Cuando el milanés Paolo Nespoli —cosmo-astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea nacido en 1957— abrió el pasado 17 de diciembre el estor que suele cubrir el ojo de buey contiguo a su asiento de la nave Soyuz TMA-20, debió quedar impactado a pesar de ser un veterano en su segundo vuelo espacial (STS-120 Discovery en 2007). Después de que la Soyuz alcanzara nuestra órbita surcando el cielo a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora camino de la ISS, Nespoli miró por la ventanilla y no pudo evitar la tentación de echar mano a su cámara y disparar una foto, ésta misma que podéis ver aquí y ahora. Como podemos comprobar en la ‘Ficha de vuelo’, disponer de un «asiento de ventana» en una Soyuz implica no ser el comandante de esta prodigiosa, robusta y fiable nave rusa de diseño soviético: su puesto de mando es el asiento central frente al panel de control… pero ser ingeniero de vuelo indudablemente también tiene sus ventajas… deslumbrantes ventajas. [Foto: Roscosmos • Infografías: ciudad-futura.net]
P.s.— A partir de ahora ofreceremos a nuestros ciudadanos y amigos un nuevo servicio: fichas de los vuelos cosmonáuticos (en principio tripulados), que iremos actualizando a medida que se realicen; fichas con los datos básicos y emblemas de cada misión así como de sus integrantes, incluyendo su cargo, agencia, nacionalidad y posición a bordo. La que aparece sobre estas líneas es la primera de estas «tarjetas de embarque», que —como no podría ser de otra forma— es de una misión Soyuz, la reciente TMA-20 (Expedición 26 de la ISS). No satisfechos con esto, y por el mismo ‘precio’, añadimos también una infografía con las naves acopladas a la ISS a fecha de hoy…
[Fuente principal de los datos: Eureka]



Una estampa casi turística del bello entorno de la plataforma de lanzamiento del cohete H-IIB al borde del mar [en el tercio izquierdo de la foto] en las instalaciones del Centro Espacial Tanegashima (TNSC por sus siglas en inglés) de la Agencia espacial japonesa (JAXA). Tanegashima es el principal centro cosmonáutico de Japón y está ubicado en la isla homónima, situada 115 km al sur de Kyushu, la más meridional de las grandes islas de archipiélago nipón. [Foto: JAXA]

Poco después de su lanzamiento nocturno (sin duda los despegues más espectaculares), los motores de la primera etapa del cohete Soyuz FG (R-7 ‘Semiorka’) a pleno rendimiento —con tres cosmonautas a bordo de la nave 

«Una burbuja de gas, fotografiada por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, flota serenamente en las profundidades del espacio». Esta burbuja gaseosa es el resultado remanente de la onda expansiva de una supernova, la SNR 0509, una gran explosión estelar en la Gran Nube de Magallanes (galaxia situada a unos 160.000 años luz de la Tierra). La cubierta de esta burbuja de gas tiene alrededor de 23 años luz de diámetro y se expande a más de 11 millones de kilómetros por hora (nada menos que 5.000 kilómetros cada segundo), todo ello según informa la web de la misión Hubble. Esta espectacular imagen es el producto de la combinación de varias fotografías captadas por el Hubble en 2006 y 2010 y acaba de ser publicada el 14 de diciembre. La explosión de esta supernova podría haber sido visible desde el Hemisferio Sur de nuestro planeta hace unos 400 años (en tiempo terrestre), hacia el año 1600; aunque no se han constatado registros históricos de tal evento. A la vista de imágenes como ésta del Universo real, cada día nos resulta más difícil entender cómo todavía hay personas que vanamente se afanan en buscar maravillas en supuestos fenómenos sobrenaturales o imaginarios al albur de religiones o supersticiones. Vivimos en una época en la que la ciencia y la tecnología nos permiten contemplar (ver para creer) acontecimientos naturales que, día tras día, superan —y hasta desbordan— nuestra capacidad de asombro y admiración. Esta imagen de singular belleza es una buena prueba de ello. [Foto: ESA/NASA/Hubble Heritage Team (STScI/AURA)/J. Hughes (Rutgers University)]



