El lanzador Soyuz hace las Américas

En días pasados (del 25 de abril al 9 de mayo de 2011) han culminado con éxito las operaciones de simulación del lanzamiento de un cohete Soyuz desde su nueva rampa en el Centro Espacial de Kourou en la Guayana Francesa (Sudamérica). El mítico cohete soviético R-7 Semiorka, que lanzó al primer hombre al espacio hace medio siglo y que sigue siendo la base principal de la presencia humana en nuestra órbita, atraviesa así el océano Atlántico para disponer de una flamante rampa de lanzamiento en Sudamérica, destinada en principio para el envío de satélites no tripulados en una etapa superior Soyuz-Fregat. La Agencia Espacial Europea (ESA) y Arianespace gestionarán esta nueva plataforma de lanzamiento después de que en febrero de 2007 comenzaran las obras de construcción de esta compleja instalación para los lanzadores R-7 Soyuz en Kourou. Su primer despegue está previsto para el último trimestre de 2011.

Homenaje a Yuri Gagarin

Así mismo, el pasado 7 de mayo se realizó en estas nuevas instalaciones del Centro Espacial de Kourou una ceremonia de homenaje al cosmonauta Yuri Gagarin a cargo de la ESA. El acto consistió en la colocación de una placa conmemorativa y una piedra de la Rampa de Gagarin del Cosmódromo de Baikonur (Área 1, Gagarinski Start) desde el que partió el héroe soviético a bordo de la nave Vostok 1 hace 50 años. En la imagen superior, representantes de la ESA, Roscosmos (Agencia cosmonáutica federal de Rusia), Arianespace y del CNES (Agencia espacial francesa) durante la ceremonia citada. [Foto: S. Corvaja/ESA)

Reportaje gráfico

Representación artística de un lanzamiento del cohete Soyuz con la etapa superior Fregat desde su nueva rampa en el Centro Espacial sudamericano de Kourou. [Ilustración: ESA • Clic en la imagen para ampliar]

El cohete Soyuz se dirige a la rampa de lanzamiento mediante una vía de ferrocarril de más de 600 metros de longitud.

El vehículo locomotor desplaza el lanzador con la torre de servicio de la rampa de lanzamiento al fondo.

Introducción del lanzador Soyuz en la torre de servicio para su colocación en posición vertical.

Integración de la cofia de una etapa superior Fregat sobre el lanzador Soyuz.

Final de las operaciones de simulación del lanzamiento. El vector Soyuz está «listo para el despegue». [Fotos: S. Corvaja/ESA • Vía: spaceflightnow.com]

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Luna roja

En los años 60 del siglo XX tuvo lugar un acontecimiento único en la historia de la humanidad. Espoleadas por su enfrentamiento mundial en plena Guerra Fría, las dos superpotencias decidieron llevar su rivalidad al espacio con el fin de intentar poner un hombre en la Luna. La competición finalizaría cuando Neil Armstrong puso un pie en el Mar de la Tranquilidad en julio de 1969. Durante años, la Unión Soviética negó que hubiese participado en la carrera lunar y muchos pensaron que Estados Unidos había competido en solitario. Pero estaban equivocados. La URSS se esforzó por adelantarse al programa Apolo de la NASA… aunque no se puede decir que lo intentara con todas sus fuerzas. Ésta es la historia del programa lunar soviético.

Esta entrada ha sido realizada conjuntamente por Daniel Marín (Eureka) y Paco Arnau (Ciudad Futura). Vuestros comentarios serán bienvenidos en ambos sitios. Este trabajo común parte de nuestra convicción de que la Red debe servir para colaborar y compartir ideas, conocimientos e iniciativas.

Viajar a la Luna

En 1960, la oficina de diseño OKB-1 del mítico ingeniero jefe Serguéi Pávlovich Koroliov había conseguido lo inimaginable. En el transcurso de sólo tres años fue capaz de poner en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (el Sputnik), el primer ser vivo en el espacio (Laika) y las primeras sondas hacia la Luna, entre otros muchos logros. El siguiente objetivo era lanzar un hombre al espacio y para ello estaba diseñando un nuevo tipo de nave, la Vostok 3KA (Восток, «oriente»). Todos estos éxitos eran el resultado directo de la enorme potencia del cohete R-7 Semiorka, el primer misil intercontinental de la historia, también obra de Koroliov.

En realidad, en un principio el gobierno soviético no había mostrado ningún interés especial en explorar el espacio. El trabajo de Koroliov debía limitarse a diseñar misiles para los militares, que eran los que pagaban las costosas facturas del proyecto. Pero la impresionante repercusión mediática del Sputnik pronto hizo cambiar de opinión a Jruschov, quien vio en las hazañas espaciales una magnífica oportunidad para promocionar los triunfos del modelo soviético en el mundo entero. Al otro lado del Atlántico, los políticos estadounidenses llegaron a la misma conclusión, aunque quizás un poco más tarde. El espacio se había convertido en el nuevo campo de batalla mediático de la Guerra Fría.

Gagarin y el Apolo

El 12 de abril de 1961 despegaba la primera nave tripulada de la humanidad, la Vostok 1. El vuelo de Yuri Gagarin desataría una serie de acontecimientos que cambiarían la historia de la exploración del espacio para siempre. A veces se habla del «momento Sputnik» para definir la sensación de impotencia y humillación que sufrió EEUU cuando la URSS se les adelantó a la hora de poner en órbita el primer satélite artificial. Sin embargo, el «momento Gagarin» fue mucho peor. En esta ocasión, los estadounidenses no podían esgrimir la excusa de que el lanzamiento les había cogido por sorpresa.

El gobierno norteamericano había creado en 1958 una agencia espacial civil, la NASA, con el objetivo expreso de ganar a «los rusos» en la carrera por poner un hombre en órbita. La conmoción en todo el país fue mayúscula. Quizás, después de todo, la URSS era una nación mucho más avanzada tecnológicamente y no había nada que hacer al respecto.

Intentando refutar esta idea, el 25 de mayo de 1961 el presidente John F. Kennedy pronunció su famoso discurso ante el Congreso de EEUU, embarcando a toda la nación en una aventura increíble. “Antes de que termine la década”, anuncia Kennedy, “pondremos un hombre en la superficie lunar y lo traeremos de vuelta sano y salvo”. Un desafío simple a la vez que ambicioso. Visto desde la perspectiva actual, el discurso de Kennedy quizás no parezca demasiado revolucionario, pero hay que tener en cuenta que en el momento de pronunciarlo ningún ciudadano estadounidense había alcanzado la órbita terrestre. 

Kennedy había lanzado el reto y ahora había que llevarlo a cabo. Poco después, la NASA aprobaría el programa Apolo para poner un hombre en la Luna. Nadie sabía cuál sería la respuesta soviética… aunque estaba claro que aceptarían el desafío.  Sigue leyendo

El círculo de tiza de Koroliov

Representación gráfica del volumen habitable comparado con la masa de los seis tipos de naves orbitales tripuladas de la carrera espacial entre la URSS y EEUU (1961-1975). [Infografía de Paco Arnau / ciudad-futura.net para Amazings.es]

Cuenta la leyenda que hace muchos años, en las afueras de Moscú, el gran Serguéi Koroliov fue preguntado por los cosmonautas acerca del espacio disponible dentro de una nave de nuevo diseño… El ingeniero jefe respondió que cuando le mostraron los planos del anteproyecto su primera reacción fue dibujar con una tiza en el suelo el contorno de lo que habían previsto los ingenieros como habitáculo para los cosmonautas a escala real (el camarada Seguéi Pávlovich tenía muy buen ojo y era bien conocida su rapidez a la hora de hacer cálculos mentales)… Acto seguido, le dijo a uno de los de los proyectistas que intentara introducirse dentro del círculo de tiza. En ese mismo instante se acabó el debate, los ingenieros recogieron sus planos para reelaborarlos y así ampliar las cotas del espacio interior de la nave a una escala más humana… Es lo que conocemos como volumen presurizado habitable.

Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio, junto a Serguéi Koroliov, el ingeniero jefe del programa espacial soviético.

La anécdota, dramatizada en la serie documental de la BBC Space Race, ilustra perfectamente un hecho: en los comienzos de la carrera espacial tripulada —cuyo primer objetivo era ser los primeros en poner un hombre en el espacio— un aspecto de la ergonomía tan importante como disponer de espacio suficiente para que sus ocupantes estuvieran cómodos dentro de una nave no era la principal preocupación de los estudios de diseño espacial y sus ingenieros, más preocupados por el correcto funcionamiento de la máquina y por la masa a poner en órbita, el “eterno problema” de los costosos lanzamientos espaciales.

Los cosmonautas y astronautas pasaban exigentes pruebas psicológicas y habría sido prácticamente imposible que las superara alguien que padeciera claustrofobia, pero con todo y con eso también eran humanos y toda persona necesita un espacio vital en su entorno… En el caso de la URSS este asunto sí preocupaba también a su gran ingeniero jefe, un cerebro privilegiado desde el punto vista técnico y científico pero al que nada humano le era ajeno. Y ésta es una de las razones, aunque seguramente no la decisiva, de porqué los soviéticos siempre aventajaron a los estadounidenses durante la carrera espacial en la otra carrera por el espacio… en este caso por el espacio habitable en el interior de las naves. Sigue leyendo

[En Amazings] El círculo de tiza de Koroliov

Os presentamos nuestra última colaboración en Amazings.es. Recién salida de las rotativas, «aún huele a tinta». Se trata de una infografía de gran formato sobre la carrera espacial entre la URSS y EEUU que da pie a un extenso texto con un despliegue adicional de ilustraciones e imágenes. Si es de vuestro interés o queréis hacer algún comentario, aquí lo tenéis en el siguiente enlace:

El círculo de tiza de Koroliov

Un trabajo de Paco Arnau / Ciudad futura para Amazings

[Vídeo] Historia del 1º de Mayo: Los mártires de Chicago

La historia del 1º de Mayo, actual día internacional de la clase trabajadora en casi todo el mundo (excepto en países como EEUU), hunde sus raíces en la proclamación de esta fecha como jornada de lucha de la clase obrera por parte del incipiente pero ya poderoso movimiento sindical unificado de Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX. Posteriormente, la Internacional Obrera también hizo suya esta fecha. La dura y sangrienta represión al movimiento obrero —que ejercieron las autoridades estadounidenses como reacción a su creciente extensión e influencia en zonas industriales como Chicago o Nueva York— desembocó en la ejecución, tras un proceso amañado, de cuatro dirigentes obreros anarquistas y socialistas. El 11 de noviembre de 1886 fueron ahorcados Parsons, Spies, Fischer y Engel. El siguiente documental resume esta historia. El alegato de Engel antes de su ejecución (reproducido al final del vídeo) pasó a formar parte de los anhelos y de la lucha de millones de trabajadores del mundo en décadas posteriores y sigue vigente en la actualidad…

Un cartel para el 1º de Mayo

Hay mal tiempo pero la primavera es inexorable.
En el día internacional de la clase trabajadora ‘Ciudad futura’ reivindica y exige la paz y el trabajo digno para todos. Nuestros mejores deseos de unidad para nuestros ciudadanos y amigos en este 1º de Mayo de 2011. ¡Viva el 1º de Mayo!

Ilustración (Creative Commons):
Paco Arnau / Ciudad futura
[Clic en la imagen para ampliar]

[Puño y letra] Carl Sagan (e historia de un ‘tweet’)

«Preveo cómo será la América de la época de mis hijos o nietos: (…) los temibles poderes tecnológicos estarán en manos de unos pocos y nadie que represente el interés público se podrá acercar siquiera a los asuntos importantes; la gente habrá perdido la capacidad de establecer sus prioridades o de cuestionar con conocimiento a los que ejercen la autoridad. […] La caída en la estupidez de Estados Unidos se hace evidente principalmente en la lenta decadencia del contenido de los medios de comunicación». […] «la pseudociencia y la superstición serán más tentadoras de año en año, (…) cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control. (…) Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse».


Carl Edward Sagan (EEUU, 1934-1996)
El mundo y sus demonios (publicado en 1997)

¿Se puede leer una descripción más exacta de la época actual? Lo que acabáis de leer fue escrito —previsto— en la segunda mitad de la década de 1990 por el gran científico estadounidense Carl Sagan en el que se podría calificar como su testamento vital para las futuras generaciones. El libro El mundo y sus demonios fue publicado en 1997, al año siguiente de la prematura muerte del astrónomo.

Con las limitaciones del medio, afirmábamos ayer en el twitter de Ciudad futuraen respuesta a una frase de nuestra amiga @1de2 a cuento de los temas de actualidad según los medios de comunicación masivos —matrimonios de la Monarquía, beatificaciones del Papado, torneos…—, que estamos «regresando a la Edad Media». La inmediatez y la urgencia que caracterizan los mensajes de Twitter, limitados a 140 caracteres, no hacen de éste precisamente el medio más adecuado para argumentar o debatir ideas, lo que en ocasiones lleva a escribir frases tan lapidarias como aparentemente exageradas o, en el peor de los casos, poco rigurosas. Es por ello que en una segunda lectura a veces te puedes arrepentir de lo escrito. No fue este el caso: una certera respuesta de nuestro amigo @DaniEPAP, citando unos pasajes de El mundo y sus demonios de Sagan, hizo que nos reafirmáramos en lo escrito… en la percepción de esa tendencia actual, reflejada por la mayoría de los medios y por gran parte de sus profesionales con honrosas pero escasas excepciones, de retroceso histórico a lejanos tiempos pasados de oscurantismo, irracionalidad y alienación masiva; a una nueva Edad Media.

Cada vez que encendemos un televisor o echamos un vistazo a los titulares de los mass mediase torna evidente lo que Sagan definía como «caída en la estupidez» de una sociedad (la norteamericana en su caso, aunque extensible a todo el llamado mundo occidental), reflejada en la «decadencia del contenido de los medios de comunicación». Y esto lo afirmaba el gran científico americano hace tres lustros, bastante antes de la llegada de estos oscuros comienzos del milenio actual que sus ojos no llegaron a contemplar.

Decía con clarividencia el gran Sagan en su prematura aunque certera visión del mundo actual que «cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control». (…) «Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse»…

¿Dejaremos como legado a las futuras generaciones el amargo cóctel de fanatismo, ignorancia, injusticia, alienación y servidumbre de estos oscuros tiempos o se agitará el mundo frente a sus demonios?

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

Página relacionada: Puño y letra

La República de Inglaterra

Entre 1649 y 1660, más de un siglo antes de la Revolución Francesa, Inglaterra fue una república cuyo nombre oficial en la lengua de Shakespeare era Commonwealth of England. En el período histórico inmediatamente anterior el reinado de Carlos I de Inglaterra (entre 1625 y 1649) se había caracterizado, en el plano interno, por un recrudecimiento del absolutismo monárquico (tiranía en términos de la época) que provocó sucesivos enfrentamientos con el Parlamento que llevaron a la disolución de éste por orden real en 1629…

Primera bandera de la República de Inglaterra (1649), con las enseñas
alternadas de Inglaterra (cruz roja) y Escocia (aspa blanca)

El pulso entre el poder de la Corona y el Parlamento tuvo mucho que ver con la política exterior. Las pretensiones del rey de elevar los impuestos para financiar campañas bélicas que situaran al país como una potencia emergente en América y en Europa, primero con la declaración de guerra a España (la superpotencia global de la época y el espejo en el que Inglaterra llevaba décadas mirándose) y luego a Francia (la eterna enemiga de la islas británicas en el continente europeo), sangraban las arcas públicas de Inglaterra y contaron con una contumaz oposición del Parlamento hasta su disolución.

Derecha: escudo de armas de la República. A los colores de Inglaterra y Escocia se añade la lira como símbolo de Irlanda.

Guerra, revolución y República

Las guerras contra los escoceses durante el reinado de Carlos I no hicieron sino agravar aún más la situación interna del país, que se vio abocado —tras una guerra civil entre las fuerzas militares del rey y del Parlamento— a una revolución, la llamada por los historiadores Revolución Inglesa. La guerra y la revolución finalizan con el derrocamiento del régimen absolutista monáquico y el encarcelamiento de Carlos I a finales de 1648. En los primeros días del año siguiente la Cámara de los Comunes aprueba juzgar por alta traición y otros crímenes al monarca.

Aunque bien parece un «retrato policial» del siglo XVII, en la imagen superior vemos un detalle de un cuadro real de la época: el ajusticiado monarca Carlos I de Inglaterra tal y como lo veía el pintor holandés Anthonis van Dyck.

El 30 de enero de 1649 Carlos I es ajusticiado mediante su decapitación pública en las afueras de Londres. Inglaterra ya era una república más de un siglo antes del inicio de la Edad Contemporánea con la Toma de la Bastilla de París. Oliver Cromwell, comandante militar de los revolucionarios ingleses, protagonizó buena parte de la breve historia de la Commonwealth of England, aunque su primer período se caracterizó por el poder representativo del Parlamento en la dirección de los destinos de la República (1649-1653) y el Consejo de Estado elegido por éste (una situación similar a la del primer período revolucionario francés).

Oliver Cromwell según un cuadro de Samuel Cooper (detalle) y moneda británica de media corona con la efigie del lord protector emulando a Julio César. En la inscripción se lee en latín: OLIVAR.D.G.RP.ANG. SCO.ET.HIB&cPRO (OLIVARIUS DEI GRATIA REIPUBLICÆ ANGLIÆ SCOTIÆ ET HIBERNIÆ ET CETERA PROTECTOR); «Oliver, por la Gracia de Dios protector de la República de Inglaterra, Escocia e Irlanda y etcétera».

La llegada al poder de Oliver Cromwell en 1653 como lord protector hasta su muerte en 1658 fue un período caracterizado por el cesarismo frente al Parlamento y nuevas campañas militares, en este caso contra los irlandeses. Es el período republicano británico denominado Protectorado, una situación también similar a la experiencia histórica posrevolucionaria del bonapartismo en Francia. La República o Protectorado apenas sobrevivirá dos años a Cromwell: en 1660 se restaura la monarquía en la figura del hijo del ajusticiado Carlos I, que reinará como Carlos II de Inglaterra.

Nada está escrito…

Sirva esta entrada como modesto homenaje a un Parlamento y a un pueblo que fueron capaces de romper las cadenas de la tiranía y proclamar una república en esos lejanos tiempos de mediados del siglo XVII. La Inglaterra revolucionaria de 1649 dio paso a una república de breve y atormentada historia, hija de una revolución pionera en Europa que fue un avance prematuro de posteriores acontecimientos en Francia que cambiaron la historia de toda la humanidad más de un siglo después. En estos tiempos en los que a menudo tenemos la impresión de que la historia va marcha atrás, es bueno recordar que ésta nos enseña que nada está escrito… ni siquiera el futuro de una monarquía británica que tantas mentes embrutece como portadas acapara estos días.

[Imágenes: Wikimedia Commons y elaboración propia (bandera)]

Una perspectiva inusual de los paisajes lunares

La sonda lunar LRO (Lunar Reconnaissace Orbiter) de la NASA habitualmente envía imágenes captadas perpendicularmente a la superficie de nuestro satélite, aunque en ocasiones también vista oblicuas que son tan poco conocidas como espectaculares, al permitirnos captar una visión más realista de su relieve. Un verdadero regalo para la vista que compartimos aquí

[Fotos: NASA/GSFC/Arizona State University • Vía: Universe Today]

Shuttle ‘Endeavour’: El espectáculo se acaba

Lo que vemos aquí no es el póster oficial de un remake de la famosa serie estadounidense de ciencia ficción Star Trek, sino algo que llaman «Official mission poster» del último vuelo del transbordador espacial de la NASA Endeavour (misión STS-134) antes de su retirada definitiva para pasar a formar parte de un museo o de un negocio de atracciones. La hollywoodiense foto la protagoniza Mark Kelly, comandante de la misión, flanqueado por los astronautas Michael Fincke, Greg Chamitoff, Gregory H. Johnson y Andrew Feustel, en el papel de «coprotagonistas» de la NASA, y por el italiano de cinematográfico nombre Roberto Vittori en el papel de «artista invitado» de la ESA (Agencia Espacial Europea). Ya se sabe que en todas las superproducciones americanas siempre suele haber un papel reservado para un actor europeo, preferiblemente latino… aunque en este caso no ejerce de villano, como suele ser habitual en el cine.

El transbordador Endeavour tiene previsto su último lanzamiento el próximo 29 de abril con destino a la ISS; al menos así lo aseguran los responsables de la NASA y no lo pondremos aquí en duda a pesar de los reiterados retrasos de misiones precedentes. Parece ser también que está prevista una misión STS-135 del Atlantis para el 28 de junio, aunque esto aún no es del todo seguro pues falta por concretar algo relacionado con la dotación de fondos para el vuelo. De ser así, la del Atlantis en junio de 2011 sería la última misión de un transbordador espacial de la NASA y el goodbye de EEUU a los vuelos espaciales tripulados (al no existir alternativa actual a los shuttle)… aunque en la situación en que hoy por hoy se encuentra el programa espacial tripulado estadounidense es difícil poder asegurar algo a ciencia cierta sin temor a equivocarse.

Eso sí, a falta de dotación de fondos y certezas de cara al futuro inmediato de un programa espacial de EEUU en fase final de retirada, a falta de realidades tangibles, es importante al menos mantener la imagen… Aunque el espectáculo se acabe, nadie puede negar que hacer publicidad sí se les da bien. 

Póster: NASA/Wikimedia Commons • Imagen en alta resolución (2.000 x 1.505 píxeles)

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