Átomos interpretando su propio origen y evolución

«Cuando llegue mi hora entraré en la nada, me disolveré en átomos, y ya está.
Hasta el día en que se termine todo: la Tierra, la galaxia, el Sistema Solar…
Eso ocurrirá, y no habrá dios que nos venga a proteger diciendo:
“¿Dónde están esos seres que he creado con tanto amor?”»

(José Saramago, 1922-2010. ‘In memoriam’)

La infografía que os presentamos a continuación, que representa las eras del Universo desde su inicio hasta nuestros días, ha sido realizada de acuerdo con la Teoría del Big Bang («Gran Explosión»), un modelo científico que trata de explicar el origen del Universo y su evolución posterior a partir de una «singularidad espacio-temporal de densidad infinita», tomando como base matemática las ecuaciones de la Relatividad General. Según estas teorías, desde el instante en que el espacio inició su expansión (Big Bang) y el tiempo comenzó su transcurso a partir de la «explosión» de esa singularidad «matemáticamente paradójica», la materia —y con ella todos los objetos astrofísicos— se está expandiendo de forma constante.

LA HISTORIA DEL TIEMPO: DESDE EL ‘BIG BANG’ HASTA NUESTROS DÍAS

El gráfico muestra de forma esquemática en las cuatro dimensiones que nosotros percibimos (las tres espaciales y la temporal) las diferentes fases de ese proceso desde el Big Bang hasta nuestros días, las así llamadas Eras del Universo. Aunque estamos hablando de conceptos espaciales y temporales comparativamente inabarcables para nuestro sistema de pensamiento cotidiano, más habituado a conceptos temporales como el de las edades históricas e incluso las eras geológicas, resulta curioso observar cómo —según esta teoría— el transcurso de las cuatro primeras eras del Universo desde la enigmática Era de Plank hasta la Era de las Partículas, pasando por la Era GUT (Grand Unified Theory, por sus siglas en inglés) y la Era Electrodébil, duró una milésima parte de un segundo. Un instante que nuestros sentidos serían incapaces de percibir y nuestro cerebro de interpretar. «Antes» de esas cuatro primeras Eras no había un antes. El tiempo, tal y como lo concebimos, carecía de dimensión alguna en una singularidad espacio-temporal donde nada acontecía.

El telescopio orbital europeo Plank nos ha enviado recientemente esta imagen. Aunque fue presentada de forma tan pomposa como inexacta por muchos medios de comunicación como «La primera fotografía completa del Universo», está en realidad protagonizada por nuestra propia galaxia, la Vía Láctea vista de canto, así como otros cuerpos celestes más o menos cercanos. Cuando, tras meses de trabajo, la división científica de la Agencia Espacial Europea (ESA) consiga «limpiar» y depurar estos datos gráficos (árboles que no nos dejan ver el bosque), seguramente podremos observar por primera vez  un mapa de 360º de la radiación cósmica de fondo de la materia prima del Universo, los primeros átomos de la Era que lleva su nombre. [Imagen: ESA-HFI-LFI consortia, julio de 2010]


La siguiente fase de esta historia universal fue la llamada Era de la Nucleosíntesis, breve lapso de apenas tres minutos de duración en el que una «ardiente sopa» de protones, neutrones, electrones y neutrinos dio paso a la Era de los Núcleos [«Nuclei» en el gráfico]. Así, durante 300.000 años el universo estuvo compuesto por un plasma muy caliente de núcleos de hidrógeno (deuterio), helio y electrones. Pasados esos tres centenares de miles de años el Universo se enfrío lo suficiente como para que los electrones y los núcleos empezaran a combinarse y así formar una materia prima de átomos (mayoritariamente de hidrógeno) que camparon a sus anchas por el Universo durante unos 1.000 millones de años [«1 billion years» en la infografía] de forma más o menos uniformemente distribuida. Estábamos en la Era de los Átomos. Con el paso de esta ya respetable cantidad de tiempo de un millar de millones de años, algunas regiones habitadas por esos átomos primigenios con una densidad de población ligeramente más elevada, adquirieron una fuerza gravitacional creciente y formaron nubes de gases, estrellas, galaxias y el resto de los cuerpos celestes que conocemos en la actualidad (una pequeña porción de todos ellos observables a simple vista), dando paso a la Era en que estamos desde hace varios miles de millones de años, bautizada con el sugerente nombre de Era de las Galaxias

Y éste es el tiempo actual. Un tiempo en el que amalgamas biológicas compuestas de órganos, células y moléculas formadas por aquellos mismos átomos de la Era anterior son capaces de observar, interpretar y teorizar su propio origen y posterior evolución espacio-temporal mediante instrumentos científicos, sondas espaciales y ecuaciones matemáticas.

Infografía: © Addison-Wesley Longman • Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

+info: Beginning and End of the Universe (Prof. Karl Gebhardt)

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Martín Zalba: Paisajes de este mundo

Martín Zalba (Pamplona, 1958) es un compositor español de música clásica aficionado a la fotografía. Su especialidad son los paisajes nocturnos y crepusculares, a los que imprime una atmósfera casi extraterrestre por medio de tomas de larga exposición en entornos de naturaleza salvaje sin huellas humanas. Sobre estas líneas El Paso del Ciervo, enclave ubicado en Las Bárdenas, una región semidesértica del sureste de Navarra colindante con Aragón donde la erosión por el agua y el viento de sus terrenos arcillosos, de yesos y areniscas, ha esculpido a lo largo de millones de años un desolado pero bello paisaje de barrancos, mesetas y cerros. El conjunto natural de Las Bárdenas fue declarado por la Unesco ‘Reserva de la Biosfera’ en el año 2000. [Clic en la imagen para ampliar]

+info y galería del autor: 1x.com

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La manzana de Newton en la ISS

Esta hermosa manzana, que bien podría haber sido la legendaria «manzana de Newton», no está infringiendo la Ley de la Gravitación Universal con su aparente ingravidez (estado de caída libre, en realidad) en el laboratorio japonés Kibo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Más bien confirma las teorías del genial físico y matemático británico nacido en el siglo XVII, a pesar de que el fruto —lejos de la campiña inglesa— no termine de caerse al «suelo» en el siglo XXI. [Vía: lifeinspace]

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Los pulmones de la Tierra

Gracias a la recopilación de los datos enviados por varios satélites de observación científica de la NASA (CESat, TerraAqua), por primera vez podemos disponer de un mapa global detallado de los bosques de la Tierra en su estado actual, según acaba de publicar la web de la agencia espacial norteamericana ayer 20 de julio de 2010.

Mapa: NASA Earth Observatory [clic en la imagen para ampliar]

La principal novedad de este mapa —en relación con otros publicados anteriormente— es que no sólo reproduce la extensión de las masas boscosas terrestres, sino además —y por primera vez— la altura de su cubierta o dosel [canopy height, en inglés en el mapa original] en una gradación de tonos verdes (como no podría ser de otra manera) que representa hasta los 70 metros en su tono más oscuro.

Este mapa es una herramienta científica de gran valor para el estudio del actual ciclo del carbono, en el que juegan un papel fundamental las masas boscosas —pulmones a través de los que respira nuestro ecosistema global— que, como se puede observar gracias a este trabajo, ocupan aún grandes extensiones a pesar del creciente proceso de deforestación que han sufrido en las últimas décadas. Destacan por su gran superficie el bosque tropical húmedo de la región amazónica en el subcontinente sudamericano y la gran Taiga euroasiática de coníferas, que se extiende desde Escandinavia hasta el litoral pacífico del Extremo Oriente siberiano [imagen de la derecha]. Otros grandes ecosistemas arbóreos como las selvas del sudeste asiático y de la región centroafricana, los bosques de Europa Central y Norteamérica, las selvas de Indonesia o la Taiga canadiense son perfectamente distinguibles.

En cuanto a la altura de la cubierta boscosa, destacan por su tono más oscuro en el mapa: las frondosas selvas de Centroamérica, los bosques de clima templado cercanos a la Costa Oeste de Canadá y EEUU (donde se encuentran los ejemplares de árbol más altos del planeta), los bosques subtropicales asiáticos de las estribaciones del Himalaya y las tupidas selvas de la península de Indochina. [Véase mapa ampliado]

+info y descarga de imágenes de alta resolución:
First-of-its-kind map depicts global forest heights

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‘African Progress’: El mundo real y el mundo de Zapatero

El 19 de julio de 2010 se celebró en Madrid la Conferencia ‘African Progress’, organizada por la Fundación Ideas con el patrocinio del PSOE y del Congreso Nacional Africano (CNA). Se trataba de aportar ideas sobre la agenda política de los países africanos y sus relaciones con sus socios internacionales.

A esta «cumbre de líderes progresistas», asistieron destacadas personalidades, como el vicepresidente de la Republica de Sudáfrica, Kgalema Motlanthe, quien compartiera lucha y prisión con Nelson Mandela y fuera secretario general del CNA; los presidentes de Etiopía, Meles Zenawi; de Cabo Verde, Pedro Pires y de Tanzania, Takaya Kikwete; así como líderes socialdemócratas de Senegal, Ghana y Costa de Marfil. Además se desplazó a la capital española una amplia delegación del Congreso Nacional Africano, junto con especialistas y miembros de thinks-thanks, generadores de ideas y especialistas en África españoles, portugueses, belgas, irlandeses, etc. Faltaron a esta cita destacados miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de viaje por Afganistán, como su propio titular, Miguel Ángel Moratinos, o la secretaria de Estado de Cooperacion, Soraya Rodríguez.

La importancia de África radica en que si ahora hay 900 millones de africanos, en 2050 habrá 1.900 millones. Y en que mientras las sociedades del Norte envejecen, la población africana es joven. Además, África es el continente del coltán y de otras materias primas estratégicas en el presente y en el futuro inmediato. Por no hablar de otros recursos humanos y naturales que atesora este continente. Al mismo tiempo, la renta per capita de África —a pesar de toda la propaganda en torno a la cooperación— es ahora más baja que hace 30 años. Más de 50 países africanos ocupan la cola en la lista de los más pobres del mundo. Sigue leyendo

[La viñeta de] Ben Heine: «Power»

Ben Heine • Humor gráfico en Ciudad futura »

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[Apuntes] El Moratinos afgano o cómo ‘ganar corazones y mentes’ matando a la gente

El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, acaba de viajar a Afganistán para visitar a las tropas de ocupación españolas, animar a ONGs y autoridades colaboracionistas y rendir pleitesía al recientemente nombrado jefe de las fuerzas de EEUU y la OTAN en el país centroasíatico, el halcón del Pentágono general David Petraeus, siguiendo así los marciales pasos de su colega titular de Defensa Carmen Chacón hace unos días.

Moratinos vestido con el manto de mando (chapan) y el turbante de gala (longui)
afganos el 19 de julio de 2010 en Qala-i-Naw (zona de ocupación española).
(Foto: EFE)

Durante esta última visita afgana Moratinos repitió en sus declaraciones a los medios la manida frase Made in USA: «La única manera de ganar esta batalla es ganando los corazones y las mentalidades [mentes, querría decir] de los afganos»; mostrándose partidario de afganizar el conflicto implicando a las «fuerzas vivas» locales (talibanes y narco-caudillos tribales) en la colaboración con los ocupantes.

La estrategia de afganización no es nada original, tiene su punto de partida en la doctrina de vietnamización de los prolegómenos de la derrota de EEUU en la Guerra de Vietnam, donde a la sazón combinaron —en un ejercicio acrobático de cinismo sin parangón— el eslogan «Ganar las mentes y los corazones de los vietnamitas» con los bombardeos en alfombra o de saturación de los B-52 sobre Hanoi y Vietnam del Norte. En su versión iraquí más reciente, esta estrategia también ha fallado estrepitosamente. Más de siete años después de la invasión estadounidense, la guerra, la resistencia y la ocupación continúan en Iraq a pesar de los intentos de iraquizar el conflicto, primero por parte de Bush y después por su aventajado sucesor-continuador Obama. Sigue leyendo

[Opinión] Por una cooperación justa y democrática con África

El desarrollo parece haber desaparecido de la Agenda. Los gobiernos occidentales están preocupados con «la gestión de la crisis». La gestión de la crisis por parte de estos gobiernos, siguiendo las directrices del FMI y del Banco Mundial, opera mediante políticas de desregulación diseñadas para debilitar las rigideces del mercado de trabajo y también para liberalizar los precios y los salarios en una economía global. También para reducir el gasto público (principalmente inversiones en infraestructuras y servicios sociales) y, por último, se han liberalizado las transacciones externas. Y esto afecta directamente a los países subdesarrollados…

Niños africanos trabajando en una mina de diamantes. [Foto: Mvemba Dizolele]

Esta receta neoliberal se justifica con el vago dogma de que la liberalización alienta las iniciativas potenciales sofocadas por el intervencionismo y vuelve a poner la locomotora del crecimiento económico en los raíles: «Quienes se liberalicen de forma más completa y rápida devendrán más competitivos». Ésta fue la política puesta en marcha durante los años ochenta del siglo pasado y parece que quiere ser reeditada en la actualidad.

Además, se presentaba la liberalización económica como sinónimo de democracia política, despreciando así las críticas que pudieran plantearse desde otras posiciones ideológicas.

Los méritos de este liberalismo económico [en el campo de la cooperación al desarrollo] se cifran apelando a su transparencia frente al «Estado centralizado y opaco», ignorando que es un Estado realmente democrático lo que proporciona las mejores condiciones para la transparencia. Por el contrario —en la realidad— se perpetúan prácticas de corrupción, que debilitan la eficacia de los proyectos por la falta de democracia real, y el mantenimiento de las oligarquías y elites locales, que son las que se benefician generalmente de muchos de esos proyectos. Mientras, se predica transparencia. Las relaciones privilegiadas de algunas corporaciones con los gobiernos no se analizan. También son opacas muchas veces las relaciones entre las cooperaciones oficiales de los países desarrollados y los de los países receptores de los proyectos. El fundamentalismo religioso tampoco favorece la democratización de esas sociedades, sino que manifiesta un estadio de control social muy distante de la liberación de las fuerzas productivas que se dice perseguir. También actúan, en parte, en contra de los avances en torno a una cooperación regional necesaria: los Mercados comunes regionales como las CFAO. Sigue leyendo

[Puño y letra] Oscar Wilde

“Un mapa del mundo que no incluya Utopía
no es digno de ser visto”

Oscar Wilde (Irlanda, 1854-1900)
Cita enviada por Fernando Pacheco • Puño y letra »

Mapa de «Utopía», xilografía del cartógrafo Abraham Ortelius de Amberes (circa 1550)

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[La viñeta de] Eneko: El estado de la nación

Eneko • Humor gráfico en Ciudad futura »
Entrada relacionada: [Apuntes] El Estofado de la Nación

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