Una estampa casi turística del bello entorno de la plataforma de lanzamiento del cohete H-IIB al borde del mar [en el tercio izquierdo de la foto] en las instalaciones del Centro Espacial Tanegashima (TNSC por sus siglas en inglés) de la Agencia espacial japonesa (JAXA). Tanegashima es el principal centro cosmonáutico de Japón y está ubicado en la isla homónima, situada 115 km al sur de Kyushu, la más meridional de las grandes islas de archipiélago nipón. [Foto: JAXA]

Vector H-IIB de la Agencia espacial japonesa (JAXA)
Que no cunda el pánico y nadie piense, por el título dado a esta entrada, que hay tripulantes femeninas en una determinada acepción del término «estado de ingravidez» en la ISS… Si todo se desarrolla según el programa previsto, el lanzador H-IIB —la joya de la corona del actual programa espacial nipón— despegará el próximo 20 de enero de 2011 con destino a la Estación Espacial Internacional transportando en su cofia superior el segundo carguero orbital no tripulado HTV (siglas de H-II Transfer Vehicle), cuyo primer vuelo (HTV-1) se realizó en 2009. El HTV-2 efectuará una misión de avituallamiento de la ISS y del módulo-laboratorio japonés Kibo del complejo orbital. Este segundo carguero espacial del país del Sol naciente ha sido bautizado por votación popular Kounotori, que significa «Cigüeña» en japonés, de ahí el sugerente título del post.
Unos ‘se van’, pero los de siempre siguen ahí y otros vuelven
La fase de retirada y declive en que se halla sumida la NASA está coincidiendo últimamente con un nivel de actividad en la ISS ciertamente intenso gracias, sobre todo, a una programación de vuelos eficiente, puntual y sostenida a cargo de la Agencia cosmonáutica de la Federación Rusa, vuelos tanto tripulados como automáticos: tras el acoplamiento ayer en la fecha y hora previstas de la nave Soyuz TMA-20 con tres nuevos tripulantes, un total de cuatro puertos del Segmento ruso acogen actualmente sendos pares de naves Soyuz (la citada TMA-20 y la TMA-01M) y cargueros automáticos Progress (el M-07M y el M08-M); todo ello sin olvidar las aportaciones japonesas y europeas al complejo orbital internacional: al HTV-2 Kounotori japonés le seguirá otro nuevo carguero de gran capacidad: el ATV-2 Johannes Kepler de la Agencia Espacial Europea, cuyo acoplamiento al Módulo Zvezda del Segmento ruso está previsto para el próximo 15 de febrero.
A todo lo anterior hay que añadir que la actual expedición alojada en la ISS, la número 26, tiene previsto recibir también en próximas fechas dos nuevos cargueros rusos Progress y —presumiblemente (nunca se sabe tal y como van las cosas en la NASA)— dos vuelos finales del sistema de transbordadores estadounidenses Shuttle: el STS-133 Discovery, cuyo lanzamiento estuvo previsto a principios de noviembre pero ha sido suspendido y aplazado en sucesivas ocasiones debido a problemas de todo tipo, y el STS-134 Endeavour.
P.s.: Con motivo del próximo lanzamiento del HTV-2 Kounotori estamos preparando una infografía lo más completa posible de este sistema japonés de cargueros espaciales H-IIB-HTV, que esperamos ofreceros en torno a la fecha en que la «Cigüeña» remonte el vuelo.


Poco después de su lanzamiento nocturno (sin duda los despegues más espectaculares), los motores de la primera etapa del cohete Soyuz FG (R-7 ‘Semiorka’) a pleno rendimiento —con tres cosmonautas a bordo de la nave 

«Una burbuja de gas, fotografiada por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, flota serenamente en las profundidades del espacio». Esta burbuja gaseosa es el resultado remanente de la onda expansiva de una supernova, la SNR 0509, una gran explosión estelar en la Gran Nube de Magallanes (galaxia situada a unos 160.000 años luz de la Tierra). La cubierta de esta burbuja de gas tiene alrededor de 23 años luz de diámetro y se expande a más de 11 millones de kilómetros por hora (nada menos que 5.000 kilómetros cada segundo), todo ello según informa la web de la misión Hubble. Esta espectacular imagen es el producto de la combinación de varias fotografías captadas por el Hubble en 2006 y 2010 y acaba de ser publicada el 14 de diciembre. La explosión de esta supernova podría haber sido visible desde el Hemisferio Sur de nuestro planeta hace unos 400 años (en tiempo terrestre), hacia el año 1600; aunque no se han constatado registros históricos de tal evento. A la vista de imágenes como ésta del Universo real, cada día nos resulta más difícil entender cómo todavía hay personas que vanamente se afanan en buscar maravillas en supuestos fenómenos sobrenaturales o imaginarios al albur de religiones o supersticiones. Vivimos en una época en la que la ciencia y la tecnología nos permiten contemplar (ver para creer) acontecimientos naturales que, día tras día, superan —y hasta desbordan— nuestra capacidad de asombro y admiración. Esta imagen de singular belleza es una buena prueba de ello. [Foto: ESA/NASA/Hubble Heritage Team (STScI/AURA)/J. Hughes (Rutgers University)]



