
La técnica del montaje fotográfico está empezando a perder sentido en una época como ésta en la que la realidad muchas veces supera a la ficción… no hay más que ver los telediarios. Lo que aquí os mostramos no es un montaje de Photoshop por mucho que lo pudiera parecer. Se trata de escenas reales del rodaje, mediante cámaras automáticas, de un spot de una conocida firma japonesa de productos electrónicos.
El daliniano y surrealista resultado: un sillón estratosférico a más de 98.000 pies de altura, como diría un controlador aéreo; nosotros diremos, para que todo el mundo lo entienda, casi 30.000 metros ó 30 kilómetros sobre el nivel del mar. Gracias a un simple globo de helio y a unos discretos hilos de nailon, este sencillo sillón ha batido un récord de altura para un mueble de estas características, superando en nada menos que 5.000 m el techo máximo de servicio del caza de diseño soviético MiG-31, uno de los pocos aviones capaces de volar en esas cotas de la estratosfera… y volver para contarlo.
La presión es tan baja a esas alturas (~0,1 atmósferas) que —a diferencia del asiento eyectable de la cabina presurizada de un MiG-31— ningún ser humano podría ocupar ese sillón para poder disfrutar de la espectacular panorámica: divisar la curvatura terrestre y el negro azabache del espacio exterior en pleno mediodía sobre el desierto de Nevada.





Este mapa es una herramienta científica de gran valor para el estudio del actual ciclo del carbono, en el que juegan un papel fundamental las masas boscosas —pulmones a través de los que respira nuestro ecosistema global— que, como se puede observar gracias a este trabajo, ocupan aún grandes extensiones a pesar del creciente proceso de deforestación que han sufrido en las últimas décadas. Destacan por su gran superficie el bosque tropical húmedo de la región amazónica en el subcontinente sudamericano y la gran Taiga euroasiática de coníferas, que se extiende desde Escandinavia hasta el litoral pacífico del Extremo Oriente siberiano [imagen de la derecha]. Otros grandes ecosistemas arbóreos como las selvas del sudeste asiático y de la región centroafricana, los bosques de Europa Central y Norteamérica, las selvas de Indonesia o la Taiga canadiense son perfectamente distinguibles.
