Jim Morrison y el ‘arte’ de la fotografía policial

Fotografías de frente y de perfil de la ficha policial número 23.750 en New Haven (Connecticut) registrada en 1967.

Jim Morrison (1943-1971) —líder y vocalista de la mítica banda de rock californiana The Doors— fue detenido por la policía y puesto a disposición de la justicia del condado de Miami-Dade (La Florida, EEUU; su Estado natal) acusado de cargos tales como “comportamiento lascivo, exhibicionismo, irreverencia y embriaguez” tras un concierto celebrado en Miami el 1 de marzo de 1969. Aunque Morrison pensó en un principio que se trataba de una broma, fue condenado en septiembre de 1970 a seis meses de prisión y 500 dólares de multa.

El llamado “incidente de Miami” no fue el primero ni el único encontronazo de Morrison con la justicia del país que le vio nacer pero no morir. Por ejemplo, ya en 1967 (el año del “verano del amor”) la policía de New Haven (Connecticut) arrestó a Morrison. Su “delito”: informar al público de que acababa de ser agredido por un agente policial con un spray lacrimógeno justo antes de comenzar el concierto.

Imagen de la Matanza de Kent (Ohio) el 4 de mayo de 1970 (detalle de la foto de John Paul Filo, Premio Pulitzer en 1971).

En 1970, el mismo año en el que Morrison fue condenado en Miami por “comportamiento lascivo, exhibicionismo, irreverencia y embriaguez”, la Guardia Nacional del Estado de Ohio —armada con fusiles de asalto M-16 cargados de munición real y con las bayonetas caladas— había asesinado a balazos a cuatro jóvenes estudiantes de la Universidad Estatal de Kent que se manifestaban contra la Guerra de Vietnam y la decisión del presidente Nixon de invadir y bombardear Camboya. Varios estudiantes resultaron heridos de bala en este asalto a la Universidad de Kent. A raíz de estos hechos, conocidos como la Masacre de Kent o la Matanza del 4 de mayo, ningún guardia nacional de EEUU fue detenido o encausado. Posteriormente, tras declarar ocho de ellos que abrieron fuego en “defensa propia” —a pesar de que los disparos sobre los estudiantes inermes se efectuaron a más de cien metros de distancia—, fueron exonerados de cualquier cargo por el juez de Ohio Frank Battisti por “ausencia de pruebas”.

Exilio y muerte de Morrison

Por su parte, Jim Morrison no llegaría a cumplir su condena ni a pagar la multa; murió en el exilio el verano siguiente al que fuera condenado. El 3 de julio de 1971 (el día anterior al Independence Day) encontraron su cadáver ya frío en un apartamento parisino. La causa real de su muerte nunca fue esclarecida. No hubo autopsia oficial debido a que no se encontraron indicios de asesinato o de muerte violenta… de nuevo “ausencia de pruebas”. Los restos del inolvidable y bravo americano Jim Morrison reposan en el Cementerio Père Lachaise de París (siempre París, para siempre París) junto a las tumbas de otros inmortales del arte y de la cultura universales como Balzac, Chopin, Isadora Duncan, Paul Éluard, Modigliani, Molière, Marcel Proust o Édith Piaf.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura [imágenes: Wikimedia Commons]
[Reproducido en Rebelion.org]

London calling: 30 años y parece que fue ayer…

Nada más y nada menos que tres décadas han pasado desde que el grupo británico The Clash grabara London calling, un doble álbum editado el 14 de diciembre de 1979. La portada reproduce el instante en que Paul Simonon, bajista del grupo, está a punto de estampar su guitarra Fender contra las tablas del escenario.

Adrián Bernal escribe en un recomendable artículo publicado en Diagonal precisamente el pasado día 14 con motivo de este aniversario: “El bajo a punto de hacerse añicos simbolizaba el fin de una era que se remontaba a Elvis Presley y a su primer álbum, en el que la guitarra del rey apunta hacia el cielo. (…) [los Clash] firmaban el epitafio de una era y, en definitiva, reivindicaban London calling como el último disco del rock’n’roll.” (…) “Publicado pocos meses después de la llegada al poder de Thatcher, el álbum anunciaba ese viaje al corazón de las tinieblas en el que se embarcaba la sociedad inglesa.”.

Hemos reproducido, como curiosidad gráfica, sendas carátulas de los álbumes de Elvis y The Clash mencionados. Ambas tienen un parecido más que razonable, claramente intencionado. Y como propina, el cartel de la gira americana de The Clash [“The 16 tons tour” (1980); clic en la imagen para ampliar]. Al igual que la música de The Clash, la estética del cartel es tan “actual” que cualquiera diría que ha sido diseñado ayer. Lo que nos lleva a pensar que ya está casi todo inventado y que, en una época como esta de estéticas (y música) de usar y tirar, lo auténtico permanece vigente a pesar del paso de los años.

Enlace relacionado: “El velatorio del rock and roll” (Diagonal web)