Los pulmones de la Tierra

Gracias a la recopilación de los datos enviados por varios satélites de observación científica de la NASA (CESat, TerraAqua), por primera vez podemos disponer de un mapa global detallado de los bosques de la Tierra en su estado actual, según acaba de publicar la web de la agencia espacial norteamericana ayer 20 de julio de 2010.

Mapa: NASA Earth Observatory [clic en la imagen para ampliar]

La principal novedad de este mapa —en relación con otros publicados anteriormente— es que no sólo reproduce la extensión de las masas boscosas terrestres, sino además —y por primera vez— la altura de su cubierta o dosel [canopy height, en inglés en el mapa original] en una gradación de tonos verdes (como no podría ser de otra manera) que representa hasta los 70 metros en su tono más oscuro.

Este mapa es una herramienta científica de gran valor para el estudio del actual ciclo del carbono, en el que juegan un papel fundamental las masas boscosas —pulmones a través de los que respira nuestro ecosistema global— que, como se puede observar gracias a este trabajo, ocupan aún grandes extensiones a pesar del creciente proceso de deforestación que han sufrido en las últimas décadas. Destacan por su gran superficie el bosque tropical húmedo de la región amazónica en el subcontinente sudamericano y la gran Taiga euroasiática de coníferas, que se extiende desde Escandinavia hasta el litoral pacífico del Extremo Oriente siberiano [imagen de la derecha]. Otros grandes ecosistemas arbóreos como las selvas del sudeste asiático y de la región centroafricana, los bosques de Europa Central y Norteamérica, las selvas de Indonesia o la Taiga canadiense son perfectamente distinguibles.

En cuanto a la altura de la cubierta boscosa, destacan por su tono más oscuro en el mapa: las frondosas selvas de Centroamérica, los bosques de clima templado cercanos a la Costa Oeste de Canadá y EEUU (donde se encuentran los ejemplares de árbol más altos del planeta), los bosques subtropicales asiáticos de las estribaciones del Himalaya y las tupidas selvas de la península de Indochina. [Véase mapa ampliado]

+info y descarga de imágenes de alta resolución:
First-of-its-kind map depicts global forest heights

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Ciencia y emancipación

La ciencia sigue siendo uno de los pocos productos
de la civilización que lleva en su propia estructura
el germen de la emancipación

Miguel Ángel Quintanilla*

Noam Chomsky suele criticar a los intelectuales postmodernos de nuestra época porque han abandonado el espíritu de la Ilustración y no creen en el valor objetivo del conocimiento científico; y los contrapone a los intelectuales de la izquierda tradicional, que “procuraban compensar el carácter clasista de las instituciones culturales mediante programas educativos para los trabajadores, o escribiendo libros de gran éxito sobre matemáticas, física y otros temas científicos dirigidos al gran público”. Recientemente, Alan Sokal ha recuperado estas críticas de Chomsky en un brillante alegato de izquierdas en favor de la racionalidad.

De hecho, nos estamos acostumbrando a ver la ciencia y la tecnología como parte del sistema social y económico y a meter en el mismo saco las injusticias del sistema capitalista, el expolio de recursos naturales y el calentamiento global junto con el conocimiento científico, el desarrollo tecnológico y el imperativo económico de la innovación. Así que cada vez parece más natural la idea –completamente ajena, en realidad, a la tradición de la izquierda– de que la ciencia y la innovación son asuntos de los que ya se ocupan los guardianes del sistema y a los que no merece la pena que preste más atención el pensamiento progresista.

Craso error. La ciencia sigue siendo uno de los pocos productos de la civilización que lleva en su propia estructura el germen de la emancipación. Es cierto que el conocimiento científico puede servir a la guerra y al capitalismo depredador. Pero también sirve para combatir la enfermedad y la pobreza, la desigualdad y la opresión. Además el conocimiento científico no conoce fronteras, sólo sobrevive en medios culturales estimulantes y abiertos y tiene vocación de difusión universal. Aunque sólo fuera por eso, la ciencia debe seguir siendo una parte esencial del patrimonio de la izquierda.

Pero hay algo más. La ciencia y la tecnología no crecen y se desarrollan solas. Cada paso en una u otra dirección se da porque alguien ha tomado decisiones para orientar el proceso de acuerdo con intereses particulares o públicos, ocultos o transparentes, egoístas o solidarios. La discusión de la nueva Ley de la Ciencia puede ser una buena ocasión para poner a prueba el compromiso de la izquierda de nuestro país en este campo. Para empezar, el Gobierno haría bien en abrir el debate sobre el futuro de la ciencia y la innovación a un público amplio, interesado e informado.

(*): Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Salamanca.
Fotografía: Estudiantes de Ciencias en un parque de Moscú (URSS, c. 1960).
Vía: Rebelión

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Las 20 imágenes del siglo XX

Cerca del final de la primera década del siglo XXI quizá dispongamos de suficiente perspectiva como para hacer una recopilación de imágenes del siglo pasado. En el siglo XX nacimos y vivimos aún la mayoría de los que habitamos este planeta en la actualidad, por lo que con toda seguridad esta selección resultará familiar y cercana, en mayor o menor medida, a prácticamente todos nosotros. Al menos éso es lo que hemos intentado…

El siglo de las luces y las sombras

Izquierda: Un ciudadano de París llora impotente ante el desfile de tropas alemanas por los Campos Elíseos el 14 de junio de 1940. Derecha: Soldados republicanos españoles de “La Nueve” (9ª Compañía de la División Acorazada Leclerc). Esta compañía tuvo el honor de ser el primer destacamento aliado que liberó París de los nazis en agosto de 1944. De los 160 soldados que integraban La Nueve, 144 eran españoles.

No hemos pretendido recopilar veinte imágenes que definan o resuman los acontecimientos históricos del siglo XX; sino, sobre todo, algo tan subjetivo (y difícil) como seleccionar 20 imágenes que se nos hayan quedado grabadas en la memoria de entre los millones que pasaron a través de nuestra retina en una centuria en la que la representación gráfica de la realidad por medios diversos, empezando por la fotografía, adquirió carta de naturaleza como fenómeno masivo.

A pesar de que, como hemos dicho, no se trata de un resumen histórico del siglo XX en 20 instantáneas, con toda seguridad una buena parte de ellas —si no todas— definen de alguna manera la trayectoria de cien años que podríamos definir, parafraseando a Alejo Carpentier, como el siglo de las luces y las sombras… los dos elementos básicos que componen una fotografía.

Ver el álbum: “Las 20 imágenes el siglo XX” »

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2009: El año de Charles Darwin

En una fecha tan señalada como la de hoy, no podemos dejar escapar este año 2009 sin un modesto homenaje a Charles Robert Darwin (Inglaterra, 1809-1882). En este año hemos recordado la eminente figura del naturalista británico por un doble motivo: la conmemoración del bicentenario de su nacimiento y el 150º aniversario de la publicación de su obra más destacada, cuyo título abreviado es El origen de las especies.

En una etapa histórica como la actual, que se caracteriza por el retorno de viejas supersticiones y falsas creencias antiguas y medievales, el legado de Darwin adquiere una especial importancia. Darwin, junto con Marx, Freud, Einstein o Newton en sus correspondientes disciplinas, han conformado la base sobre la que se ha edificado el pensamiento contemporáneo. Por mucho que actualmente sea cuestionada por construcciones metafísicas como el “Diseño inteligente” o “La ciencia de la creación” (que cuentan en EEUU con el apoyo de influyentes grupos de presión de la ultraderecha religiosa), la Teoría de la evolución de Darwin sigue tan vigente desde el punto de vista científico como en los tiempos de su publicación. En este sentido, la escritora y activista estadounidense Judith Hayes afirma:

“Si vamos a enseñar ‘la ciencia de la creación’ como una alternativa a la evolución, entonces también deberíamos difundir la teoría de la cigüeña como una alternativa a la reproducción biológica”.

Finalizaremos dedicando una frase del propio Charles Darwin a quienes desde la fe siguen cuestionando su Teoría de la evolución:

“Para aquellos que admiten completamente la inmortalidad del alma humana, la destrucción de nuestro mundo no aparecerá tan temible”.

Y así es.

Enlaces recomendados:
Charles Darwin: El origen de las especies [Wikisource, en castellano]
2009: Año de Darwin [Sociedad Española de Biología Evolutiva]
Darwin: El genio de los orígenes [amena explicación de la evolución con texto y gráficos]

[Puño y letra] Christiaan Huygens

“El mundo es mi patria; la ciencia, mi religión”.

Christiaan Huygens (Países Bajos, 1629-1695)
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