La CIA: teoría y práctica del caos

Reproducimos un extracto del libro The Craft of Intelligence [El arte de la Inteligencia portada original], cuyo autor, Allen Welsh Dulles, fue director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) entre 1953 y 1961.

«Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.

Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)».

Allen Welsh Dulles (The Craft of Intelligence, 1963)

Un profesional del caos: el ‘curriculum’ de Allen W. Dulles

Paco Arnau / Ciudad futura

Aunque el texto inicial de Dulles —que deja al Reichspropagandaleiter Joseph Goebbels a la altura de un inexperto principiante— es tan elocuente y explícito que no deja lugar a dudas ni requiere comentarios ni explicaciones, para analizar en su contexto temporal la ausencia absoluta, impasible y descarnada de principios éticos, así como el nihilismo fascista, amoral y obsceno del personaje, daremos un pequeño repaso al curriculum de Dulles, todo un profesional del caos cuya trayectoria es una cruda caracterización de los verdaderos orígenes de la Guerra fría contra la Unión Soviética, la implacable política imperial de Estados Unidos para hacer frente a los movimientos de liberación nacional y popular en su área de influencia y el papel que jugó la CIA en todo ello.

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Cuba y Honduras

«Las elecciones en Honduras constituyeron un paso hacia la solución de la crisis política en ese país aunque aún falta camino por recorrer, declaró el miércoles la secretaria de Estado [de EEUU] Hillary Clinton. / Las elecciones del 29 de noviembre, en que Porfirio Lobo resultó elegido, ‘marcan un importante avance en el proceso, pero no su culminación’, dijo Clinton en conferencia de prensa. / ‘Saludamos al pueblo hondureño por este logro y felicitamos al presidente electo Lobo por su victoria’, añadió.»
(La voz de Houston, 9/12/2009)

Aunque la realidad y las imágenes parecen demostrar justamente lo contrario, la mayoría de los medios de comunicación (al igual que el Departamento de Estado de EEUU) valoran positivamente el reciente proceso electoral orquestado por los golpistas en Honduras… y al mismo tiempo siguen difundiendo de forma recurrente el mensaje de que «Cuba es un régimen dictatorial en el que no hay elecciones libres».

Eso sí, en las elecciones promovidas por el que ellos denominan «régimen cubano» las urnas son custodiadas por los niños de la organización nacional de Pioneros con su uniforme tricolor, mientras que en Honduras esa democrática tarea está encomendada a militares en traje de campaña dotados de su reglamentario fusil de asalto made in USA M-16.

La publicidad como arma de alienación masiva

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En su sección ‘Libros libres’, Rebelión nos ofrece Estetización y mistificación de la vida en el sistema publicitario, cuyo autor es Jon E. Illescas Martínez. Se trata de un lúcido e interesante ensayo de 48 páginas sobre el mundo de la publicidad y su estrecha relación con el sistema global imperante.

El autor sostiene que la «estetización» de la vida cotidiana promovida por la publicidad es aquello que funciona como «mascarada social de las contradicciones y miserias capitalistas que oculta la dicotomía capital-trabajo y centro-periferia del sistema-mundo. Y con ellas, muchas otras miserias sectoriales derivadas de la injusticia permanente que supone la apropiación y acumulación privadas de la riqueza social promovidas por el sistema hegemónico capitalista».

Añadiríamos que la publicidad —junto con los medios y la industria cultural hegemónicos— es un arma de alienación* masiva, un potente y omnipresente mecanismo cuyos «engranajes» ideológicos funcionan de forma tan eficiente que en los países centrales del sistema (entre los que se encuentra España) muchos de los miembros de la clase trabajadora asalariada creen formar parte de la denominada «clase media»; concepto tan metafísico como etéreo y volátil, pero que les permite mirar por encima del hombro a aquellos que se encuentran sólo un peldaño por debajo en su misma escala social. En suma, «la falsificación [de la vida] a partir del filtro que supone el sistema publicitario como generador de cosmovisiones», de realidades inventadas ajenas a la «realidad real».

Para precisar más en este análisis, en el texto se realiza «un zoom que nos acerca al efecto que tiene la publicidad sobre todas aquellas personas que se ganan la vida con su trabajo y comparten espacios vitales, si no iguales, adyacentes: parados, trabajadores asalariados, autónomos, funcionarios e incluso pequeños empresarios».

El autor considera la publicidad como «la más genuina superestructura cultural capitalista, mucho más que las leyes que reglamentan la propiedad, que ya existían de un modo u otro en sistemas socioeconómicos anteriores a partir del Neolítico» y mantiene que «sin publicidad el capitalismo como lo conocemos en los países del centro del sistema-mundo no podría sostenerse», pues «la publicidad capitalista es el alma del sistema, el corazón hidraúlico que permite a la masa oprimida soñar con que todo es posible en el ‘mundo libre’.»

En una sociedad dominada por las necesidades reales del hombre, por el valor de uso y no el de cambio, la publicidad —tal y como la entendemos o padecemos— se tornaría supérflua y estéril. Una lectura atenta y reflexiva de este texto quizá nos ayude a ver con otros ojos los productos publicitarios, más allá del primer plano que nos muestra el filtro estético con el que pretenden —y logran— cautivar a la mayoría.

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(*) Alienación: Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. (Diccionario de la Real Academia Española).

‘Estetización y mistificación de la vida
en el sistema publicitario’
Autor: Jon E. Illescas Martínez
Rebelión (‘Libros libres’), 48 pp., junio de 2009
Descarga directa: PDF (48 pp., 3,3MB)

[Viñeta de] Eneko: “Fábrica de opinión”

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Quo vadis, ‘Público’

Si el diario ‘Público’ sigue virando a estribor, culminará la desaparición de la excepcional singularidad ideológica que representaba en el conjunto de la prensa de tirada nacional; las aguas volverán a su cauce: «libertad de elección» para los lectores dentro de un «plural» panel de diarios de centro-derecha, derecha y extrema derecha.

[¿Dónde vas?, ‘Público’] • PACO ARNAU / Ciudad futura

Acabamos de conocer la noticia: Rafael Reig, uno de los columnistas más destacados —sin olvidar al memorable Javier Ortiz— para muchos de los que leen/leemos ‘Público’, abandona este diario. La razón de tal decisión: Reig ha rechazado la propuesta de la empresa, al parecer innegociable, de prescindir de sus servicios en la sección de Opinión y trasladarlo a Cultura.

Rafael Reig, en el centro, junto a dos compañeros

En palabras del propio Reig, publicadas en su blog: «[el director] Me comunicó el viernes la decisión, ya tomada, de trasladarme de Opinión a Cultura. Podía aceptarlo y negociar qué haría en Cultura o podía rechazarlo, pero se había decidido que el periódico me quería en Cultura. Ni siquiera con una rebaja sustancial de mi salario podía seguir en Opinión. Hablamos de qué posibilidades había en Cultura, qué podía hacer, hice algunas propuestas, rechacé otras, examinamos la cuestión, a mi modo de ver con buena voluntad y generosidad por ambas partes. Dije que me lo pensaría y me fui a casa. / Me lo pensé. / Y decidí rechazar la propuesta, siempre que implicara salir de Opinión. Así se lo comuniqué al director al día siguiente. / Como eso no era discutible, ya no escribo en ‘Público’. En otras palabras: me negué a aceptar el cambio de sección que se me proponía»*.

Nos desagrada la noticia. Vistos los motivos (los de Reig, claro), los comprendemos y los compartimos. A Haro Tecglen lo tuvieron no sé cuantos años haciendo la crítica de TV en ‘El País’ bien lejos de las páginas de Opinión, en lo que parece ser el destino final de los que están en la «rive gauche» dentro de los medios de comunicación privados (y públicos). Fuera de Opinión: pongámosles a hacer crítica televisiva, taurina, gastronómica, vitivinícola o de arte y ensayo… ¿qué se han creído esos bolcheviques?

En el caso de Reig —y otros anteriores— la decisión no puede ser más desacertada por parte del diario, incluso desde el punto de vista empresarial. Si ‘Público’ sigue virando a estribor, es muy posible que pierda lectores. ¿Acaso no han hecho un estudio de mercado que contemple el perfil ideológico de los que compran el diario? Otros repentinos y fulminantes cambios anteriores en ‘Público’ quizá conforman una secuencia nada casual cuyo colofón ha sido la concesión gubernamental de un canal de TDT de pago a los accionistas mayoritarios de ‘Público’, que entre lectores y audiencia sin duda optarán por lo segundo.

Si culmina la desaparición de la excepcional singularidad ideológica que representaba ‘Público’ en el conjunto de la prensa diaria de tirada nacional, las aguas volverán a su cauce : «libertad de elección» para los lectores dentro de un «plural» panel de diarios de centro-derecha, derecha y extrema derecha. El pensamiento único bipartidista parece que no admite excepciones, y menos en tiempos de crisis. Menos mal que siempre nos quedará Gol televisión.

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(*): Véase en el blog de Rafael Reig: «Ya no escribo en ‘Público'»


La última publicación de Reig en ‘Público’:

Carta con respuesta (31/10/2009)… Sigue leyendo

[Publicado en] Rebelión: Las noticias más silenciadas en España

PASCUAL SERRANO • Rebelión, 2/10/2009

Cada año, el proyecto Censored (EEUU) publica las 25 noticias más sofocadas, junto a todas estas noticias ofrecemos la selección de los temas con menos incidencia en los grandes medios españoles: Las misiones del ejército en el exterior o las denuncias de Amnistía Internacional sobre los derechos humanos, totalmente inadvertidas.

La existencia de un compendio de asuntos de actualidad silenciados por los medios tiene su correspondencia en el Estado español. Entre los temas ausentes está, por ejemplo, conocer con precisión el papel de las tropas españolas en las misiones en en extranjero. Se nos presenta la versión del Gobierno o salta a las primeras páginas cuando hay bajas, pero nunca se desplaza un equipo de televisión al lugar y entrevista a militares de bajo rango. De hecho, pocos españoles sabrían enumerar los lugares donde existen misiones militares españolas. ¿Alguien ha oído a algún soldado explicar qué hicieron en Chad, por ejemplo? Sigue leyendo