Los pulmones de la Tierra

Gracias a la recopilación de los datos enviados por varios satélites de observación científica de la NASA (CESat, TerraAqua), por primera vez podemos disponer de un mapa global detallado de los bosques de la Tierra en su estado actual, según acaba de publicar la web de la agencia espacial norteamericana ayer 20 de julio de 2010.

Mapa: NASA Earth Observatory [clic en la imagen para ampliar]

La principal novedad de este mapa —en relación con otros publicados anteriormente— es que no sólo reproduce la extensión de las masas boscosas terrestres, sino además —y por primera vez— la altura de su cubierta o dosel [canopy height, en inglés en el mapa original] en una gradación de tonos verdes (como no podría ser de otra manera) que representa hasta los 70 metros en su tono más oscuro.

Este mapa es una herramienta científica de gran valor para el estudio del actual ciclo del carbono, en el que juegan un papel fundamental las masas boscosas —pulmones a través de los que respira nuestro ecosistema global— que, como se puede observar gracias a este trabajo, ocupan aún grandes extensiones a pesar del creciente proceso de deforestación que han sufrido en las últimas décadas. Destacan por su gran superficie el bosque tropical húmedo de la región amazónica en el subcontinente sudamericano y la gran Taiga euroasiática de coníferas, que se extiende desde Escandinavia hasta el litoral pacífico del Extremo Oriente siberiano [imagen de la derecha]. Otros grandes ecosistemas arbóreos como las selvas del sudeste asiático y de la región centroafricana, los bosques de Europa Central y Norteamérica, las selvas de Indonesia o la Taiga canadiense son perfectamente distinguibles.

En cuanto a la altura de la cubierta boscosa, destacan por su tono más oscuro en el mapa: las frondosas selvas de Centroamérica, los bosques de clima templado cercanos a la Costa Oeste de Canadá y EEUU (donde se encuentran los ejemplares de árbol más altos del planeta), los bosques subtropicales asiáticos de las estribaciones del Himalaya y las tupidas selvas de la península de Indochina. [Véase mapa ampliado]

+info y descarga de imágenes de alta resolución:
First-of-its-kind map depicts global forest heights

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Apolo-Soyuz: Encuentro en órbita de dos mundos distintos y distantes

El 17 de julio se conmemora el 35º aniversario de la expedición orbital tripulada soviético-estadounidense Apolo-Soyuz. En tal fecha de 1975, la nave soviética Soyuz 19 y la estadounidense Apolo ASTP (extraoficialmente también denominada Apolo XVIII) se acoplaban en la órbita terrestre tras sendos lanzamientos dos días antes (15 de julio) desde el Cosmódromo de Baikonur (RSS de Kazajistán, URSS) y el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral, Florida, EEUU). Así, las dos colosos adversarios se unieron por dos días en la óbita de nuestro planeta.

El astronauta estadounidense Donald Slayton (a la izquierda y «boca abajo»), piloto de la misión Apolo ASTP, y el cosmonauta soviético Alexei Leonov, primer hombre en realizar un «paseo espacial» (1965) y comandante de la nave Soyuz 19, durante uno de los encuentros en órbita de las tripulaciones de la misión conjunta Apolo-Soyuz. Esta imagen fue una de las más reproducidas por la prensa internacional en 1975. [Foto: NASA]

El Apolo ASTP estadounidense fotografiado desde la Soyuz 19 en la órbita terrestre. En la proa del módulo de mando cónico, única zona habitable de la nave, está acoplado el Docking Module (DM; en el extremo izquierdo de la foto) diseñado específicamente para esta misión y al que a su vez se unió la nave soviética. Las misiones lunares Apolo protagonizaron la hazaña de ser los primeros (y únicos) vuelos tripulados que se posaron en nuestro satélite (seis misiones con éxito y una fallida entre 1969 y 1972). Esta misión Apolo-Soyuz de 1975 fue el último vuelo de las naves Apolo antes de pasar a formar parte de la historia de la carrera espacial. [Foto: Academia de Ciencias de la URSS]

La verde cobertura textil de la Soyuz 19 contrasta con el blanco de un área nubosa de la Tierra. En esta excelente imagen captada por la tripulación del Apolo ASTP se pueden distinguir los diferentes módulos de la nave soviética. De izquierda a derecha: (a) el módulo orbital habitable con el mecanismo de acoplamiento al DM en su extremo, (b) el módulo de mando y descenso de la tripulación y (c) el módulo de servicio o de instrumentación y propulsión (único no habitable), al que está fijado el doble juego de paneles fotovoltaicos desplegables. La versión actual de este fiable y robusto diseño de la ingeniería espacial soviética, cuya vigencia ha resistido el paso de más de cuatro décadas, sigue operativa en nuestros días. Si nadie lo remedia, las Soyuz pronto serán el único medio de transporte de tripulaciones hacia la Estación Espacial Internacional a partir de la retirada de los transbordadores espaciales norteamericanos Shuttle. [Foto: NASA]

El primer apretón de manos entre los dos comandantes de la misión: Thomas Stafford (con vestimenta naranja, en el Docking Module) y Leonov (al fondo, en el módulo orbital de la Soyuz). [Agencia TASS]

Sellos conmemorativos de la misión conjunta Apolo-Soyuz editados en 1975 por los servicios postales de EEUU (10 centavos de dólar) y de la URSS (12 kopeks de rublo).

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Ilustración e infografía de la nave Soyuz TMA »
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[Reproducido en Rebelion.org]

La doble designación oficial de esta primera y única misión espacial conjunta de las dos superpotencias fue Apollo-Soyuz Test Project (ASTP, por sus siglas en inglés) y Экспериментальный полёт Союз-Аполлон (ЭПСА, Eksperimantalniy polyot Soyuz-Apollon, EPSA, por sus siglas y transcripción del ruso), que viene a significar en castellano «Vuelo experimental Soyuz-Apolo».

PLANTILLA Y PERFIL DE LA MISIÓN

La plantilla internacional de la misión Apolo-Soyuz estaba compuesta por un quinteto formado por tres astronautas estadounidenses (un veterano y dos novatos) y dos cosmonautas soviéticos (ambos con una misión anterior en su hoja de servicios).

La Soyuz 19 estaba comandada por el laureado héroe de la Unión Soviética y mundialmente famoso cosmonauta Alexei Leonov, primer hombre en realizar un paseo espacial diez años atrás (misión Vosjod 2 en 1965), acompañado por su camarada Valeri Kubasov como ingeniero de vuelo (misión Soyuz 6 en 1969). Por la parte estadounidense, en la nave Apolo ASTP viajaron tres astronautas de la NASA: el comandante Thomas Stafford, veterano, experimentado y conocido astronauta con tres misiones a sus espaldas (Géminis 6 y 9, y Apolo X); y los pilotos Vance Brand y Donald Slayton, ambos en el que fuera su primer vuelo espacial.

El perfil de la misión Apolo-Soyuz era sencillo y poco ambicioso más allá de su espíritu simbólico: dos días después de sus respectivos lanzamientos desde EEUU y la URSS el 15 de julio de 1975 mediante cohetes Saturno IB y Soyuz-U, ambas naves tripuladas se encontrarían en una órbita baja terrestre para acoplarse mediante un módulo de atraque diseñado exclusivamente para esta expedición: el Docking Module ASTP (DM), que fue unido en órbita a la proa del módulo de mando del Apolo para su posterior acoplamiento con la nave soviética Soyuz y el encuentro entre ambas tripulaciones.

DOS PAÍSES, DOS SISTEMAS

El DM, con 3,15 m de longitud, 1,4 m de diámetro máximo y unas dos toneladas de masa, era básicamente una esclusa —con un volumen útil equivalente al de una pequeña furgoneta— cuya función era permitir la transferencia y el encuentro de ambas tripulaciones en órbita a pesar de sus diferentes sistemas… de soporte vital. Mientras que en el Apolo estadounidense había una atmósfera de baja presión compuesta sólo de oxígeno, en la Soyuz soviética se vivía en un ambiente más familiar para los organismos terrícolas: una mezcla de oxígeno y nitrógeno con una presión más elevada y más parecida al aire que respiramos en la Tierra. El DM, además de solventar el problema de los diferentes entornos de soporte vital, permitió la conexión de los circuitos de comunicaciones de ambas naves. Su sistema de atraque APAS-75 de tipo andrógino y diseño soviético permitió la unión del complejo Apolo-DM a la Soyuz.

Otro problema, el del idioma, fue solventado por la condición relativamente bilingüe de las tripulaciones, que utilizaron indistintamente el ruso y el inglés para comunicarse… aunque debido al extraño acento del comandante norteamericano cuando hablaba ruso, el comandante soviético Leonov bromeó diciendo que «en realidad en la misión se hablaron tres lenguas: el inglés, el ruso y el oklahomski«, en referencia al Estado del Medio-Oeste de donde era nativo Thomas Stafford (Oklahoma).

Sección del hábitat multimodular durante las 44 horas que permanecieron unidas las naves. Apolo a la izquierda, DM en el centro y Soyuz a la derecha (clic en la imagen para ampliar). [Ilustración: Agencia soviética TASS]

Durante las 44 horas que estuvieron unidas las naves, sus tripulaciones intercambiaron regalos, diplomas, banderas, bebidas y delicatessen típicas de cada país. En estos casi dos días completos de convivencia en órbita (la mayor parte del tiempo en el DM y en el módulo orbital de la Soyuz) también hubo ocasión de realizar algunos experimentos científicos conjuntos así como, finalmente, una maniobra de acoplamiento adicional que volvió a poner a prueba con éxito el sistema soviético de atraque APAS-75.

ENCUENTRO DE DOS MUNDOS DISTANTES

En su contexto histórico, Apolo-Soyuz supuso no sólo un hito en la historia de la carrera espacial humana, al tratarse de la primera misión conjunta de las dos naciones que hasta ese momento habían rivalizado sin tregua en la conquista del cosmos desde el inicio de la carrera espacial por parte de la URSS en 1957, sino también un acontecimiento con repercusiones evidentes en la opinión pública mundial en el marco de la distensión y la llamada política de «coexistencia pacífica» entre EEUU y la URSS, un paréntesis de 1972 (firma del Acuerdo SALT I) hasta 1980 de relativa tregua en la Guerra Fría entre las dos superpotencias globales. Receso cuyo fin coincidió con la llegada del halcón anticomunista Ronald Reagan a la Casa Blanca a principios de 1981 y que dio paso a una nueva etapa histórica de máxima tensión internacional.

Vista con los ojos de hoy, tras más de dos décadas de cooperación espacial internacional en la Estación Mir y en la ISS, la misión conjunta Apolo-Soyuz podría parecer algo normal. Nada más lejos de la realidad en el contexto de 1975. La misión Apolo-Soyuz simbolizó y significó algo parecido al encuentro en el espacio de dos naves con seres procedentes de mundos muy distintos y distantes… y no sólo porque hablaran lenguas dispares y respiraran atmósferas diferentes.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

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‘Opportunity’: Un robot terrestre trabajando en Marte

Al final de un trayecto de ocho kilómetros, el robot autopropulsado Opportunity de la NASA alcanzó el borde del cráter Victoria de Marte el 27 de septiembre de 2006. El Victoria es un cráter de impacto de unos 750 metros de diámetro y 70 de profundidad situado en la planicie ecuatorial marciana de Meridiani Planum. El GIF animado que os mostramos sobre estas líneas seguramente fue compuesto a partir de una secuencia de imágenes captadas por la cámara de este rover interplanetario. Obsérvense en la parte inferior las huellas de rodadura dejadas por las ruedas del Opportunity en el terreno arenoso. [Fuente: It’s Full of Stars (English)]

Representación artística del rover Opportunity sobre la superfície de Marte en la región de Meridiani Planum (1,95°S 354,47°E), muy cerca del ecuador del planeta más parecido a la Tierra del Sistema Solar. [Ilustración: Wikimedia Commons]

Esta pequeña roca fundida compuesta de hierro y níquel que reposa sobre el suelo marciano no siempre estuvo ahí; en realidad procede del espacio exterior. Se trata de Heat Shield Rock, el primer meteorito descubierto en otro planeta (enero de 2005); un hallazgo pionero para la historia de la exploración del Sistema Solar que debemos a la fructífera misión interplanetaria Opportunity. [Foto: NASA/JPL]

Un sugerente paisaje de otro mundo: fotografía de la ladera interna del cráter Endurance, bautizada como Burns Cliff, captada y transmitida por el Opportunity hace más de seis años (junio de 2004).  [Foto: NASA/JPL]

Ahora que el programa espacial humano de la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) se encuentra en los prolegómenos de su final con el próximo retiro de las últimas unidades operativas del veterano sistema de transbordadores orbitales Shuttle (sin sustituto a corto o medio plazo) debido a los recortes presupuestarios en el capítulo de la exploración pacífica y tripulada del espacio por parte de la Administración Obama, es de justicia reconocer la valiosa aportación de la Oficina Científica Espacial de la NASA —con la imprescindible colaboración del Jet Propulsion Laboratory (JPL) del Instituto Tecnológico de California— a la exploración robótica del Sistema Solar mediante programas científicos no tripulados. Esperemos que estas misiones, la mayoría de ellas culminadas con éxito a lo largo de varias décadas y que han aportado valiosos datos para la Ciencia, continúen implementándose en el futuro.

Uno de los hitos más destacables de estos programas es, sin duda, la misión científica Mars Exploration Rover B, designada comúnmente Opportunity por el nombre con que fue bautizado su todoterreno robótico marciano, continuador de las misiones dotadas de vehículos autopropulsados iniciadas por el Sojourner Rover (misión Mars Pathfinder de la NASA) el Independence Day (4 de Julio) de 1997 en la región de Ares Vallis.

En Marte desde el 25 de enero de 2004, el Opportunity batió en mayo de 2010 el récord de operatividad de la sonda estática Viking I Lander (lanzada por la NASA en 1975) con más de seis años terrestres de misión ininterrumpida —2.246 días marcianos— desde que se posara en la región ecuatorial de Meridiani Planum.

A lo largo de más de seis años, Opportunity ha enviado a la Tierra una gran cantidad de datos e imágenes sobre la atmósfera, el clima, la geología y la composición química del suelo del planeta rojo que nos ofrecen valiosas pistas científicas sobre cómo pudo haber sido Marte millones de años atrás… seguramente un planeta mucho más parecido al nuestro, en el que mares y corrientes superficiales de agua líquida dejaron rastros de erosión (y de vida, quizás) en su superfície y en la composición mineral de sus rocas. Pistas de un pasado remoto, húmedo y plausiblemente biológico que hoy es posible seguir y analizar gracias a este ingenio terrestre de seis ruedas que se desplaza lentamente por los terrenos áridos de Meridia Planum, en el cuarto planeta del Sistema Solar.

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Infografía: Viking I Lander »
Mars Express: Ecos remotos de Kasei Valles y Sacra Fossae »
Infografía: El Mars Pathfinder llega al planeta rojo en 1997 »
+info: Mars Exploration Rover Mission

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Las 30 mejores fotos de Soichi Noguchi desde la ISS (III de III)

PARTE III. A continuación os ofrecemos la tercera y última entrega de la selección de Ciudad futura de las que consideramos las 30 mejores fotografías captadas por el cosmonauta japonés de la JAXA Soichi Noguchi (Yokohama, 1965) durante su reciente estancia en la Estación Espacial Internacional como miembro de la Expedición 23 de la ISS, comandada por Oleg Kótov. El cosmonauta ruso, al igual que el nipón, ha demostrado de forma sobresaliente su maestría en el arte de enfocar con la cámara. [Recomendamos ver al respecto nuestra galería «Oleg Kótov: arte fotográfico en el espacio», con una selección de diez imágenes comentadas].

La tarea de seleccionar 30 imágenes no ha sido fácil en este caso si tenemos en cuenta que —para ser rigurosos— hemos revisado, una por una, más de un millar de imágenes que Noguchi publicó en su galería Astro_Soichi a lo largo de más de cinco meses de estancia en el complejo orbital internacional.

Aquí va nuestra tercera y última entrega con una decena de imágenes: Sigue leyendo

Las 30 mejores fotos de Soichi Noguchi desde la ISS (I de III)

PARTE I. A continuación os ofrecemos la primera entrega de la selección de Ciudad futura de las que consideramos las 30 mejores fotografías captadas por el cosmonauta japonés de la JAXA Soichi Noguchi (Yokohama, 1965) durante su reciente estancia en la Estación Espacial Internacional como miembro de la Expedición 23 de la ISS, comandada por Oleg Kótov. El cosmonauta ruso, al igual que el nipón, ha demostrado de forma sobresaliente su maestría en el arte de enfocar con la cámara. [Recomendamos ver al respecto nuestra galería «Oleg Kótov: arte fotográfico en el espacio», con una selección de diez imágenes comentadas].

La tarea de seleccionar 30 imágenes no ha sido fácil en este caso si tenemos en cuenta que —para ser rigurosos— hemos revisado, una por una, más de un millar de imágenes que Noguchi publicó en su galería Astro_Soichi a lo largo de más de cinco meses de estancia en el complejo orbital internacional.

Hemos dividido la treintena de fotografías seleccionadas en tres entregas de diez en consideración a todos aquellos amigos de Ciudad futura cuya conexión a la red sea más lenta. Sin más preámbulos ni dilaciones aquí va la primera entrega: Sigue leyendo

Oleg Kótov: arte fotográfico en el espacio

Os ofrecemos una selección de diez espectaculares y bellas fotografías tomadas desde la Estación Espacial Internacional (ISS) por el cosmonauta ruso Oleg Kótov (nacido en 1965 en Simferopol, RSS de Ucrania, URSS), comandante de la expedición 23 de la ISS ya de vuelta a casa [como informábamos en nuestra entrada del pasado 3 de junio].

En la imagen de la derecha podemos ver a Kótov trabajando en el Módulo laboratorio de la ISS durante un experimento biológico con cultivos de plantas en el entorno de microgravedad del complejo orbital.

Las fotografías de su compañero de tripulación Soichi Noguchi han tenido un impacto mediático superior seguramente por lo prolífico que resultó ser el nipón con su cámara, captando cientos de magníficas instantáneas que eran actualizadas a diario vía Astro_Soichi. Algo que no resulta nada sorprendente en un japonés, dicho sea de paso. Pero esto ni mucho menos le resta méritos a Kótov, que a través de su galería nos demuestra su pericia y su maestría a la hora de encuadrar, componer y captar instantes verdaderamente bellos y espectaculares desde ese mirador privilegiado que es la ISS. Sigue leyendo

[Vídeo] La ISS ya cuenta con un nuevo módulo ruso

El módulo Rassvet [Рассвет en ruso, que podría ser traducido como “Amanecer” o “Nuevo comienzo”], también designado MRM-1 (Mini Research Module 1 por sus siglas en inglés), ha sido trasladado el pasado 18 de mayo a la ISS desde el Shuttle de la NASA Atlantis en la última misión (STS-132) de este transbordador espacial estadounidense antes de su retirada definitiva. El MRM-1, con una masa en el lanzamiento de casi 8 toneladas, dota a la ISS de 18 m³ de volumen habitable adicional dedicados a la investigación científica y está acoplado al módulo FGB-Zaryá del sector ruso de la ISS, añadiendo un puerto de atraque para naves tipo Soyuz a la Estación Espacial Internacional, entre otros componentes; como informábamos en nuestra entrada del 11 de diciembre de 2009.

En el interior del Rassvet se realizarán experimentos de biotecnología, biología y física de fluidos. A tales efectos el módulo está dotado de ocho estaciones de trabajo entre las que destacan dos incubadoras, una plataforma aislada de las vibraciones del complejo espacial y un recipiente estanco para manipulación de sustancias. El Rassvet integra asímismo una esclusa de vacío, cámara exterior de experimentos [destacada en color verde en la ilustración superior] que posteriormente será instalada en el futuro módulo ruso Nauka [Нау́ка, «Ciencia»] o MLM (Multipurpose Laboratory Module), cuyo acoplamiento automático a la ISS está previsto en 2012.

El módulo Rassvet, capturado por el brazo robótico, camino de su acoplamiento en el sector ruso de la ISS. De fondo, un área oceánica de la Tierra con nubes y claros. [Foto: Cortesía de la NASA]

RUSIA Y CHINA, PROTAGONISTAS DE UN NUEVO ESCENARIO ESPACIAL

Por lo que venimos constatando, el programa espacial de la Federación Rusa —aunque sigue manteniendo una relativa austeridad presupuestaria— está viviendo una especie de Edad de Plata más de dos décadas después del fin de la Edad de Oro de la cosmonaútica soviética. Esta Edad de Plata rusa transcurre de forma paralela al declive del programa espacial de EEUU, que se confirma con el abandono de las misiones espaciales tripuladas por parte de la NASA una vez que se realicen próximamente las últimas misiones previstas de sus veteranos transbordadores Shuttle. Este repliegue o mutis por el foro de EEUU dará lugar a un nuevo escenario en la carrera espacial humana con dos actores principales: Rusia y China, las dos únicas potencias que, hoy por hoy, mantienen una programación independiente y estable de vuelos tripulados orbitales. De hecho, con la próxima jubilación de los Shuttle, las Soyuz serán las únicas naves tripuladas en servicio que mantengan el tráfico de cosmonautas y astronautas a la ISS, por lo que tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea (ESA) estarán obligadas a pagar su correspondiente pasaje para enviar astronautas a este gran complejo orbital internacional en el que cada vez se habla más en ruso.

Volviendo al motivo de esta entrada, a continuación os ofrecemos un interesante vídeo en el que en apenas dos minutos se muestra con imágenes aceleradas (time lapse) todo el proceso de acoplamiento del Rassvet, que en tiempo real duró alrededor de tres horas. Podremos ver imágenes reales de cómo el brazo robótico del Atlantis entrega el módulo ruso desde su bodega de carga al brazo robótico de la ISS para que éste lo acople en su ubicación definitiva al módulo FGB-Zaryá.

Esquema de los componentes del módulo: Rassvet (Ciudad Futura, 2009) »
Enlace relacionado en Ciudad futura:
Presentado el Rassvyet, nuevo módulo para la ISS »

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‘Die amerikanische Raumfahrtprogramm’

De todos los iniciados en la historia de la cosmonaútica es bien sabido que la aportación de oficiales nazis a la puesta en marcha y desarrollo del programa espacial [Raumfahrtprogramm] norteamericano resultó ser un aporte imprescindible y decisivo durante las décadas de 1960 y 1970 para competir frente a los logros pioneros de la URSS en la carrera del cosmos.

En virtud de la Operación Paperclip, promovida por los servicios secretos de EEUU, decenas de científicos, ingenieros y técnicos alemanes que colaboraron en el diseño e implementación de armas de destrucción masiva del III Reich (entre ellas los cohetes V1 y V2, tristemente conocidos por los londinenses y por las levas de obreros esclavos que participaron en su fabricación) obtuvieron asilo, ciudadanía y trabajo en una acogedora Amerika tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El más conocido y destacado de ellos fue Werner von Braun, ex oficial de las SS y cabeza visible del Programa Apolo. En relación con los paperclips podéis leer en Ciudad futura el epígrafe inicial «Fuga de cerebros fascistas de Europa» de nuestra entrada: «La CIA: teoría y práctica del caos». En la imagen superior, von Braun (con traje civil) posa en 1941 junto a la plana mayor del Centro de Peenemünde, instalaciones militares en la costa báltica alemana donde se fabricaban los anteriormente referidos cohetes Vergeltungswaffe («armas de represalia» en alemán, conocidas comúnmente como «V»). [Foto: Bundesarchiv]

En esta curiosa imagen podemos ver al recientemente fallecido Günter Wendt, antiguo ingeniero de la Luftwaffe (aviación de guerra alemana) y pad leader¹ del programa Apolo, a finales de enero de 1971. El bueno de Günter se permite hacer una broma desacomplejada y de más que dudoso gusto —con parafernalia nazi incluída— a los miembros de la tripulación del Apolo XIV minutos antes de la partida de éstos hacia la Luna. [Foto: Cortesía de la NASA • Vía: Eureka]

[1]: En la NASA, el encargado de realizar las tareas y comprobaciones previas a la inserción de los astronautas en los puestos de la tripulación antes de un lanzamiento.

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Más que mil palabras [21]: La Luna, la ISS y un buen teleobjetivo

La Estación Espacial Internacional (ISS) pasa por delante de la Luna el pasado 5 de abril. La foto fue captada desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral (Florida, EEUU) minutos después del lanzamiento del transbordador espacial Discovery (STS-131) con destino a la propia ISS, que es la pequeña mancha blanca que se observa a la derecha de nuestro satélite.
[Foto: Fernando Echevarría / Cortesía de la NASA]

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ISS: Cupola, en su sitio

El 16 de febrero ha sido completada la ubicación definitiva de la sección Cupola en el Nodo 3 Tranquility de la Estación Espacial Internacional (véase: Una habitación con vistas para la ISS). A continuación os mostramos un trío de imágenes ilustrativas del evento: en primer lugar, una magnífica ilustración 3D de ambos elementos (crédito: ESA); a continuación, un esquema del su entorno en la ISS, incluyendo los módulos y elementos adyacentes (crédito: Thales Alenia Space / Ciudad futura); y, para terminar, una instantánea del momento en que el brazo robótico de la ISS emplaza Cupola en el Nodo 3 (foto: Cortesía de la NASA).