Hiroshima: 65 años de ‘American way of life’

El 6 de agosto de 1945, ya acabada la guerra en Europa tras la toma de Berlín por el Ejército Rojo en mayo, en el Imperio del Sol Naciente se había puesto el Sol. Japón, una superpotencia militarista que había dominado poco tiempo antes casi todo el Extremo Oriente continental asiático y una inmensa área de millones de kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico, era a la sazón un país agotado sin apenas capacidad de producción industrial y armamentística con una sociedad desmoralizada e incapaz de reaccionar frente al imparable avance de los aviones, las naves y las tropas del emergente «Imperio del Sol Poniente»… A finales de febrero de 1945, EEUU había infligido una severa derrota militar a Japón en su última línea de defensa, la isla de Iwo Jima: la caída de Tokio y con ella el final definitivo de la Segunda Guerra Mundial eran ya dos acontecimientos inexorables por esas fechas.

Cuerpo calcinado de un niño a causa de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos el 6 de agosto de 1945 sobre Hiroshima y página de publicidad insertada en la famosa revista ‘Life’ («Vida») en 1949, unos veranos después del primer ataque nuclear de la Historia

Japón era un país sin apenas capacidad de resistencia por tierra, mar o aire cuando el presidente demócrata Harry S. Truman, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, ordenó un bombardeo atómico contra la ciudad de Hiroshima. Este crimen contra la Humanidad causó la muerte instantánea a no menos de 120.000 personas y más de 300.000 heridos (en su inmensa mayoría civiles en ambos casos). Tres días después EEUU hizo detonar otro artefacto nuclear sobre la ciudad de Nagasaki que sumó otras 75.000 muertes directas.

Estos dos macabros eventos fueron el punto de partida de una alocada carrera armamentística que protagonizó la política internacional en las cuatro décadas siguientes… La carrera de armas estratégicas que EEUU y la URSS mantuvieron en pos de la «paridad nuclear» fue un camino a ninguna parte que enterró literalmente enormes cantidades de dólares y rublos en cientos de silos de misiles nucleares de las dos superpotencias. Sigue leyendo

El póster soviético en el ciberespacio

En la web ‘Museum of Russian Poster’ podemos encontrar una amplia y cuidada exposición virtual sobre este arte contemporáneo estrechamente unido al diseño gráfico y nacido —como otras muchas cosas— con la Revolución Francesa. Esta web nos ofrece una detallada muestra de cientos de carteles representativos de artistas gráficos soviéticos y rusos desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Como no podría ser de otra forma, la gran mayoría forman parte del período histórico de la URSS. Además de los afamados carteles de propaganda revolucionaria y patriótica del Estado socialista en los vanguardistas tiempos de Lenin (1917-1924) así como durante la guerra contra el nazi-fascismo en Europa, esta iniciativa en la Red nos sorprende con trabajos menos conocidos en Occidente. Para abrir boca os presentamos cuatro de ellos como aperitivo veraniego (en el Hemisferio Norte)…

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: «Una nueva área de intereses vitales [de EEUU]» (F. Vakhitov, sin fecha); «Ciencia y tecnología en la URSS / Exposición en la Westhalle de Viena» (N. Litvinov, 1976); «Día Internacional de la Cosmonaútica / 12 de abril de 1961 / Yuri Gagarin en el espacio / URSS» (N. Sajarova, 1972); «Don Quijote» (I. Blumberg, RSS de Letonia, 1984).

+info y exposición → Plakaty.ru (English) Plakaty.ru (Русский)
Enlace relacionado «Viajando al póster soviético»
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Cartel del año 1 de la Edad Contemporánea
Colección de carteles de Antoni Tàpies

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Un cazador canadiense de neutrinos

Dentro de una antigua mina de Sudbury (Ontario, Canadá) está ubicado el complejo de investigación astrofísica SNOLAB. Una de sus instalaciones es el Observatorio de Neutrinos (ONS, en la imagen). Los neutrinos son partículas subatómicas con una masa tan ínfima —se ha calculado que menos de una milmillonésima parte de la masa de un átomo de hidrógeno— que pueden atravesar la materia ordinaria sin apenas perturbarla. La materia está «compuesta» en su mayor parte de vacío aunque nuestros ojos y nuestro cerebro (en primera instancia) no lo interpreten así.

Para evitar la interferencia de otras partículas cósmicas este peculiar observatorio no está situado en la superfície, sino nada menos que a dos kilómetros de profundidad en el interior de la corteza terrestre. La instalación ONS es básicamente un «cazador de neutrinos» capaz de detectar estas partículas producidas por las reacciones de fusión en el interior Sol y así poder analizar la composición del núcleo de nuestra estrella. La cubierta acrílica del ONS contiene un kilotón (1.000 toneladas) de agua pesada (D2O) que al reaccionar con los neutrinos hacen que se produzcan unos azulados destellos de radiación o luz Cherenkov, llamada así en honor del destacado miembro de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética Pável Alekséyevich Cherenkov (1904-1990), Premio Nobel de Física de 1958 por el descubrimiento e interpretación de este fenómeno. El primer detector orbital de partículas de estas características —Detector Cherenkov— fue uno de los equipos científicos instalados en el satélite Sputnik-3, lanzado por la URSS el mismo año en que Cherenkov recibiera el Nobel.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura [Imágenes: SNOLAB (Canadá)]

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+info:
snolab.ca (English)

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Surrealismo estratosférico

+info y vídeo: ntimm

La técnica del montaje fotográfico está empezando a perder sentido en una época como ésta en la que la realidad muchas veces supera a la ficción… no hay más que ver los telediarios. Lo que aquí os mostramos no es un montaje de Photoshop por mucho que lo pudiera parecer. Se trata de escenas reales del rodaje, mediante cámaras automáticas, de un spot de una conocida firma japonesa de productos electrónicos.

El daliniano y surrealista resultado: un sillón estratosférico a más de 98.000 pies de altura, como diría un controlador aéreo; nosotros diremos, para que todo el mundo lo entienda, casi 30.000 metros ó 30 kilómetros sobre el nivel del mar. Gracias a un simple globo de helio y a unos discretos hilos de nailon, este sencillo sillón ha batido un récord de altura para un mueble de estas características, superando en nada menos que 5.000 m el techo máximo de servicio del caza de diseño soviético MiG-31, uno de los pocos aviones capaces de volar en esas cotas de la estratosfera… y volver para contarlo.

La presión es tan baja a esas alturas (~0,1 atmósferas) que —a diferencia del asiento eyectable de la cabina presurizada de un MiG-31— ningún ser humano podría ocupar ese sillón para poder disfrutar de la espectacular panorámica: divisar la curvatura terrestre y el negro azabache del espacio exterior en pleno mediodía sobre el desierto de Nevada.

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MOCKBA 1987-03-06

Lugar y fecha de nacimiento: Moscú (RSFSR, URSS), 6 de marzo de 1987.
Nacionalidad actual: Federación Rusa.
Nombre: ¿Te interesa?
[literalmente, según los datos de su perfil: Тебе интересно?].

Así que, mejor que Iván Ivanov, lo llamaremos «Moscú 1987-03-06», como si de un cuerpo cósmico recién descubierto se tratara. Este artista gráfico de enigmático nombre nos sorprende muy gratamente con sus imaginativos montajes fotográficos e ilustraciones, de los que os presentamos dos muestras bajo estas líneas: Clouds make y Great wave. La primera es una panorámica de la capital rusa dominada por un gran hacedor de nubes; en la segunda, con el estilo inconfundible de los antiguos grabados japoneses, el moscovita nos presenta una alegoría de la película 2012 sobre el fin del mundo… en la Casa Blanca; algo que viene muy a cuento en la tensa situación internacional actual. No podemos finalizar estas breves líneas sin agradecer a nuestro buen amigo uruguasho Gabriel García este «descubrimiento» que compartimos con vosotros en Ciudad futura.

+info y web del autor: ПроснисьVía Twitter: gabriel_hgs

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Apolo-Soyuz: Encuentro en órbita de dos mundos distintos y distantes

El 17 de julio se conmemora el 35º aniversario de la expedición orbital tripulada soviético-estadounidense Apolo-Soyuz. En tal fecha de 1975, la nave soviética Soyuz 19 y la estadounidense Apolo ASTP (extraoficialmente también denominada Apolo XVIII) se acoplaban en la órbita terrestre tras sendos lanzamientos dos días antes (15 de julio) desde el Cosmódromo de Baikonur (RSS de Kazajistán, URSS) y el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral, Florida, EEUU). Así, las dos colosos adversarios se unieron por dos días en la óbita de nuestro planeta.

El astronauta estadounidense Donald Slayton (a la izquierda y «boca abajo»), piloto de la misión Apolo ASTP, y el cosmonauta soviético Alexei Leonov, primer hombre en realizar un «paseo espacial» (1965) y comandante de la nave Soyuz 19, durante uno de los encuentros en órbita de las tripulaciones de la misión conjunta Apolo-Soyuz. Esta imagen fue una de las más reproducidas por la prensa internacional en 1975. [Foto: NASA]

El Apolo ASTP estadounidense fotografiado desde la Soyuz 19 en la órbita terrestre. En la proa del módulo de mando cónico, única zona habitable de la nave, está acoplado el Docking Module (DM; en el extremo izquierdo de la foto) diseñado específicamente para esta misión y al que a su vez se unió la nave soviética. Las misiones lunares Apolo protagonizaron la hazaña de ser los primeros (y únicos) vuelos tripulados que se posaron en nuestro satélite (seis misiones con éxito y una fallida entre 1969 y 1972). Esta misión Apolo-Soyuz de 1975 fue el último vuelo de las naves Apolo antes de pasar a formar parte de la historia de la carrera espacial. [Foto: Academia de Ciencias de la URSS]

La verde cobertura textil de la Soyuz 19 contrasta con el blanco de un área nubosa de la Tierra. En esta excelente imagen captada por la tripulación del Apolo ASTP se pueden distinguir los diferentes módulos de la nave soviética. De izquierda a derecha: (a) el módulo orbital habitable con el mecanismo de acoplamiento al DM en su extremo, (b) el módulo de mando y descenso de la tripulación y (c) el módulo de servicio o de instrumentación y propulsión (único no habitable), al que está fijado el doble juego de paneles fotovoltaicos desplegables. La versión actual de este fiable y robusto diseño de la ingeniería espacial soviética, cuya vigencia ha resistido el paso de más de cuatro décadas, sigue operativa en nuestros días. Si nadie lo remedia, las Soyuz pronto serán el único medio de transporte de tripulaciones hacia la Estación Espacial Internacional a partir de la retirada de los transbordadores espaciales norteamericanos Shuttle. [Foto: NASA]

El primer apretón de manos entre los dos comandantes de la misión: Thomas Stafford (con vestimenta naranja, en el Docking Module) y Leonov (al fondo, en el módulo orbital de la Soyuz). [Agencia TASS]

Sellos conmemorativos de la misión conjunta Apolo-Soyuz editados en 1975 por los servicios postales de EEUU (10 centavos de dólar) y de la URSS (12 kopeks de rublo).

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Ilustración e infografía de la nave Soyuz TMA »
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[Reproducido en Rebelion.org]

La doble designación oficial de esta primera y única misión espacial conjunta de las dos superpotencias fue Apollo-Soyuz Test Project (ASTP, por sus siglas en inglés) y Экспериментальный полёт Союз-Аполлон (ЭПСА, Eksperimantalniy polyot Soyuz-Apollon, EPSA, por sus siglas y transcripción del ruso), que viene a significar en castellano «Vuelo experimental Soyuz-Apolo».

PLANTILLA Y PERFIL DE LA MISIÓN

La plantilla internacional de la misión Apolo-Soyuz estaba compuesta por un quinteto formado por tres astronautas estadounidenses (un veterano y dos novatos) y dos cosmonautas soviéticos (ambos con una misión anterior en su hoja de servicios).

La Soyuz 19 estaba comandada por el laureado héroe de la Unión Soviética y mundialmente famoso cosmonauta Alexei Leonov, primer hombre en realizar un paseo espacial diez años atrás (misión Vosjod 2 en 1965), acompañado por su camarada Valeri Kubasov como ingeniero de vuelo (misión Soyuz 6 en 1969). Por la parte estadounidense, en la nave Apolo ASTP viajaron tres astronautas de la NASA: el comandante Thomas Stafford, veterano, experimentado y conocido astronauta con tres misiones a sus espaldas (Géminis 6 y 9, y Apolo X); y los pilotos Vance Brand y Donald Slayton, ambos en el que fuera su primer vuelo espacial.

El perfil de la misión Apolo-Soyuz era sencillo y poco ambicioso más allá de su espíritu simbólico: dos días después de sus respectivos lanzamientos desde EEUU y la URSS el 15 de julio de 1975 mediante cohetes Saturno IB y Soyuz-U, ambas naves tripuladas se encontrarían en una órbita baja terrestre para acoplarse mediante un módulo de atraque diseñado exclusivamente para esta expedición: el Docking Module ASTP (DM), que fue unido en órbita a la proa del módulo de mando del Apolo para su posterior acoplamiento con la nave soviética Soyuz y el encuentro entre ambas tripulaciones.

DOS PAÍSES, DOS SISTEMAS

El DM, con 3,15 m de longitud, 1,4 m de diámetro máximo y unas dos toneladas de masa, era básicamente una esclusa —con un volumen útil equivalente al de una pequeña furgoneta— cuya función era permitir la transferencia y el encuentro de ambas tripulaciones en órbita a pesar de sus diferentes sistemas… de soporte vital. Mientras que en el Apolo estadounidense había una atmósfera de baja presión compuesta sólo de oxígeno, en la Soyuz soviética se vivía en un ambiente más familiar para los organismos terrícolas: una mezcla de oxígeno y nitrógeno con una presión más elevada y más parecida al aire que respiramos en la Tierra. El DM, además de solventar el problema de los diferentes entornos de soporte vital, permitió la conexión de los circuitos de comunicaciones de ambas naves. Su sistema de atraque APAS-75 de tipo andrógino y diseño soviético permitió la unión del complejo Apolo-DM a la Soyuz.

Otro problema, el del idioma, fue solventado por la condición relativamente bilingüe de las tripulaciones, que utilizaron indistintamente el ruso y el inglés para comunicarse… aunque debido al extraño acento del comandante norteamericano cuando hablaba ruso, el comandante soviético Leonov bromeó diciendo que «en realidad en la misión se hablaron tres lenguas: el inglés, el ruso y el oklahomski«, en referencia al Estado del Medio-Oeste de donde era nativo Thomas Stafford (Oklahoma).

Sección del hábitat multimodular durante las 44 horas que permanecieron unidas las naves. Apolo a la izquierda, DM en el centro y Soyuz a la derecha (clic en la imagen para ampliar). [Ilustración: Agencia soviética TASS]

Durante las 44 horas que estuvieron unidas las naves, sus tripulaciones intercambiaron regalos, diplomas, banderas, bebidas y delicatessen típicas de cada país. En estos casi dos días completos de convivencia en órbita (la mayor parte del tiempo en el DM y en el módulo orbital de la Soyuz) también hubo ocasión de realizar algunos experimentos científicos conjuntos así como, finalmente, una maniobra de acoplamiento adicional que volvió a poner a prueba con éxito el sistema soviético de atraque APAS-75.

ENCUENTRO DE DOS MUNDOS DISTANTES

En su contexto histórico, Apolo-Soyuz supuso no sólo un hito en la historia de la carrera espacial humana, al tratarse de la primera misión conjunta de las dos naciones que hasta ese momento habían rivalizado sin tregua en la conquista del cosmos desde el inicio de la carrera espacial por parte de la URSS en 1957, sino también un acontecimiento con repercusiones evidentes en la opinión pública mundial en el marco de la distensión y la llamada política de «coexistencia pacífica» entre EEUU y la URSS, un paréntesis de 1972 (firma del Acuerdo SALT I) hasta 1980 de relativa tregua en la Guerra Fría entre las dos superpotencias globales. Receso cuyo fin coincidió con la llegada del halcón anticomunista Ronald Reagan a la Casa Blanca a principios de 1981 y que dio paso a una nueva etapa histórica de máxima tensión internacional.

Vista con los ojos de hoy, tras más de dos décadas de cooperación espacial internacional en la Estación Mir y en la ISS, la misión conjunta Apolo-Soyuz podría parecer algo normal. Nada más lejos de la realidad en el contexto de 1975. La misión Apolo-Soyuz simbolizó y significó algo parecido al encuentro en el espacio de dos naves con seres procedentes de mundos muy distintos y distantes… y no sólo porque hablaran lenguas dispares y respiraran atmósferas diferentes.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura

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Las 30 mejores fotos de Soichi Noguchi desde la ISS (III de III)

PARTE III. A continuación os ofrecemos la tercera y última entrega de la selección de Ciudad futura de las que consideramos las 30 mejores fotografías captadas por el cosmonauta japonés de la JAXA Soichi Noguchi (Yokohama, 1965) durante su reciente estancia en la Estación Espacial Internacional como miembro de la Expedición 23 de la ISS, comandada por Oleg Kótov. El cosmonauta ruso, al igual que el nipón, ha demostrado de forma sobresaliente su maestría en el arte de enfocar con la cámara. [Recomendamos ver al respecto nuestra galería «Oleg Kótov: arte fotográfico en el espacio», con una selección de diez imágenes comentadas].

La tarea de seleccionar 30 imágenes no ha sido fácil en este caso si tenemos en cuenta que —para ser rigurosos— hemos revisado, una por una, más de un millar de imágenes que Noguchi publicó en su galería Astro_Soichi a lo largo de más de cinco meses de estancia en el complejo orbital internacional.

Aquí va nuestra tercera y última entrega con una decena de imágenes: Sigue leyendo

Las 30 mejores fotos de Soichi Noguchi desde la ISS (II de III)

PARTE II. A continuación os ofrecemos la segunda entrega de la selección de Ciudad futura de las que consideramos las 30 mejores fotografías captadas por el cosmonauta japonés de la JAXA Soichi Noguchi (Yokohama, 1965) durante su reciente estancia en la Estación Espacial Internacional como miembro de la Expedición 23 de la ISS, comandada por Oleg Kótov. El cosmonauta ruso, al igual que el nipón, ha demostrado de forma sobresaliente su maestría en el arte de enfocar con la cámara. [Recomendamos ver al respecto nuestra galería«Oleg Kótov: arte fotográfico en el espacio», con una selección de diez imágenes comentadas].

La tarea de seleccionar 30 imágenes no ha sido fácil en este caso si tenemos en cuenta que —para ser rigurosos— hemos revisado, una por una, más de un millar de imágenes que Noguchi publicó en su galería Astro_Soichi a lo largo de más de cinco meses de estancia en el complejo orbital internacional.

Aquí va nuestra segunda entrega con una decena de imágenes: Sigue leyendo

La última misión de Leonid Kizim

El 14 de junio recibimos la triste noticia de la prematura muerte del cosmonauta soviético Leonid Kizim con 68 años de edad. Nacido en 1941 en la región minera e industrial de Donetsk (RSS de Ucrania, URSS), Leonid Denisovich Kizim se graduó en 1963 —con sólo 22 años— como piloto de la Fuerza Aérea Soviética, donde llegó a alcanzar el grado de coronel de Estado Mayor. En 1966, con 25 años, ingresó en el Partido Comunista de la Unión Soviética.

La carrera cosmonaútica de Kizim se inicia en 1965, año en que fue seleccionado para el programa espacial de la URSS. Durante sus expediciones en órbita Kizim acumuló más de un año de permanencia en el espacio como comandante de tres misiones:

• Misión Soyuz T-3 (1980) → Salyut 6. Duración de la expedición: 13 días.
• Misión Soyuz T-10 (1984) → Salyut 7 → Soyuz T-11. Duración de la expedición: 237 días.
• Misión Soyuz T-15 (1986) → Mir → Salyut 7 → Mir. Duración de la expedición: 125 días.

REGISTROS HISTÓRICOS DE KIZIM

Leonid Kizim, junto con su camarada de expedición en la nave Soyuz T-15 Vladimir Solovyov [ambos en la foto oficial de la misión en la imagen de la derecha] ostentan dos registros históricos de la carrera espacial humana: ser los únicos cosmonautas que han estado en dos estaciones espaciales —Mir y Salyut 7— en el curso de una misma misión, así como haber sido los primeros tripulantes en la larga trayectoria del complejo orbital Mir (1986-2001). [Véase al respecto nuestro dossier especial: Mir, 15 años de vida y trabajo en el espacio].

Leonid Kizim fue honrado por su país en dos ocasiones con la máxima condecoración, la de Héroe de la Unión Soviética, y recibió tres veces la Orden de Lenin a lo largo de una fructífera vida que, como si de una última misión se tratara, ha alcanzado su final al tomar tierra de forma definitiva.

¡Hasta siempre, Leonid Denisovich!

Enlaces relacionados en Ciudad futura:
Estación orbital Mir, 15 años de vida y trabajo en el espacio »
Ilustración e infografía de la nave Soyuz TMA » • Categoría “Cosmos”
+info: Adiós a Leonid Kizim (Eureka)

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Oleg Kótov: arte fotográfico en el espacio

Os ofrecemos una selección de diez espectaculares y bellas fotografías tomadas desde la Estación Espacial Internacional (ISS) por el cosmonauta ruso Oleg Kótov (nacido en 1965 en Simferopol, RSS de Ucrania, URSS), comandante de la expedición 23 de la ISS ya de vuelta a casa [como informábamos en nuestra entrada del pasado 3 de junio].

En la imagen de la derecha podemos ver a Kótov trabajando en el Módulo laboratorio de la ISS durante un experimento biológico con cultivos de plantas en el entorno de microgravedad del complejo orbital.

Las fotografías de su compañero de tripulación Soichi Noguchi han tenido un impacto mediático superior seguramente por lo prolífico que resultó ser el nipón con su cámara, captando cientos de magníficas instantáneas que eran actualizadas a diario vía Astro_Soichi. Algo que no resulta nada sorprendente en un japonés, dicho sea de paso. Pero esto ni mucho menos le resta méritos a Kótov, que a través de su galería nos demuestra su pericia y su maestría a la hora de encuadrar, componer y captar instantes verdaderamente bellos y espectaculares desde ese mirador privilegiado que es la ISS. Sigue leyendo