

«Tienes que desconfiar del caballo por detrás de él; del toro, cuando estés de frente; y de los clérigos, de todos lados».
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La Lista de Sinde, según los promotores de la iniciativa: «Es una campaña en respuesta a la intención del Gobierno español de crear una comisión censora en el Ministerio de Cultura con potestad para cerrar y bloquear webs sin previa orden judicial. La Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos ha entregado ya al Ministerio de Cultura una lista de 200 webs que según su criterio deberían ser censuradas inmediatamente… «La Lista de Sinde» recoge un listado de las páginas web que se han ido autoinculpando de intercambiar cultura libremente mediante la integración de un buscador de descargas. Nuestro objetivo es responder con esta nueva lista de otras 200, 2.000 o 20.000 páginas web que el Gobierno debería también censurar por la misma razón: compartir cultura. Hasta ahora, los jueces siempre nos han dado la razón, pero si el Gobierno consigue poder cerrar y bloquear webs sin una orden judicial previa, tendrá que ir también a por todas las nuestras. ¡Ahora la Red actúa, únete!».

Nada más y nada menos que tres décadas han pasado desde que el grupo británico The Clash grabara London calling, un doble álbum editado el 14 de diciembre de 1979. La portada reproduce el instante en que Paul Simonon, bajista del grupo, está a punto de estampar su guitarra Fender contra las tablas del escenario.
Adrián Bernal escribe en un recomendable artículo publicado en Diagonal precisamente el pasado día 14 con motivo de este aniversario: «El bajo a punto de hacerse añicos simbolizaba el fin de una era que se remontaba a Elvis Presley y a su primer álbum, en el que la guitarra del rey apunta hacia el cielo. (…) [los Clash] firmaban el epitafio de una era y, en definitiva, reivindicaban London calling como el último disco del rock’n’roll.» (…) «Publicado pocos meses después de la llegada al poder de Thatcher, el álbum anunciaba ese viaje al corazón de las tinieblas en el que se embarcaba la sociedad inglesa.».
Hemos reproducido, como curiosidad gráfica, sendas carátulas de los álbumes de Elvis y The Clash mencionados. Ambas tienen un parecido más que razonable, claramente intencionado. Y como propina, el cartel de la gira americana de The Clash [«The 16 tons tour» (1980); clic en la imagen para ampliar]. Al igual que la música de The Clash, la estética del cartel es tan «actual» que cualquiera diría que ha sido diseñado ayer. Lo que nos lleva a pensar que ya está casi todo inventado y que, en una época como esta de estéticas (y música) de usar y tirar, lo auténtico permanece vigente a pesar del paso de los años.

«Las escuelas laicas no pueden ser toleradas nunca, porque tales escuelas no tienen instrucción religiosa, y una instrucción moral general sin base religiosa está construida sobre el aire… Necesitamos un pueblo creyente.»
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Hemos encontrado esto por ahí. Se trata de la imagen central de una campaña de publicidad de la división inmobiliaria de una entidad financiera multinacional sueca. La agencia de publicidad, obviamente, ha hecho un gran trabajo si nos atenemos exclusivamente al resultado desde los puntos de vista de la ejecución técnica y de su estética minimalista e impactante (ya se sabe, menos es más). Pero vayamos más allá de la estética y fijemos nuestra atención en el mensaje final: «Your life. Our business» [Tu vida. Nuestro negocio]. Queda claro, ¿no?
Al genial publicista que tuvo tan brillante idea gráfica le dedicaremos este par de versos sueltos del Cantar del mío Cid: «De todas las bocas sale el mismo lamento: / ¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor!». Y al ingenioso autor de la frase le dedicaremos un pareado más modesto pero no menos conocido: «¡Viva el mal, viva el capital!».
Una genial parodia en el programa Vaya semanita de la TV vasca ETB-2. [Vía: Escolar.net]
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Free FreeHand es una iniciativa de varios diseñadores gráficos e ilustradores internacionales que pretende salvar FreeHand, una aplicación gráfica vectorial que, tras su compra por parte de Adobe, fue discontinuada y dejó de ser actualizada en favor de Adobe Illustrator, su más directo aunque (por entonces) minoritario competidor. A pesar de ello, años después, FreeHand sigue siendo utilizado por una gran comunidad de diseñadores gráficos en todo el mundo (en España quizá la mayoría aún) que valoran su sencillez de manejo y su eficacia frente a otros productos… si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Como afirman los promotores de la iniciativa parafraseando a Abraham Lincoln: «enterrar los productos de la competencia mediante su compra para salvar los propios bloquea el progreso de la nación en nombre de los beneficios empresariales». Esta iniciativa antimonopolio apuesta porque FreeHand sobreviva y tenga el futuro que se merece (y nos merecemos), convirtiéndose en un programa open-source mediante la liberación de su código fuente. Para ello pretenden primero acumular fuerzas y reunir adhesiones para después impulsar diversas iniciativas, incluidas las legales.
