Fruta fresca para la ISS

El carguero espacial ruso Progress M-08-M se ha acoplado con éxito a la Estación Espacial Internacional (ISS) el pasado sábado 30 de octubre a las 16:36 (GMT). Esta nave automática no tripulada es el principal medio de avituallamiento de equipos, víveres, oxígeno, agua y combustible de la estación orbital. Las maniobras finales de aproximación y acoplamiento fueron dirigidas con destreza desde el puesto de control del módulo Zvezda por el veterano cosmonauta soviético-ruso Alexander Kaleri, que acumula la experiencia de haber participado en cinco expediciones de larga duración a la Estación Mir y a la ISS. En la imagen, el cosmonauta Oleg Skripochka traslada parte de la carga del Progress a la ISS, incluídas algunas manzanas. [Foto: NASA • Fuente: Prensa Espacial]

La ISS camino de Júpiter (según NASA iPad App)

La aplicación de la NASA para el gadget de moda nos muestra esta imagen (reproducida en el detalle superior) en su pantalla de inicio (imagen inferior): La Estación Espacial Internacional (ISS) camino de Júpiter tras superar la órbita de Marte o bien [muy mal, en realidad] orbitando el Sol entre estos dos planetas. La imagen de la ISS es, además, un tanto viejuna; vemos una ISS en su configuración de hace una década y con un Shuttle acoplado, algo poco habitual que aún lo va a ser menos cuando los transbordadores sean próximamente retirados de forma definitiva. Posiblemente NASA App HD para iPad funcione razonablemente bien y cumpla con su función, pero la agencia espacial estadounidense debería ser un poco más cuidadosa a la hora de diseñar la interface de sus aplicaciones informáticas. Si no es así, podríamos aplicarles, siendo condescendientes, el viejo dicho castellano: «En casa del herrero, cuchillo de palo».

Podéis visitar la página de presentación de NASA App HD para iPad en su web oficial, donde podréis ver un vídeo de presentación y más capturas de pantalla de esta aplicación que, de momento, no ha sido rectificada… Aunque rectificar es de sabios, no parece que eso esté muy de moda últimamente, al menos no tan de moda como el nuevo gadget de Apple.

Pablo Picasso: «Étude de Youri Gagarine»

Uno de los dibujos de la serie «Étude de Youri Gagarine» (Pablo Picasso, 1961)

[Agitprop] Darth Vader XVI

El malo de la película… y en la vida real. [Vía: @Omy_Mulder en Yfrog]

Luces del Norte

“We come spinning out of nothingness, scattering stars like dust».
[Vía: Thirteengalaxseas]

Marcelino Camacho (1918-2010)

La ‘última hora’ del periodismo en España

Captura de pantalla del telediario de la cadena privada Telecinco, una de las de más audiencia en España, del 27 de octubre de 2010. ¿Se trata de una astuta maniobra de distracción para que nadie repare en que Néstor lo escribieron sin tilde en la «e»?, ¿acabarán convirtiéndose los informativos de las televisiones en programas de humor —negro, en este caso— o argumento para comentarios cómicos en las redes sociales? Las respuestas, como siempre, después de la publicidad.

Imagen vía: @javierM en Twitter

Preparados para la Guerra Fría

Nikita Sergéyevich Jrushchov (1894-1971), obrero metalúrgico, ruso de nacimiento y ucraniano de adopción, fue secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (máximo cargo dirigente de la URSS) entre 1953 y 1964. Tras la muerte de Stalin denunció ante el XX Congreso del PCUS (1956) las prácticas de su antecesor a la cabeza del Partido y del Estado socialista y dirigió con mano firme las riendas de la superpotencia euroasiática durante una década que coincidió con algunos de los episodios más peligrosos de la Guerra Fría de EEUU contra la URSS, como la Crisis de los Misiles de Cuba en octubre de 1962. Pero a la vez el mandato de Jruschov también coincidió con un desarrollo y florecimiento históricamente sin par de la economía, la cultura, la industria, la tecnología y la ciencia soviéticas. Los años de Jruschov, caracterizado por los historiadores como un hijo de la clase obrera impulsivo y resolutivo, fueron tiempos en los que la URSS sobrepasó a su rival norteamericano en muchos aspectos; uno de los más destacables fue, sin duda, la carrera espacial, con unas repercusiones impactantes en la opinión pública mundial en una época en la que la rivalidad entre las dos superpotencias estaba a la orden del día en los medios de comunicación. Eran tiempos en los que la URSS era un país unido y orgulloso, respetado y temido, respectivamente, por amigos y adversarios. Con independencia de sus aciertos y errores personales al frente del Estado soviético (que, como no podría ser de otra forma, los tuvo), durante la década de Jrushchov la URSS se consolidó como una superpotencia de escala global y un país socialista desarrollado. Lo que vino —y ha venido— después es otra historia.

Wikileaks Iraq: ¿Necesitábamos una confesión firmada?

La reciente filtración y publicación de documentos secretos del Pentágono (Ministerio de la Guerra de EEUU) por parte de la ONG Wikileaks no descubren nada que no supiéramos de antemano pero sí dejan al descubierto las miserias de unos medios de comunicación internacionales que llevan ya muchos años —demasiados— representando el papel de meros órganos de propaganda de guerra que reproducen y transmiten las consignas de Washington y de Wall Street; los dos pilares sobre los que se asienta el Imperio global estadounidense y su régimen: respectivamente, un colosal aparato estatal-militar al servicio de las guerras emprendidas por las grandes corporaciones privadas para la rapiña de recursos económicos y humanos globales con más de la mitad de su presupuesto destinado al gasto militar, y la sede del capitalismo financiero desde la que se toman las grandes decisiones que luego aplican los gobiernos de turno de su partido único con dos versiones.

La Guerra y ocupación de Iraq ha sido —y es, no olvidemos que aún continúa— la demostración más cruda de por dónde van los tiros en el Nuevo Orden mundial surgido a principios de la década de 1990 tras la disolución de la URSS: el capitalismo absoluto y rampante. Precisamente la primera agresión bélica al martirizado país de los iraquíes —durante la presidencia de Bush I— por parte de EEUU y sus satélites fue posible gracias a la implosión de la superpotencia soviética. A partir de ahí siguió más de una década de sanciones económicas a Iraq que fueron la causa directa de más de 1,5 millones de muertos (en su mayoría niños), la mayor parte debidos a la carencia de productos médicos e infraestructura y maquinaria sanitaria a causa de ese bloqueo que finalizó con la invasión en 2003. Este embargo criminal ha sido denunciado a lo largo de más de 10 años por diversas organizaciones internacionalistas y solidarias, voces que clamaban en un vacío informativo desierto, como fue el caso de la meritoria y honorable Campaña por el Levantamiento de las Sanciones a Iraq, con sede en Madrid.

Después del 29 de septiembre de 2001, el nuevo jefe del régimen militar-corporativo estadounidense Bush II (hijo de Bush I) ordenó iniciar en su calidad de comandante en jefe de las tropas imperiales una nueva guerra en un país estratégico desde los puntos de vista militar y económico y a caballo entre Asia Central y Oriente Medio. Daba comienzo así la Guerra de Afganistán contra los talibán, fánáticos teocrático-feudales amigos y aliados de EEUU («luchadores de la libertad», según Reagan) que fueron armados, financiados y aupados finalmente al poder tras la retirada del Ejército soviético de Afganistán (una retirada que sí fue real y efectiva). Otro de sus «objetivos» declarados era capturar a un personaje tan fantasmal como etéreo denominado Bin Laden —señor de la guerra de la teocracia saudí y antiguo amigo de EEUU también—; aún están «trabajando en ello». A partir de ahí, este complejo militar-financiero de EEUU con destacados representantes con intereses económicos directos en la región dentro del mismo gobierno (vicepresidente y varios miembros del Gabinete de la Casa Blanca) se lanzó en 2003 a una nueva aventura bélica para conquistar una de las reservas de petróleo más importantes del mundo: la II Guerra de Iraq en la que aún estamos (el nuevo jefe Obama no ha retirado sus tropas a pesar de que lo prometió y aunque los medios convencionales hayan publicado sin rubor lo contrario este mismo año).  Sigue leyendo

[Arte digital] Dale May: América, sexo y muerte

Dale May es un artista neoyorkino que refleja en sus trabajos, no exentos de altas dosis de ironía, el modo de vida americano. May actualiza con medios de hoy la tradición del fotomontaje de denuncia, uno de cuyos ejemplos más destacables es el español Josep Renau con su famosa serie Fata morgana USA: The American way of life (1967). Dale May nos muestra con su obra «The Bomb» (parte de la serie Pinups) dos de los elementos fundamentales de ese modo de vida americano y del modelo cultural y propagandístico-publicitario del capitalismo occidental: el paradójico culto al sexo y a la muerte [clic en la imagen para ampliar].

+info y galería de trabajos del autor: dalemayphotography.com
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