decretado la nacionalización de los principales recursos exportables del país —hasta ese momento en manos estadounidenses— a través de una profunda reforma agraria; así como la prohibición legal o la nacionalización de otros importantes intereses norteamericanos en Cuba que movían cientos millones de dólares, como era el caso del juego, el tráfico de drogas, la prostitución o el sector de la hostelería, monopolizados los tres primeros por la Mafia y en el caso del cuarto, en su mayor parte en manos de esta organización económica-delictiva que gozó de influyentes ramificaciones políticas durante las presidencias de Eisenhower y Kennedy (tal y como se refleja en algunas conocidas obras cinematográficas). Todas estas medidas del nuevo gobierno cubano surgido de la Revolución contaron con un apoyo popular masivo en la isla, como así reconocían informes de los propios servicios estadounidenses que operaban en el interior de Cuba.

Perder el gran pastel cubano, la mayor y más poblada de las Antillas con 1.000 kilómetros de punta a punta, no era por tanto —desde el punto de vista estrictamente económico— una opción asumible para un país que era una superpotencia militar global y que consideraba el Hemisferio Occidental, las Américas, como territorio bajo su soberanía de facto, como así demostraron con decenas de intervenciones y golpes de Estado en Latinoamérica para defender sus intereses económicos desde que derrotaran y expulsaran a España de esa parte del mundo en 1898 y que aún hoy continúan. El reciente golpe de ultraderecha en Honduras impulsado por la administración de Obama ha sido la última cuenta de este rosario.

‘Bay of Pigs’

La operación en Bay of Pigs en 1961, conocida en Cuba y Latinoamérica comúnmente como “Victoria de Playa Girón” y en España como “Invasión de Bahía Cochinos”, tiene sus antecedentes en una orden del presidente Eisenhower a la CIA consistente en organizar un cuerpo paramilitar de contrarrevolucionarios cubanos residentes en EEUU el año anterior, en marzo de 1960; ello en el ámbito de una operación de acoso y derribo denominada “Operación Cuba” que incluía otros medios, como los atentados terroristas, el sabotaje de los recursos económicos de la isla o sucesivos intentos fracasados de magnicidio de Fidel Castro. La idea de la invasión de abril de 1961 consistía en establecer una avanzadilla en la isla mediante un desembarco nocturno efectuado en primera instancia por fuerzas cubanas de La Florida, pero que contara con el apoyo decisivo de la financiación y las fuerzas aeronavales estadounidenses. Pero éste, al parecer, era sólo el primer acto de la obra… El profesor Hernando Calvo afirma en un esclarecedor texto publicado recientemente en la edición en español de Le Monde Diplomatique:

«Según lo planificado en Washington, los mercenarios de la Brigada debían lograr rápidamente un territorio “liberado”. Ahí sería trasladado desde Estados Unidos el “gobierno provisional”, el cual estaría compuesto de exiliados seleccionados por la CIA. En ese momento Kennedy le daría “reconocimiento”, el “nuevo gobierno” pediría ayuda internacional y los Marines desembarcarían».

El 15 de abril de 1961 aviones de combate estadounidenses (ocho bombarderos B-26 con enseñas cubanas convenientemente pintadas para la ocasión en el fuselaje) bombardearon objetivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba al objeto de preparar el desembarco de la “Brigada de Asalto 2506”, designación dada al cuerpo expedicionario contrarrevolucionario. Al mismo tiempo, cinco buques con mercenarios y armas escoltados por la US Navy navegaban hacia la isla.

Sonado fracaso y ‘obsesión cubana’

La operación en Bay of Pigs terminó convirtiéndose en un sonado fracaso. Debido a los arrecifes y a la nocturnidad del desembarco, en torno a la medianoche del 16 de abril sólo un puñado de mercenarios consiguió finalmente llegar a las playas o a cenagales de la bahía para ser repelidos en primera instancia por un pequeño destacamento cubano. La todopoderosa marina de guerra de EEUU, experta en esas lides, jamás había intentado un desembarco nocturno (ni siquiera en la Segunda Guerra Mundial) y el “experimento cubano” acabó siendo un fiasco… Ya alertado del intento de invasión, el gobierno revolucionario envió a la zona unidades dotadas con tanques, morteros y ametralladoras recientemente adquiridos a la URSS y a Checoslovaquia que aplastaron los últimos focos de resistencia. Las operaciones fueron dirigidas personalmente por Fidel Castro y los pocos aviones de combate de las fuerzas aéreas leales que se salvaron del ataque del 15 de abril abatieron el grueso de la fuerza aérea expedicionaria enemiga aunque algunos aviones consiguieron huir hacia Miami.

Tres secuencias que resumen los combates [clic en la imagen para ampliar]

En la mañana del 19 de abril, en apenas 72 horas, unas inexpertas Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas en este tipo de combates aeroterrestres a campo abierto (su gran habilidad, brillantemente demostrada hasta el momento, había sido la lucha guerrillera rural y urbana con excelentes resultados) derrotaba y capturaba los últimos focos de resistencia de una invasión planeada, armada y financiada por una de las dos superpotencias globales de la época.

Como colofón de lo anterior, prosigue nuestra fuente en Le Monde Diplomatique: 

«Ante el triunfo, el 23 de abril de 1961 Fidel Castro expresó: “El imperialismo yanqui sufrió en América Latina su primera gran derrota”. Al día siguiente, y con otro tipo de emoción, el presidente Kennedy reconoció la responsabilidad de Estados Unidos. […] ante tal “humillación”, Kennedy expresó encolerizado su deseo de “regar las cenizas de la CIA a los cuatro vientos”. Allen Dulles [jefe de la CIA entre 1953 y 1961] tuvo que renunciar unos meses después. / El 22 de diciembre de 1962 los prisioneros [se respetó la vida de todos ellos] fueron enviados a la Florida. Por su libertad, La Habana pidió unos 53 millones de dólares en alimentos, medicinas y equipos médicos».

A partir de ahí ya nada volvió a ser igual. Cuba declara el carácter socialista de la Revolución tras esta victoria en Playa Girón o Bahía de Cochinos hace justo medio siglo y se inicia un bloqueo económico y un asedio de EEUU a la isla rebelde que llega hasta nuestros días… Lo que algunos han dado en llamar “la obsesión cubana”, desde Eisenhower hasta Obama.

Texto e ilustración de cabecera: Paco Arnau / Ciudad futura
Reproducido en Rebelión.org y Nodo50

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