Los pulmones de la Tierra

Gracias a la recopilación de los datos enviados por varios satélites de observación científica de la NASA (CESat, TerraAqua), por primera vez podemos disponer de un mapa global detallado de los bosques de la Tierra en su estado actual, según acaba de publicar la web de la agencia espacial norteamericana ayer 20 de julio de 2010.

Mapa: NASA Earth Observatory [clic en la imagen para ampliar]

La principal novedad de este mapa —en relación con otros publicados anteriormente— es que no sólo reproduce la extensión de las masas boscosas terrestres, sino además —y por primera vez— la altura de su cubierta o dosel [canopy height, en inglés en el mapa original] en una gradación de tonos verdes (como no podría ser de otra manera) que representa hasta los 70 metros en su tono más oscuro.

Este mapa es una herramienta científica de gran valor para el estudio del actual ciclo del carbono, en el que juegan un papel fundamental las masas boscosas —pulmones a través de los que respira nuestro ecosistema global— que, como se puede observar gracias a este trabajo, ocupan aún grandes extensiones a pesar del creciente proceso de deforestación que han sufrido en las últimas décadas. Destacan por su gran superficie el bosque tropical húmedo de la región amazónica en el subcontinente sudamericano y la gran Taiga euroasiática de coníferas, que se extiende desde Escandinavia hasta el litoral pacífico del Extremo Oriente siberiano [imagen de la derecha]. Otros grandes ecosistemas arbóreos como las selvas del sudeste asiático y de la región centroafricana, los bosques de Europa Central y Norteamérica, las selvas de Indonesia o la Taiga canadiense son perfectamente distinguibles.

En cuanto a la altura de la cubierta boscosa, destacan por su tono más oscuro en el mapa: las frondosas selvas de Centroamérica, los bosques de clima templado cercanos a la Costa Oeste de Canadá y EEUU (donde se encuentran los ejemplares de árbol más altos del planeta), los bosques subtropicales asiáticos de las estribaciones del Himalaya y las tupidas selvas de la península de Indochina. [Véase mapa ampliado]

+info y descarga de imágenes de alta resolución:
First-of-its-kind map depicts global forest heights

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‘African Progress’: El mundo real y el mundo de Zapatero

El 19 de julio de 2010 se celebró en Madrid la Conferencia ‘African Progress’, organizada por la Fundación Ideas con el patrocinio del PSOE y del Congreso Nacional Africano (CNA). Se trataba de aportar ideas sobre la agenda política de los países africanos y sus relaciones con sus socios internacionales.

A esta «cumbre de líderes progresistas», asistieron destacadas personalidades, como el vicepresidente de la Republica de Sudáfrica, Kgalema Motlanthe, quien compartiera lucha y prisión con Nelson Mandela y fuera secretario general del CNA; los presidentes de Etiopía, Meles Zenawi; de Cabo Verde, Pedro Pires y de Tanzania, Takaya Kikwete; así como líderes socialdemócratas de Senegal, Ghana y Costa de Marfil. Además se desplazó a la capital española una amplia delegación del Congreso Nacional Africano, junto con especialistas y miembros de thinks-thanks, generadores de ideas y especialistas en África españoles, portugueses, belgas, irlandeses, etc. Faltaron a esta cita destacados miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de viaje por Afganistán, como su propio titular, Miguel Ángel Moratinos, o la secretaria de Estado de Cooperacion, Soraya Rodríguez.

La importancia de África radica en que si ahora hay 900 millones de africanos, en 2050 habrá 1.900 millones. Y en que mientras las sociedades del Norte envejecen, la población africana es joven. Además, África es el continente del coltán y de otras materias primas estratégicas en el presente y en el futuro inmediato. Por no hablar de otros recursos humanos y naturales que atesora este continente. Al mismo tiempo, la renta per capita de África —a pesar de toda la propaganda en torno a la cooperación— es ahora más baja que hace 30 años. Más de 50 países africanos ocupan la cola en la lista de los más pobres del mundo. Sigue leyendo

[La viñeta de] Ben Heine: «Power»

Ben Heine • Humor gráfico en Ciudad futura »

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[Apuntes] El Moratinos afgano o cómo ‘ganar corazones y mentes’ matando a la gente

El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, acaba de viajar a Afganistán para visitar a las tropas de ocupación españolas, animar a ONGs y autoridades colaboracionistas y rendir pleitesía al recientemente nombrado jefe de las fuerzas de EEUU y la OTAN en el país centroasíatico, el halcón del Pentágono general David Petraeus, siguiendo así los marciales pasos de su colega titular de Defensa Carmen Chacón hace unos días.

Moratinos vestido con el manto de mando (chapan) y el turbante de gala (longui)
afganos el 19 de julio de 2010 en Qala-i-Naw (zona de ocupación española).
(Foto: EFE)

Durante esta última visita afgana Moratinos repitió en sus declaraciones a los medios la manida frase Made in USA: «La única manera de ganar esta batalla es ganando los corazones y las mentalidades [mentes, querría decir] de los afganos»; mostrándose partidario de afganizar el conflicto implicando a las «fuerzas vivas» locales (talibanes y narco-caudillos tribales) en la colaboración con los ocupantes.

La estrategia de afganización no es nada original, tiene su punto de partida en la doctrina de vietnamización de los prolegómenos de la derrota de EEUU en la Guerra de Vietnam, donde a la sazón combinaron —en un ejercicio acrobático de cinismo sin parangón— el eslogan «Ganar las mentes y los corazones de los vietnamitas» con los bombardeos en alfombra o de saturación de los B-52 sobre Hanoi y Vietnam del Norte. En su versión iraquí más reciente, esta estrategia también ha fallado estrepitosamente. Más de siete años después de la invasión estadounidense, la guerra, la resistencia y la ocupación continúan en Iraq a pesar de los intentos de iraquizar el conflicto, primero por parte de Bush y después por su aventajado sucesor-continuador Obama. Sigue leyendo

[Opinión] Por una cooperación justa y democrática con África

El desarrollo parece haber desaparecido de la Agenda. Los gobiernos occidentales están preocupados con «la gestión de la crisis». La gestión de la crisis por parte de estos gobiernos, siguiendo las directrices del FMI y del Banco Mundial, opera mediante políticas de desregulación diseñadas para debilitar las rigideces del mercado de trabajo y también para liberalizar los precios y los salarios en una economía global. También para reducir el gasto público (principalmente inversiones en infraestructuras y servicios sociales) y, por último, se han liberalizado las transacciones externas. Y esto afecta directamente a los países subdesarrollados…

Niños africanos trabajando en una mina de diamantes. [Foto: Mvemba Dizolele]

Esta receta neoliberal se justifica con el vago dogma de que la liberalización alienta las iniciativas potenciales sofocadas por el intervencionismo y vuelve a poner la locomotora del crecimiento económico en los raíles: «Quienes se liberalicen de forma más completa y rápida devendrán más competitivos». Ésta fue la política puesta en marcha durante los años ochenta del siglo pasado y parece que quiere ser reeditada en la actualidad.

Además, se presentaba la liberalización económica como sinónimo de democracia política, despreciando así las críticas que pudieran plantearse desde otras posiciones ideológicas.

Los méritos de este liberalismo económico [en el campo de la cooperación al desarrollo] se cifran apelando a su transparencia frente al «Estado centralizado y opaco», ignorando que es un Estado realmente democrático lo que proporciona las mejores condiciones para la transparencia. Por el contrario —en la realidad— se perpetúan prácticas de corrupción, que debilitan la eficacia de los proyectos por la falta de democracia real, y el mantenimiento de las oligarquías y elites locales, que son las que se benefician generalmente de muchos de esos proyectos. Mientras, se predica transparencia. Las relaciones privilegiadas de algunas corporaciones con los gobiernos no se analizan. También son opacas muchas veces las relaciones entre las cooperaciones oficiales de los países desarrollados y los de los países receptores de los proyectos. El fundamentalismo religioso tampoco favorece la democratización de esas sociedades, sino que manifiesta un estadio de control social muy distante de la liberación de las fuerzas productivas que se dice perseguir. También actúan, en parte, en contra de los avances en torno a una cooperación regional necesaria: los Mercados comunes regionales como las CFAO. Sigue leyendo

[Puño y letra] Oscar Wilde

“Un mapa del mundo que no incluya Utopía
no es digno de ser visto”

Oscar Wilde (Irlanda, 1854-1900)
Cita enviada por Fernando Pacheco • Puño y letra »

Mapa de «Utopía», xilografía del cartógrafo Abraham Ortelius de Amberes (circa 1550)

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[La viñeta de] Eneko: El estado de la nación

Eneko • Humor gráfico en Ciudad futura »
Entrada relacionada: [Apuntes] El Estofado de la Nación

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Apolo-Soyuz: Encuentro en órbita de dos mundos distintos y distantes

El 17 de julio se conmemora el 35º aniversario de la expedición orbital tripulada soviético-estadounidense Apolo-Soyuz. En tal fecha de 1975, la nave soviética Soyuz 19 y la estadounidense Apolo ASTP (extraoficialmente también denominada Apolo XVIII) se acoplaban en la órbita terrestre tras sendos lanzamientos dos días antes (15 de julio) desde el Cosmódromo de Baikonur (RSS de Kazajistán, URSS) y el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral, Florida, EEUU). Así, las dos colosos adversarios se unieron por dos días en la óbita de nuestro planeta.

El astronauta estadounidense Donald Slayton (a la izquierda y «boca abajo»), piloto de la misión Apolo ASTP, y el cosmonauta soviético Alexei Leonov, primer hombre en realizar un «paseo espacial» (1965) y comandante de la nave Soyuz 19, durante uno de los encuentros en órbita de las tripulaciones de la misión conjunta Apolo-Soyuz. Esta imagen fue una de las más reproducidas por la prensa internacional en 1975. [Foto: NASA]

El Apolo ASTP estadounidense fotografiado desde la Soyuz 19 en la órbita terrestre. En la proa del módulo de mando cónico, única zona habitable de la nave, está acoplado el Docking Module (DM; en el extremo izquierdo de la foto) diseñado específicamente para esta misión y al que a su vez se unió la nave soviética. Las misiones lunares Apolo protagonizaron la hazaña de ser los primeros (y únicos) vuelos tripulados que se posaron en nuestro satélite (seis misiones con éxito y una fallida entre 1969 y 1972). Esta misión Apolo-Soyuz de 1975 fue el último vuelo de las naves Apolo antes de pasar a formar parte de la historia de la carrera espacial. [Foto: Academia de Ciencias de la URSS]

La verde cobertura textil de la Soyuz 19 contrasta con el blanco de un área nubosa de la Tierra. En esta excelente imagen captada por la tripulación del Apolo ASTP se pueden distinguir los diferentes módulos de la nave soviética. De izquierda a derecha: (a) el módulo orbital habitable con el mecanismo de acoplamiento al DM en su extremo, (b) el módulo de mando y descenso de la tripulación y (c) el módulo de servicio o de instrumentación y propulsión (único no habitable), al que está fijado el doble juego de paneles fotovoltaicos desplegables. La versión actual de este fiable y robusto diseño de la ingeniería espacial soviética, cuya vigencia ha resistido el paso de más de cuatro décadas, sigue operativa en nuestros días. Si nadie lo remedia, las Soyuz pronto serán el único medio de transporte de tripulaciones hacia la Estación Espacial Internacional a partir de la retirada de los transbordadores espaciales norteamericanos Shuttle. [Foto: NASA]

El primer apretón de manos entre los dos comandantes de la misión: Thomas Stafford (con vestimenta naranja, en el Docking Module) y Leonov (al fondo, en el módulo orbital de la Soyuz). [Agencia TASS]

Sellos conmemorativos de la misión conjunta Apolo-Soyuz editados en 1975 por los servicios postales de EEUU (10 centavos de dólar) y de la URSS (12 kopeks de rublo).

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[Reproducido en Rebelion.org]

La doble designación oficial de esta primera y única misión espacial conjunta de las dos superpotencias fue Apollo-Soyuz Test Project (ASTP, por sus siglas en inglés) y Экспериментальный полёт Союз-Аполлон (ЭПСА, Eksperimantalniy polyot Soyuz-Apollon, EPSA, por sus siglas y transcripción del ruso), que viene a significar en castellano «Vuelo experimental Soyuz-Apolo».

PLANTILLA Y PERFIL DE LA MISIÓN

La plantilla internacional de la misión Apolo-Soyuz estaba compuesta por un quinteto formado por tres astronautas estadounidenses (un veterano y dos novatos) y dos cosmonautas soviéticos (ambos con una misión anterior en su hoja de servicios).

La Soyuz 19 estaba comandada por el laureado héroe de la Unión Soviética y mundialmente famoso cosmonauta Alexei Leonov, primer hombre en realizar un paseo espacial diez años atrás (misión Vosjod 2 en 1965), acompañado por su camarada Valeri Kubasov como ingeniero de vuelo (misión Soyuz 6 en 1969). Por la parte estadounidense, en la nave Apolo ASTP viajaron tres astronautas de la NASA: el comandante Thomas Stafford, veterano, experimentado y conocido astronauta con tres misiones a sus espaldas (Géminis 6 y 9, y Apolo X); y los pilotos Vance Brand y Donald Slayton, ambos en el que fuera su primer vuelo espacial.

El perfil de la misión Apolo-Soyuz era sencillo y poco ambicioso más allá de su espíritu simbólico: dos días después de sus respectivos lanzamientos desde EEUU y la URSS el 15 de julio de 1975 mediante cohetes Saturno IB y Soyuz-U, ambas naves tripuladas se encontrarían en una órbita baja terrestre para acoplarse mediante un módulo de atraque diseñado exclusivamente para esta expedición: el Docking Module ASTP (DM), que fue unido en órbita a la proa del módulo de mando del Apolo para su posterior acoplamiento con la nave soviética Soyuz y el encuentro entre ambas tripulaciones.

DOS PAÍSES, DOS SISTEMAS

El DM, con 3,15 m de longitud, 1,4 m de diámetro máximo y unas dos toneladas de masa, era básicamente una esclusa —con un volumen útil equivalente al de una pequeña furgoneta— cuya función era permitir la transferencia y el encuentro de ambas tripulaciones en órbita a pesar de sus diferentes sistemas… de soporte vital. Mientras que en el Apolo estadounidense había una atmósfera de baja presión compuesta sólo de oxígeno, en la Soyuz soviética se vivía en un ambiente más familiar para los organismos terrícolas: una mezcla de oxígeno y nitrógeno con una presión más elevada y más parecida al aire que respiramos en la Tierra. El DM, además de solventar el problema de los diferentes entornos de soporte vital, permitió la conexión de los circuitos de comunicaciones de ambas naves. Su sistema de atraque APAS-75 de tipo andrógino y diseño soviético permitió la unión del complejo Apolo-DM a la Soyuz.

Otro problema, el del idioma, fue solventado por la condición relativamente bilingüe de las tripulaciones, que utilizaron indistintamente el ruso y el inglés para comunicarse… aunque debido al extraño acento del comandante norteamericano cuando hablaba ruso, el comandante soviético Leonov bromeó diciendo que «en realidad en la misión se hablaron tres lenguas: el inglés, el ruso y el oklahomski«, en referencia al Estado del Medio-Oeste de donde era nativo Thomas Stafford (Oklahoma).

Sección del hábitat multimodular durante las 44 horas que permanecieron unidas las naves. Apolo a la izquierda, DM en el centro y Soyuz a la derecha (clic en la imagen para ampliar). [Ilustración: Agencia soviética TASS]

Durante las 44 horas que estuvieron unidas las naves, sus tripulaciones intercambiaron regalos, diplomas, banderas, bebidas y delicatessen típicas de cada país. En estos casi dos días completos de convivencia en órbita (la mayor parte del tiempo en el DM y en el módulo orbital de la Soyuz) también hubo ocasión de realizar algunos experimentos científicos conjuntos así como, finalmente, una maniobra de acoplamiento adicional que volvió a poner a prueba con éxito el sistema soviético de atraque APAS-75.

ENCUENTRO DE DOS MUNDOS DISTANTES

En su contexto histórico, Apolo-Soyuz supuso no sólo un hito en la historia de la carrera espacial humana, al tratarse de la primera misión conjunta de las dos naciones que hasta ese momento habían rivalizado sin tregua en la conquista del cosmos desde el inicio de la carrera espacial por parte de la URSS en 1957, sino también un acontecimiento con repercusiones evidentes en la opinión pública mundial en el marco de la distensión y la llamada política de «coexistencia pacífica» entre EEUU y la URSS, un paréntesis de 1972 (firma del Acuerdo SALT I) hasta 1980 de relativa tregua en la Guerra Fría entre las dos superpotencias globales. Receso cuyo fin coincidió con la llegada del halcón anticomunista Ronald Reagan a la Casa Blanca a principios de 1981 y que dio paso a una nueva etapa histórica de máxima tensión internacional.

Vista con los ojos de hoy, tras más de dos décadas de cooperación espacial internacional en la Estación Mir y en la ISS, la misión conjunta Apolo-Soyuz podría parecer algo normal. Nada más lejos de la realidad en el contexto de 1975. La misión Apolo-Soyuz simbolizó y significó algo parecido al encuentro en el espacio de dos naves con seres procedentes de mundos muy distintos y distantes… y no sólo porque hablaran lenguas dispares y respiraran atmósferas diferentes.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

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Capturar un instante

Híperrealismo, sensualidad, seducción, un instante, sorpresa, provocación, toques de trivialidad, cotidianidad, luces y sombras, juventud, papel y… ¡un boli-bic-azul-de-toda-la-vida! Éstos son los ingredientes, el soporte y la herramienta del arte del pintor español Juan Francisco Casas (La Carolina, Jaén, 1976), un arte en el que la pintura y el dibujo se parodian a sí mismos capturando momentos cuyo «modelo» es la fotografía a luz de un flash. Sobre estas líneas, su obra Theitaliandream2 (2010, bolígrafo Bic azul sobre papel).

+info y galería: juanfranciscocasas.com

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[Apuntes] El Estofado de la Nación

En el recién terminado debate parlamentario sobre el Estado de la Nación, la gran mayoría de los grupos del Congreso de los Diputados (socialistas, populares, nacionalistas) que aplican, defienden o asumen las recetas económicas de derecha extrema dictadas por el poder financiero, han escenificado enfrentamientos retóricos entre ellos que no se corresponden con sus posiciones reales, constatadas y manifiestas.

En una cámara donde la izquierda parlamentaria está representada por apenas un diezmo de los diputados, el presidente del Gobierno y todos los portavoces de la inmensa mayoría restante parecían oficinistas aduladores que rivalizaban entre sí para agradar a sus jefes (la banca, la UE y el FMI en este caso) con números circenses como el «Quítate tú que me pongo yo» de Rajoy, el «Yo me quedo como don Tancredo» de Zapatero o el conocido «Qué hay de lo mío» de los diferentes portavoces nacionalistas. Todos ellos jaleados por la habitual pandilla de vociferantes hooligans calientaescaños… Sin novedad en la Carrera de San Jerónimo. Siguen cociéndose a fuego lento y en su propia salsa.

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