A veces sobran las palabras…

Amanecer de la Tierra en una zona cercana al Polo Sur lunar en cinco fotogramas

Imágenes captadas por la cámara HDTV de la sonda orbital lunar Kaguya-Selene de la JAXA (Japan Aerospace Exploration Agency) el 7 de noviembre de 2007. Se trata de las primeras imágenes de la Tierra en alta definición, captadas por esta sonda japonesa a una distancia de 380.000 kilómetros y a una altura aproximada de 100 km sobre la superficie de la Luna. La zona blanca que corona el planeta azul es la Antártida; la masa de tierra visible debajo a la derecha es el continente australiano. Una curiosidad para los más observadores: las fotografías están captadas prácticamente desde el Polo Sur lunar y la Tierra aparece “boca abajo” en relación a cómo es representada habitualmente en los atlas; en este caso el Polo Sur terrestre se ve “arriba”.

El cráter que aparece en primer plano y que destacamos en la ilustración anotada es el Shackleton, situado en unas coordenadas muy próximas al Polo Sur de nuestra Luna (89.9ºS-0.0ºE). Fue llamado así en homenaje al explorador irlandés Ernest Shackleton, que comandó la expedición transantártica Endurance a principios del siglo XX (1914-1916). Este cráter de impacto tiene un diámetro de 19 km y una profundidad que puede llegar nada menos que a 4.200 metros [editado]. En la región polar que rodea al Shackleton, valorada como posible ubicación para futuras bases lunares humanas, hay zonas expuestas a la luz solar de forma casi permanente debido al escaso ángulo de inclinación del eje lunar en relación con el plano de la órbita del sistema Tierra-Luna (eclíptica) alrededor del Sol (5º); por el contrario, en las profundidades de este cráter la oscuridad es perpetua. [Imágenes: JAXA/NHK • Texto e ilustración: Paco Arnau / Ciudad futura]

+info, imágenes y vídeos: Kaguya Image Gallery (JAXA, English)


El otro planeta azul

Neptuno es considerado actualmente —tras ser degradado Plutón a una categoría inferior— el octavo y último planeta del Sistema Solar en orden de distancia a nuestra estrella. Aunque la Tierra es el más grande de los planetas de composición mayoritariamente sólida (los llamados terrestres) y Neptuno el más pequeño de los gigantes gaseosos, gracias a la representación comparativa a escala que hemos realizado de los dos planetas azules podemos constatar que este dios del mar tiene unas proporciones sensiblemente superiores a las de nuestro planeta. Neptuno tiene un diámetro de casi 50.000 kilómetros frente a los 12.756,8 km del diámetro ecuatorial de la Tierra; luego es casi cuatro veces más grande.

Neptuno fue descubierto por el astrónomo francés Urbain Le Verrier en 1846. Este gigante azul ha sido visitado por primera y última vez por la sonda interplanetaria de la NASA Voyager II en 1989, que observó también con detalle a Tritón, su satélite principal. La imagen global de Neptuno de la ilustración está compuesta a partir de las fotos captadas por la cámara de la sonda estadounidense desde una distancia aproximada de 7 millones de kilómetros. La gran mancha que se divisa en la zona ecuatorial de Neptuno es un colosal huracán (allá por agosto de 1989) que ocupa una superfície equiparable a un hemisferio completo de nuestro planeta. La velocidad de los vientos en la activa atmósfera de Neptuno puede llegar a alcanzar la supersónica cifra de 2.000 km/h, debido —según se estima— al flujo de calor que emana del núcleo sólido interno hacia las más que frías capas altas de su atmósfera, con -218ºC de temperatura superficial a causa de la lejanía del Sol.

Las Voyager 1 y 2 —lanzadas desde Cabo Cañaveral en 1977— son desde hace más de tres años naves interestelares debido a que se encuentran fuera de la zona de influencia del Sol. Se espera que la Voyager 2 siga transmitiendo datos hasta 2030 gracias a su longeva pila nuclear de plutonio, unos generadores termoeléctricos de radioisótopos que duran y duran y duran…
[Fotos reproducidas: NASA • Texto e infografías: Paco Arnau / Ciudad futura]

+info: Voyager, the Interstellar Mission (JPL/NASA)
Infografía de las sondas Voyager: Voyagers: 33 years of space flight (Agencia Novosti, Moscú)
Entradas relacionadas en Ciudad futura: Un grano de pimienta en el espacio
Infografía del Sistema Solar [con tablas comparativas de dimensiones y otros datos]

Un grano de pimienta en el espacio

Cuando leemos textos de divulgación científica sobre astronomía, aunque consigamos llegar a aprender y comprender conceptos teóricos con mayor o menor grado de complejidad, nuestra mente se resiste a aprehender o asimilar datos que se expresan con simples cifras basadas en unidades de medida, como la magnitud de los cuerpos celestes o —”más difícil todavía”— las enormes distancias que los separan en un universo como el nuestro, donde el vacío es el gran protagonista a pesar de que en un cielo estrellado sin Luna (Luna nueva) nuestros ojos nos hagan creer lo contrario. [Véase al respecto: “Átomos interpretando su propio origen y evolución”]

Tamaño comparado a escala de diversos objetos en relación con el Sol, varios planetas
del Sistema Solar y su estrella más cercana. Tanto el tamaño relativo de la “cabeza de
alfiler” como el del “grano de pimienta” han sido levemente aumentados en aras de
su propia visibilidad en esta ilustración.
[Infografía: Paco Arnau / Ciudad futura]

Estamos acostumbrados a interpretar e incluso a calcular mentalmente distancias y magnitudes usuales en la vida cotidiana con poco margen de error. Los delineantes eran capaces de distinguir en un plano arquitectónico, a simple vista y con total seguridad, una línea de una décima de milímetro de grosor de otra de dos décimas de milímetro (0,1-0,2 mm). Un buen sastre “de los de antes” sabía la talla del cliente nada más verlo entrar por la puerta del establecimiento. Un diseñador gráfico actual debería distinguir a la perfección un cuerpo de letra de 10 puntos tipográficos con una simple mirada. Los antiguos exploradores calculaban días de marcha hacia un lugar lejano visible en el horizonte con un margen de error mínimo… y podríamos seguir con multitud de ejemplos.

Magnitudes astronómicas

Pero todo cambia para nuestra mente, experta en el cálculo de proporciones terrestres y cotidianas tras cientos de miles de años de evolución e interacción con el mismo entorno, cuando las magnitudes son astronómicas. Seguramente es por eso que cuando utilizamos la expresión “cifras astronómicas” nos solemos referir a cantidades de dinero que escapan a nuestra comprensión… limitada por los magros ingresos de la mayoría. El límite suele estar situado en cifras que superen los seis ceros a la derecha (si hablamos de euros o dólares)… Esto también puede valer para las magnitudes espaciales astronómicas.

Podemos hacernos una idea cabal de la distancia que nos separa de la Luna cuando nos dicen que nuestro único satélite natural está a unos 380.000 km; no se trata de una cifra inabarcable para nosotros, seamos aficionados o no la astronomía, al fin y al cabo podemos ver la superficie de la Luna con cierto detalle muchas noches al año e incluso una docena de seres de nuestra especie han llegado a caminar o a conducir vehículos sobre sus estériles planicies. Incluso los automóviles terrestres pueden llegar a alcanzar esa cifra de 380.000 en su cuentakilómetros, aunque en los modelos que se fabrican actualmente esto sea algo cada vez más inusual. Sigue leyendo

Los pulmones de la Tierra

Gracias a la recopilación de los datos enviados por varios satélites de observación científica de la NASA (CESat, TerraAqua), por primera vez podemos disponer de un mapa global detallado de los bosques de la Tierra en su estado actual, según acaba de publicar la web de la agencia espacial norteamericana ayer 20 de julio de 2010.

Mapa: NASA Earth Observatory [clic en la imagen para ampliar]

La principal novedad de este mapa —en relación con otros publicados anteriormente— es que no sólo reproduce la extensión de las masas boscosas terrestres, sino además —y por primera vez— la altura de su cubierta o dosel [canopy height, en inglés en el mapa original] en una gradación de tonos verdes (como no podría ser de otra manera) que representa hasta los 70 metros en su tono más oscuro.

Este mapa es una herramienta científica de gran valor para el estudio del actual ciclo del carbono, en el que juegan un papel fundamental las masas boscosas —pulmones a través de los que respira nuestro ecosistema global— que, como se puede observar gracias a este trabajo, ocupan aún grandes extensiones a pesar del creciente proceso de deforestación que han sufrido en las últimas décadas. Destacan por su gran superficie el bosque tropical húmedo de la región amazónica en el subcontinente sudamericano y la gran Taiga euroasiática de coníferas, que se extiende desde Escandinavia hasta el litoral pacífico del Extremo Oriente siberiano [imagen de la derecha]. Otros grandes ecosistemas arbóreos como las selvas del sudeste asiático y de la región centroafricana, los bosques de Europa Central y Norteamérica, las selvas de Indonesia o la Taiga canadiense son perfectamente distinguibles.

En cuanto a la altura de la cubierta boscosa, destacan por su tono más oscuro en el mapa: las frondosas selvas de Centroamérica, los bosques de clima templado cercanos a la Costa Oeste de Canadá y EEUU (donde se encuentran los ejemplares de árbol más altos del planeta), los bosques subtropicales asiáticos de las estribaciones del Himalaya y las tupidas selvas de la península de Indochina. [Véase mapa ampliado]

+info y descarga de imágenes de alta resolución:
First-of-its-kind map depicts global forest heights

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Más que mil palabras [28]: Cuando la realidad supera al montaje

Foto aérea del enorme socavón provocado por las lluvias torrenciales que ha sufrido Guatemala a finales de mayo a causa de la tormenta tropical Ágata. Esta imagen real [no, no se trata de un montaje] muestra el profundo agujero que se tragó literalmente un edificio de tres plantas y transformó en un cráter de más de 20 metros de diámetro la intersección entre dos calles de la Ciudad de Guatemala. [Foto: Luís Echeverría • Vía: The Sacramento Bee]

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[Vídeo] Imagínate la Tierra con un sistema de anillos como el de Saturno

Un curioso ejercicio de imaginación aplicada a la astronomía: ¿Qué aspecto tendría la Tierra y el firmamento (el famoso Cielo de Madrid, por ejemplo) si en torno a nuestro planeta orbitara un sistema de anillos similar al de Saturno? La respuesta, en el siguiente vídeo de animación 3D…

Música: Ellens Gesang III, D839, Op. 52 nº 6 (Franz Schubert)
Más vídeos del autor: Canal TOROYD de YouTube

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