Os presentamos una infografía comparativa a escala con los principales datos y parámetros de las naves automáticas de carga que operan en la actualidad con destino a la Estación Espacial Internacional (ISS): Progress (Federación Rusa), ATV (Agencia Espacial Europea) y HTV (Japón). Progress: 127 vuelos realizados hasta la fecha (1978-2010) con destino a las estaciones orbitales Salyut (URSS), Mir (URSS/Fed. Rusa) e ISS. ATV: Un vuelo realizado con destino a la ISS en 2008. HTV: Un vuelo realizado con destino a la ISS en 2009.
Las naves rusas de origen y diseño soviético Progress se adelantaron tres décadas en la puesta en marcha de este sistema de carguero orbital automático a europeos y japoneses (ATV y HTV, respectivamente). A ello hay que añadir que los Progress efectúan misiones a la ISS en la actualidad con regularidad (una regularidad que, dicho sea entre paréntesis, es la que asegura a la ISS soporte vital, combustible, aire, agua, correo, recambios, alimentos, etc…). Ambos factores explican la absoluta desproporción favorable al Progress en cuanto a vuelos realizados hasta la fecha: 127 frente a 2 de los cargueros europeo y japonés.
Próximamente están previstos los lanzamientos de un segundo HTV (HTV-2 Kounotori, «Cigüeña» en japonés) y un segundo ATV europeo (ATV-2 Johannes Kepler) los próximos 20 de enero y 15 de febrero de 2011, respectivamente… además, claro está, del habitual programa de vuelos de reabastecimiento del Progress, entre ellos uno más previsto en lo que resta de 2010.
Como resulta evidente que los valores culturales del capitalismo —antes dominadores absolutos de las mentes de la mayoría de unos ciudadanos rebajados a la categoría de consumidores— se baten en franca retirada como producto de la crisis (a pesar de una manipulación mediática persistente pero cada vez más inverosímil y desacreditada), las agencias publicitarias al servicio de las grandes corporaciones se han sacado de la chistera una nueva estrategia dialéctica: el uso de los valores contrarios, los del comunismo, para fomentar sus ventas. El capitalismo no «vende» ya como idea al nivel de antes y además la gente ha dejado de comprar cosas accesorias o inútiles. Éste es un fenómeno provocado por ellos mismos con su crisis; ya lo dijo Marx: «el capitalismo lleva en su interior el germen de su propia autodestrucción».
La solución: Una vez más sigue siendo válido el método dialéctico marxista, utilizar los valores y la estética comunista para promocionar las ventas de las corporaciones capitalistas. Esto no es nada nuevo ni en política: son los enemigos de la libertad, la democracia y la paz los que siempre han agitado como banderas esos conceptos con fines contrarios a los valores que representan, hasta el punto de prostituir, subvertir y vaciar esas palabras de su contenido real; ni tampoco en economía: todos sabemos, por ejemplo, que el movimiento socio-cultural hippy, contestatario y antisistema en sus inicios, fue absorbido y reconvertido por el propio sistema en una simple moda estética que luego devino en mercancía de consumo masivo y que cada cierto tiempo reaparece.
Izquierda:Publicidad comercial publicada en Estados Unidos en la década de 1950, más de siglo y medio después de la Revolución Americana. Vemos aquí claramente el papel que se otorga a la mitad de los súbditos del país líder del «mundo libre» (de las corbatas que anuncian, mejor no opinamos). Derecha: Cartel publicitario impreso en la URSS en 1935, 18 años después de la Revolución de Octubre. Se hace un llamamiento a las mujeres soviéticas para que se matriculen en las facultades de Ingeniería Aeronáutica.
Más recientemente, como apunta José Luis Forneo en su recomendable blog Cuestionatelotodo, nada menos que entidades financieras globales como el Banco Santander, cuyo color corporativo es el rojo carmesí de las banderas comunistas, propalan en sus spots publicitarios ideas como «La revolución de las hipotecas». El Santander es uno de los principales bancos del mundo y su presidente, Emilio Botín, el sujeto individual con más poder real en España. Y seguramente hay muchos ejemplos más. Cuanto más inhumana (y antihumana) es una gran entidad corporativa privada (operadores de telecomunicaciones, bancos, compañías energéticas o de seguros, etc.), más incide ésta en agitar conceptos humanistas, ecologistas y hasta revolucionarios en sus anzuelos publicitarios. Lo estamos viendo a diario.
‘Ven a comprar con tus camaradas’
En el caso de Media Markt, multinacional euroalemana de productos y gadgets electrónicos implantada en varios países del globo, entre ellos España, sus publicistas han dado un paso más allá. No sólo inciden en la estética comunista (nada complicado para la agencia publicitaria pues el color corporativo de Media Markt, cómo no, también es el rojo), sino también en el lenguaje: «¡Ven a comprar con tus camaradas!», «¡Viva la revolución!», junto con su ya recurrente e internacional eslogan «¡Yo no soy tonto! («Ich bin doch nicht blöd!», «Je ne suis pas fou!», «Non sono mica scemo!» y así en euskera, polaco, portugués, catalán y otros idiomas).
Destacaremos para finalizar este análisis que la ejecución estética de este tipo de campañas opta en la inmensa mayoría de los casos por ideas fuerza que desde el punto de vista de estos publicitarios, a los que no negamos destreza y profesionalidad, tienen impacto publicitario frente a mensajes débiles… es decir, eligen conceptos claros y con fuerza propios de la tradición mayoritaria del movimiento obrero histórico, el comunismo (pueblo, puños alzados, revolución, camarada, etc.), frente a mensajes etéreos y difusos más propios de la tradición socialdemócrata (ciudadanía, reforma, compañero, etc.), ideas conceptualmente débiles que estos publicistas ni siquiera contemplan como mensaje antagonista válido dialécticamente para sus fines, que no son otros que convencer para vender. Algo de lo que se debería tomar buena nota en el ámbito de las fuerzas políticas comunistas —al menos en el caso de las europeas occidentales—, muchas veces tentadas al aggiornamento o la adaptación y acomodación de su imagen y sus mensajes en un vano intento de ofrecer una imagen de «respetabilidad» ante el acoso implacable del stablishment mediático, político y económico. Un craso error, según nuestra opinión como profesionales, igualmente.
Cartel «Defender Madrid es defender Cataluña» (texto en catalán en el original; litografía en color de 1937, 139×100 cm). Autor: Martí Bas / Sindicato de Diseñadores Profesionales de UGT-Catalunya.
Tras el fracaso del golpe militar fascista del 18 de julio de 1936 en la mayor parte del territorio y en las principales ciudades y centros industriales de la República Española, entre ellos Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao, las tropas de Franco tuvieron como principal objetivo militar un avance rápido desde el Sur y el Oeste para tomar la capital de la República y así acortar una guerra que, de lo contrario, prometía ser larga y muy costosa para los rebeldes nacionalistas-católicos y sus apoyos extranjeros.
A principios de noviembre de 1936 las tropas franquistas ya estaban a las puertas de Madrid gracias a la imprescindible participación de tropas mercenarias marroquíes y al apoyo armamentístico y logístico de las potencias nazi-fascistas europeas de la época: Alemania e Italia. Ni el mismo gobierno legítimo, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero (jefe del ala izquierda del PSOE y la UGT), confiaba en la posibilidad táctica de mantener Madrid bajo la bandera tricolor tras ese rápido avance rebelde que situó la línea del frente en los arrabales de la ciudad, y ordenó el traslado de las instituciones del Estado a Valencia. Pero en esos días se constituye la Junta de Defensa de Madrid y se inicia una movilización total cívico-militar para resistir y defender la capital española. Madrid no sólo resistió al avance fascista; a partir de ahí las posiciones de las fuerzas contendientes se estabilizaron hasta el final de la guerra en la zona central, hasta el punto de que ciudades como Bilbao o Barcelona, en 1936 alejadas del frente, cayeron mucho o bastante antes que Madrid.
Madrid, ‘rompeolas de las españas’ y capital del mundo
La movilización del pueblo de Madrid, en primer lugar, pero también la unificación, reorganización y el aumento de la disciplina de guerra de las milicias sindicales y las fuerzas militares regulares republicanas, en lo que jugó un papel determinante el PCE, contribuyeron de forma fundamental a dar al traste con los planes de Franco de tomar Madrid en primera instancia en esos días de noviembre de 1936. No hay que olvidar tampoco que la llegada de material de guerra moderno adquirido a la Unión Soviética, como los tanques T-26 y varias escuadrillas de nuevos cazas monoplanos Poliarkov I-16, los más rápidos y maniobrables de la época, contribuyeron también de forma decisiva a detener el avance fascista por tierra y aire y —a partir de ahí— realizar contraofensivas en los meses subsiguientes, varias de ellas con éxito, en los campos de batalla del Centro de la península.
Poliarkov I-16 ‘Mosca’ de la Fuerza Aérea de la República Española. Se trata del primer caza monoplano con tren de aterrizaje retráctil y diseño moderno. Los primeros I-16, de los más de 200 de estos aparatos adquiridos a la URSS, llegaron a España en octubre de 1936 y dotaron a la República de una neta superioridad aérea sobre los rebeldes en los primeros meses de guerra. Éste que mostramos es un caza de la Cuarta Escuadrilla, formada por 12 I-16 y que se distinguía de las demás por el Popeye dibujado en el timón de cola.
La metrópolis sitiada el 7 de noviembre de 1936 resistió tres años de guerra del lado de la República —desde el principio hasta el final de la contienda— en lo que muchos historiadores coinciden en definir como una hazaña popular heroica equiparable a otras como la resistencia hasta la extenuación de los ciudadanos de Leningrado frente a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. El gobierno de la República Española se trasladó a Valencia, pero la Villa de Madrid era reconocida en todo el globo en esas fechas que ahora conmemoramos como «la capital del mundo» y el principal símbolo de resistencia al fascismo en una Europa continental cuyos países, como fichas de dominó, caían rendidos a los pies de Hitler uno tras otro sin apenas resistencia. Pero Madrid resistió.
La presente infografía cartográfica representa con diferentes colores la variación de la intensidad lumínica en el subcontinente europeo tomando como referencia comparativa los años 1993 y 2003 y está basada en datos vía satélite recopilados por el Centro de Datos Geofísicos del NOAA (National Oceanic and Atmosferic Administration de EEUU). La gama de tonos que va del rojo al amarillo pasando por el naranja nos muestra nuevos focos de luz (rojo) o aumento de la intensidad de éstos (naranja y amarillo). Los azules representan la disminución de la intensidad lumínica (azul claro y azul medio) o focos de luz extinguidos en 2003 que existían en 1993 (azul más oscuro). Como se trata de luz producida por la actividad humana (centros de población, industria, plataformas de extracción de gas o petróleo, etc.) es conveniente analizar estos datos en su contexto histórico, el que va de 1993 a 2003. Llama la atención a simple vista —aparte del agotamiento de plataformas marinas de extracción de hidrocarburos en el Mar del Norte— el revelador (valga la expresión) «apagón» (zonas de azul oscuro en la imagen) que podemos contemplar en los territorios de la extinta URSS y de otros países de la que fuera el área socialista europea. El período que va desde el Decreto de disolución de la URSS (finales de 1991) hasta 2003 ha supuesto la extinción de muchas luces en Europa, una muestra más allá de las cifras estadísticas de un evidente declive económico y demográfico en relación con el sistema socialista anterior y que aún no se ha superado. Que cada cual saque sus propias conclusiones a la vista de estos datos, pero a nosotros nos parece bastante obvio que el proceso de regresión del socialismo al capitalismo ha creado zonas de sombra en Europa donde antes había luces. Así de claro o así de oscuro. [Vía: My Modern Met]
Nikita Sergéyevich Jrushchov (1894-1971), obrero metalúrgico, ruso de nacimiento y ucraniano de adopción, fue secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (máximo cargo dirigente de la URSS) entre 1953 y 1964. Tras la muerte de Stalin denunció ante el XX Congreso del PCUS (1956) las prácticas de su antecesor a la cabeza del Partido y del Estado socialista y dirigió con mano firme las riendas de la superpotencia euroasiática durante una década que coincidió con algunos de los episodios más peligrosos de la Guerra Fría de EEUU contra la URSS, como la Crisis de los Misiles de Cuba en octubre de 1962. Pero a la vez el mandato de Jruschov también coincidió con un desarrollo y florecimiento históricamente sin par de la economía, la cultura, la industria, la tecnología y la ciencia soviéticas. Los años de Jruschov, caracterizado por los historiadores como un hijo de la clase obrera impulsivo y resolutivo, fueron tiempos en los que la URSS sobrepasó a su rival norteamericano en muchos aspectos; uno de los más destacables fue, sin duda, la carrera espacial, con unas repercusiones impactantes en la opinión pública mundial en una época en la que la rivalidad entre las dos superpotencias estaba a la orden del día en los medios de comunicación. Eran tiempos en los que la URSS era un país unido y orgulloso, respetado y temido, respectivamente, por amigos y adversarios. Con independencia de sus aciertos y errores personales al frente del Estado soviético (que, como no podría ser de otra forma, los tuvo), durante la década de Jrushchov la URSS se consolidó como una superpotencia de escala global y un país socialista desarrollado. Lo que vino —y ha venido— después es otra historia.
El Antonov AN-225 (Антонов Ан-225 Мрія) es una aeronave de «transporte estratégico» diseñada en la URSS en la década de 1980 como nave de transporte de cargas pesadas del programa espacial soviético y sigue siendo aún hoy el mayor avión en servicio —el progreso, en este y otros muchos casos, ahí se detuvo. Debe su nombre al ingeniero aeronaútico soviético Oleg Konstantinovich Antonov (Moscú, 1906-1984, en la imagen de la derecha). El primer vuelo de un AN-225 se remonta a 1988. Actualmente presta servicio para la compañía ucraniana Antonov Airlines como nave de carga, tanto en el interior de su enorme bodega de 1.300 m³ de capacidad (cargas de hasta 250 toneladas) como en el exterior, sobre su fuselaje (cargas de 200 t con 70 m de longitud máxima). El AN-225 despega y aterriza gracias a unos trenes con 32 grandes ruedas capaces de soportar sus 600 toneladas de peso máximo en el despegue, lo que le convierte también en el avión más pesado del mundo. Las turbulencias en el aire que genera este avión al despegar provocan que los siguientes en pista deban esperar al menos 15 minutos para iniciar las maniobras de despegue. Para impulsar este coloso soviético del aire su planta motriz la conforman seis (tres por ala) turborreactores ZMKB Progress D-18 con 229 kN de empuje cada uno que permiten alcanzar a este Antonov una velocidad máxima de 850 km/h. Su techo de servicio es de 10.000 m y su alcance varía entre 4.000 y 14.000 km en función del peso de la carga transportada.
La «base de operaciones» del AN-225 es el aeropuerto británico London-Luton
Las dimensiones de Antonov AN-225
En cuanto a sus dimensiones —aunque en este caso una imagen como la de la infografía superior que hemos realizado sí vale más que mil palabras— el Antonov AN-225 tiene una superfície alar de nada menos que 905 m² (otro récord más). Su envergadura [anchura total de ala a ala] es de 88,40 m y equivale a casi el doble de los 46,05 m de altura de la Estatua de la Libertad desde la antorcha hasta la base. La longitud del AN-225 es de 84 m y su altura total de 18,10 m es más o menos la equivalente a la de un edificio residencial de seis pisos.
Para terminar diremos que este verdadero prodigio de la ingeniería aeroespacial soviética sería capaz de transportar en su bodega las 156 toneladas de acero y cobre que conforman la estatua neoyorkina La Libertad iluminando al mundo; sin duda también un prodigio de la ingeniería pero en este caso con pasaporte francés y proyectada un siglo antes que el AN-225 soviético en la década de 1880, como obsequio de Francia al pueblo de EEUU… No satisfecho con esto, el AN-225 podría cargar otras 100 toneladas más.
Planos originales del Antonov AN-225 [Clic en la imagen para ampliar]
Texto e infografía de cabecera: Paco Arnau / Ciudad futura
La primera de la nueva serie de naves rusas de origen soviético Soyuz, la TMA-01M, ya ha despegado con éxito. Esta versión actualizada y mejorada de la anterior Soyuz TMA [véase la infografía que presentamos más adelante] va camino de la Estación Espacial Internacional (ISS) tras su lanzamiento esta pasada noche (03:10 05:10 hora local) desde el Cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) en la cofia superior de un cohete Soyuz FG, uno de los desarrollos actuales de los R-7 ó Semiorka («Siete») soviéticos que iniciaron su longeva e ininterrumpida trayectoria operativa allá por 1957 con el lanzamiento del Sputnik-1, primer hito de la era espacial humana del que celebramos el 53º aniversario hace sólo unos días.
Tras este último despegue sin novedad, los lanzadores Soyuz FG confirman y mantienen su porcentaje de éxito en los lanzamientos nada más y nada menos que en el 100%. Sólo unos nueve minutos después de su elevación de la plataforma de despegue culminó la secuencia de separación de etapas del lanzador Soyuz FG para que la nave tripulada que lo coronaba alcanzara una órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés) tras superar la velocidad necesaria para ello en nuestro planeta, más de 28.000 km/h.
A bordo de la Soyuz TMA-01M viajan con destino a la ISS los miembros de la Expedición 25 del complejo orbital internacional, formada por los cosmonautas rusos Alexander Kaleri (comandante) y Oleg Skripochka, así como por el astronauta de la NASA Scott J. Kelly, éstos dos últimos como ingenieros de vuelo. La llegada y acoplamiento a la ISS de la Soyuz TMA-01M se realizará en la medianoche del 9 al 10 de octubre (00:02 hora de Moscú) si todo se desarrolla con normalidad y conforme al programa previsto. En la imagen superior, el momento del despegue en el Cosmódromo de Baikonur a las 05:10 h [foto: NASA/Carla Cioffi].
Vista nocturna de la plataforma de lanzamiento del cohete Soyuz FG antes del despegue. [Foto: Roscosmos]
Infografía en castellano sobre las principales mejoras introducidas en la nueva versión Soyuz TMA-M en relación con la anterior Soyuz TMA. [Ilustración base: RIA Novosti. Fuentes de los datos: Roscosmos y Eureka]